LA TRINCHERA INFINITA

Título original: La trinchera infinita

Año: 2019

Duración: 147 min.

País: España

Dirección: Jon Garaño, Aitor Arregi, José Mari Goenaga

Guion: Luiso Berdejo, José Mari Goenaga

Música: Pascal Gaigne

Fotografía: Javier Agirre Erauso

Reparto: Antonio de la Torre, Belén Cuesta, Vicente Vergara, José Manuel Poga, Emilio Palacios, José María del Castillo, Carlos Bernardino, Adrián Fernández, …

Moriarti es el nombre de una productora vasca en régimen de cooperativa, formada por los directores Jon Garaño, Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga, que lleva unos cuantos años llamando la atención por sus creaciones cinematográficas de calidad, como Loreak (2014) o Handia (2017), primera candidata española a los Oscar hablada en euskera. Sus películas se habían centrado hasta ahora en el ámbito vasco, pero con La trinchera infinita (2019), obra que firman conjuntamente, se trasladan al sur, a la Andalucía rural de la Guerra Civil y la posguerra.

No son escasas las películas que se asoman a esta época histórica, pero lo que no abunda son obras originales que aborden esa tragedia desde perspectivas diferentes, evitando los tópicos más extendidos que acaban resultando cansinos para el espectador y no aportan nada para ayudarle a entender unos hechos que siguen coleando en la sociedad y la política actuales, como una herida cerrada en falso que no acaba de cicatrizar y amenaza con gangrenarse.

La trinchera infinita cuenta la historia de Higinio (Antonio de la Torre), un militante de izquierdas recién casado que se ve obligado a huir al comienzo de la guerra al ver su vida amenazada. Su intención es echarse al monte para seguir la lucha, pero recibe un balazo en una pierna y Rosa, su mujer (Belén Cuesta), le convence para que se oculte provisionalmente en un pequeño agujero excavado en su casa. Confía en que la República acabe ganando la guerra, luego que la victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial acabe con Franco, pero cuando todas sus esperanzas se frustran y el miedo se apodera de él, lo que en principio iba a ser algo temporal se convierte en un encierro que se prolongará durante décadas.

Las casi dos horas y media del metraje transcurren en su mayor parte en los reducidos espacios donde vive recluido el protagonista, en un ambiente claustrofóbico que va minando poco a poco su capacidad de resistencia. Se muestran las distintas vertientes de la represión y el odio, con sus terribles efectos, aunque siempre en segundo plano, ya que lo que se nos muestra es la degradación progresiva de Higinio, su anulación como persona. El tono asfixiante del relato se mantiene en todo momento, aunque se va relajando a medida que el conformismo se va apoderando de la pareja, sin que esto impida que surjan conflictos entre ellos a causa del hastío que genera la situación.

Tanto Antonio de la Torre como Belén Cuesta están soberbios en sus papeles y transmiten a la perfección la evolución psicológica de sus personajes durante toda una vida. Además, la solvencia en los aspectos técnicos, tanto la fotografía como el sonido, junto con una banda sonora acertada y un guion muy sólido, convierten a La trinchera infinita en una excelente película.

La historia de los «topos» del franquismo es conocida desde hace mucho tiempo y a muchos les puede parecer algo inimaginable que algo así pueda haber sucedido, pero en el contexto actual, cuando la mayoría nos hemos visto sometidos a alguna forma de confinamiento, o arresto domiciliario, a causa de la plaga, todo adquiere una nueva dimensión.

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