JOE HILL

Título original: Joe Hill

Año: 1971

Duración: 117 min.

País: Suecia

Dirección: Bo Widerberg

Guion: Bo Widerberg, Steve Hopkins, Richard Weber

Música: Stefan Grossman

Fotografía: Petter Davidsson, Jörgen Persson

Reparto: Thommy Berggren, Anja Schmidt, Kelvin Malave, Evert Anderson, Cathy Smith, Hasse Persson, David Moritz, Richard Weber

El director sueco Bo Widerberg hizo solo una incursión en los Estados Unidos a lo largo de su carrera para rodar Joe Hill, sobre la vida de su famoso compatriota cuyo nombre da título al film. A pesar de recibir un premio en el festival de Cannes, la película ha permanecido casi olvidada desde su estreno en 1971 y no se ha podido ver en buenas condiciones hasta que recientemente fue restaurada por la Biblioteca Nacional de Suecia y editada en DVD.

Widerberg hace un recorrido por la vida de Joe Hill desde su llegada a Nueva York como inmigrante a principios del siglo XX acompañado por su hermano, sus penurias en la gran ciudad con trabajos miserables y nulas perspectivas de futuro, su marcha hacia el oeste como vagabundo, su primer contacto con el IWW, su progresiva toma de conciencia de las injustas condiciones en las que viven y trabajan los más desfavorecidos, su implicación cada vez mayor en la lucha sindical y el descubrimiento de la música como forma de despertar conciencias, hasta su trágico final después de ser condenado a muerte injustamente en un juicio amañado en el que se defendió a sí mismo y la sentencia estaba dictada de antemano.

No se trata de una superproducción, pero la ambientación, tanto en los entornos urbanos como en los espacios naturales, cumple perfectamente su función. Tampoco los actores desentonan, a pesar de ser en su mayoría desconocidos, con la excepción del protagonista, colaborador habitual del director y con una larga trayectoria posterior, principalmente en Suecia.

Sorprende la mirada sobre lo que suponía el “sueño americano” en aquella época, muy alejada de lo que estamos acostumbrados a ver en las producciones estadounidenses. Se muestra en toda su crudeza la miseria imperante y la brutalidad de las autoridades y los patronos para intentar atajar cualquier intento de contestación. Tal vez por eso la película ha permanecido casi oculta durante tanto tiempo.

Puede que no sea una gran obra maestra, pero tiene suficientes elementos de interés para merecer un visionado y, sobre todo, es un buen vehículo para acercarse de manera poco convencional a la figura de Joe Hill, un personaje que se ha convertido en un mito. Se le puede achacar que se centra más bien en los aspectos personales y el contenido político queda algo desvaído, pero los mártires también son personas de carne y hueso, y no hablamos de religión ni estamos en una iglesia.

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