Lucio

Título original: Lucio

Año: 2007

Duración: 93 min.

País: España

Dirección: Aitor Arregi, José Mari Goenaga

Guion: Aitor Arregi, José Mari Goenaga

Música: Pascal Gaigne

Fotografía: Aitor Arregi, José Mari Goenaga

Reparto: Documental

El reciente fallecimiento en París de Lucio Urtubia, conocido militante anarquista navarro que se hizo famoso en los años 70 por estafar al Citibank estadounidense 3000 millones de pesetas en cheques de viaje falsificados que utilizó para apoyar causas que consideraba justas, nos da pie para revisar este documental realizado hace ya algunos años por los jóvenes directores guipuzcoanos Aitor Arregi y José Mari Goenaga, que posteriormente han continuado sus carreras, juntos o por separado, hasta participar en notables producciones recientes como La trinchera infinita (2019), también en colaboración.

La película hace un repaso de la trayectoria de Lucio, su infancia miserable en una aldea navarra en la posguerra, con el encarcelamiento de su padre socialista, el contrabando en la frontera francesa, su huida de España durante el servicio militar para evitar ser encarcelado por desvalijar almacenes del ejército o la llegada a Francia, donde trabaja como albañil, oficio que mantendrá toda su vida. En París entra en contacto con las organizaciones anarquistas y acoge en su casa al mítico Quico Sabaté, que se convertirá en su mentor hasta su trágica muerte al intentar cruzar la frontera con España.

Aunque no militó formalmente en la CNT, siempre se consideró anarquista y participó activamente en todo tipo de acciones para conseguir fondos que le permitieran ayudar a cualquiera que se opusiese al capitalismo. Atracos a bancos, secuestros, falsificación de documentos, nada parecía fuera de su alcance. Tuvo contactos con el Che Guevara y el gobierno cubano y colaboró con los Panteras Negras y multitud de organizaciones europeas y latinoamericanas. Su mayor hazaña fue poner contra las cuerdas a uno de los principales bancos del mundo, tras lo que incluso consiguió salir casi indemne con apenas unos meses en prisión. Entregó todo el dinero obtenido con sus acciones a quienes lo necesitaban y él siguió viviendo de su trabajo el resto de su vida, sin renunciar a sus convicciones en ningún momento.

La factura del documental es impecable. Se combinan imágenes de archivo, recreaciones de los acontecimientos y entrevistas con familiares, compañeros y abogados, pero el verdadero protagonista es el propio Lucio, que cuenta su historia con un estilo peculiar, de forma clara y rotunda, como alguien sin educación formal que ha absorbido todo lo que se ha encontrado en la vida y ha aprendido más que si hubiera ido a la universidad. Su historia no está exenta de sombras y él mismo asume sus contradicciones, pero lo que mantuvo en todo momento fue su resistencia irreductible a la autoridad y su necesidad de luchar contra ella, algo realmente admirable. A todos nos gustaría decir lo que repite varias veces en la película: “Hago lo que me da la gana”.

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