VII Época - 19

INDIGNA ACTUACIÓN DEL GOBIERNO

Un nuevo ataque a la lucha del pueblo saharaui

Cierto que a estas alturas, nada digno se puede esperar del gobierno español en relación al pueblo saharaui o a cualquier otro pueblo, en la medida que resulten ser víctimas del desolador orden internacional, expoliador y sangriento, que rige el mundo en estos momentos.

El vergonzante servilismo del que hizo gala el gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos al modificar recientemente su posición sobre el Sáhara occidental, tras plegarse a las exigencias del tándem EE UU-Marruecos, se cobra ahora una nueva soldada, negándole a la activista saharaui, Aminetu Haidar, el permiso de residencia en España que venía disfrutando desde hacía 16 años por razones humanitarias con la salud debilitada, a consecuencia de la brutal represión que había sufrido en Marruecos. Todo ello, en un ambiente de opacidad y artimañas burocráticas, cínicas excusas y mezquinas consideraciones geo-políticas.

Cuando tenía 20 años, Aminetu Haidar permaneció cuatro años encerrada en una cárcel secreta marroquí, donde sufrió torturas, por el solo delito de luchar contra la ocupación militar de su país por el ejército marroquí y el exilio forzado de decenas de miles de sus compatriotas saharauis en la desértica región argelina de Tinduf. Posteriormente fue condenada por la justicia marroquí a 7 meses en la Prisión Negra de El Aaiún y el juicio fue denunciado por irregularidades por Amnistía Internacional y miembros del Parlamento europeo que exigieron su liberación; después de un mes en la cárcel fue puesta en libertad. En noviembre y diciembre de 2009 protagonizó una huelga de hambre de 32 días en el aeropuerto de Lanzarote, a donde había sido expulsada desde El Aaiún por el gobierno marroquí, con la connivencia del Gobierno de España, presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, que llegó a ofrecerle la nacionalidad española y una vivienda para que dejara la huelga, lo que ella rechazó. Marruecos cedió por las presiones internacionales y consiguió volver a su tierra. En el aeropuerto fue visitada, entre otras personalidades, por el Nobel de Literatura José Saramago.

A Judas le parecían bastante treinta monedas para entregar a su maestro al verdugo, pero cuando las cobró y se le hizo presente lo que había hecho, aprendió que era su propia muerte la que había comprado con aquel gesto, suicidándose por ello. Dudamos mucho de que esta lección la comprendan ahora y reconozcan Pedro Sánchez y los suyos. Muy al contrario. Todo indica que se mantendrán en la ignorancia, ciegos al hecho de que, a cambio de las promesas o realidades que hayan recibido de EE UU y Marruecos, han comprado nada más que su suicidio como gobernantes legítimos.

La decisión del Gobierno ha merecido la “repulsa, indignación e incomprensión” de algunos partidos y coaliciones políticas españolas, como Sumar y BNG, manifestada más en el plano retórico y de las declaraciones olvidadizas que en el de los hechos, a los que se renuncia, con la excusa de no poner en peligro poltronas y tratos de favor y evitar que otros adversarios puedan ocuparlas. Ambos grupos políticos han pedido al gobierno (del que Sumar forma parte) que rectifique y renueve el permiso de residencia del que venía disfrutando, pues ‘no hay motivo alguno que lo justifique” y “carece de toda lógica jurídica”. Por su parte, el BNG ha registrado iniciativas parlamentarias en el Congreso y el Senado pidiendo la revocación de la medida, señalando que el castigo a la luchadora saharaui es una muestra inequívoca de “apoyo y complicidad con el régimen marroquí”, invasor y ocupante militar del Sáhara Occidental. Esta misma posición ha sido adoptada por la Unión Progresista de Fiscales, que denuncia la “indignante e injusta decisión … inmoral desde todo punto de vista” y con ello considera cumplida su ‘solidaridad’ con Aminetu Haidar, sin que ello le suponga ninguna acción jurídica en el marco de sus competencias.

1 comentario

  • Monfara

    Excelente artículo que saca a relucir las vergüenzas de quienes nos gobiernan y demuestran el sometimiento a políticas que nos recuerdan situaciones pasadas cuando existían bastantes menos libertades lo cual es índice elocuente de los derroteros por los que andamos y los capitales frotándose las manos.

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