Mank

Título original: Mank

Año: 2020

Duración: 132 min.

País: Estados Unidos

Dirección: David Fincher

Guion: Jack Fincher

Música: Trent Reznor, Atticus Ross

Fotografía: Erik Messerschmidt (B&W)

Reparto: Gary Oldman, Amanda Seyfried, Arliss Howard, Charles Dance, Tom Burke, Lily Collins, Tuppence Middleton, Tom Pelphrey, Ferdinand Kingsley, …

No son escasas las películas que abordan los entresijos de la industria cinematográfica, lo que se conoce como “cine dentro del cine”, y últimamente hemos visto varios ejemplos basados en rodajes o directores famosos con resultados de calidad desigual. Una de las figuras recurrentes en este contexto es Orson Wells y su mítica obra maestra Ciudadano Kane, ya tratada en otras ocasiones de diferentes maneras, que se convierte en la excusa del director estadounidense David Fincher para trazar una semblanza de su guionista, Herman J. Mankiewicz, cuestionando la participación de Welles en la redacción del guion, algo que ha molestado a su legión de admiradores.

Fincher toma como base un guion escrito por su padre antes de fallecer para construir una película que ha tardado dos décadas en ver la luz, pues su intención de rodarla en blanco y negro a la manera clásica le costó el rechazo de distintos estudios y le obligó a posponerla hasta que una plataforma digital se decidió a asumir la producción, una solución que va ganando adeptos y que parece una tendencia imparable a pesar de la resistencia de muchos de los grandes nombres de la industria.

La historia se centra en la redacción del guion de Ciudadano Kane, un período de la vida de Mankiewicz en el que, ya prácticamente destruido por su alcoholismo, se ve obligado a recluirse en un rancho en el desierto mientras se recupera de las graves lesiones sufridas en un accidente de tráfico. Orson Welles y su productor le presionan para terminar el guion en un tiempo récord y el se esfuerza todo lo que puede en un estado casi febril de semiinconsciencia, sabiendo que es la última oportunidad de que su talento brille al máximo nivel.

La estructura narrativa se hace más compleja con la inclusión de una serie de flashbacks, rotulados como si fueran las indicaciones de un guion, en los que se muestran pinceladas que definen al protagonista. Somos testigos de su complicada relación con sus jefes de los estudios de Hollywood, que le toleran por su genialidad como escritor al mismo tiempo que le desprecian por sus ideas izquierdistas y tratan de arrinconarle para que moleste lo menos posible.

Gary Oldman, un excelente actor que últimamente resulta algo cargante por su histrionismo, hace aquí un gran esfuerzo de contención para meterse en la piel de un personaje en situación límite que podría dar lugar a todo tipo de excesos, saliendo airoso del reto con uno de sus mejores trabajos recientes. Su labor se ve favorecida por la brillantez de los diálogos, magníficamente filmados por Fincher, que mantienen el pulso de la película sin que decaiga en ningún momento.

Mank nos ofrece una mirada sobre personajes y temas de sobra conocidos que han hecho correr ríos de tinta y ocupado kilómetros de celuloide, pero adopta una perspectiva que se desvía de las convenciones e intenta trasladarnos a aquella época con mayor veracidad al introducir elementos que no vemos habitualmente, y solo por eso ya merecería la pena.

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