EL SONIDO DEL METAL

Título original: Sound of Metal

Año: 2019

Duración: 120 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Darius Marder

Guion: Darius Marder, Abraham Marder

Música: Nicolas Becker, Abraham Marder

Fotografía: Daniel Bouquet

Reparto: Riz Ahmed, Olivia Cooke, Paul Raci, Mathieu Amalric, Tom Kemp, Bill Thorpe, William Xifaras, David Arthur Sousa, Michael Tow, Marisa Defranco, Lauren Ridloff, Jamie Ghazarian, Chris Perfetti, Hillary Baack, Chelsea Bond

Entre las películas candidatas a los premios Oscar de este año se ha mantenido en segundo plano sin llamar mucho la atención una producción independiente dirigida por el estadounidense Darius Marder, en su primera incursión como director de ficción tras iniciarse en el campo del documental. El sonido del metal aborda un tema que suena conocido y parece destinada a cubrir el cupo obligado de historias de superación lacrimógenas, un batería de rock que se queda sordo repentinamente y debe hacer frente a su nueva situación, pero en esta ocasión el planteamiento huye de los tópicos más trillados y busca nuevos caminos de notable interés.

Ruben (Riz Ahmed) es un ex adicto que ahora lleva una vida sana e itinerante en una autocaravana con su novia y compañera musical, Lou (Olivia Cooke), una cantante con antecedentes de problemas mentales y autolesiones. Ambos componen Blackgammon, un dúo de metal grunge que goza de cierto reconocimiento y recorre el país en una gira de conciertos en pequeños locales, conduciendo durante el día y tocando por la noche.

Durante una actuación, el sonido de los platillos de Ruben y los redobles de la batería se desvanecen en un sordo rugido. Poco después, a Rubén se le diagnostica una pérdida de audición grave e irreparable, pero la esperanza de oír de nuevo gracias una costosa intervención quirúrgica, de la que está convencido, le mantiene en una empecinada negación. Temiendo una recaída en su adicció, Lou le convence para ingresar en una comunidad aislada para sordos, un pacífico refugio rural donde transcurre la mayor parte de la película y donde Rubén tiene que «aprender a ser sordo».

Dirige la comunidad de rehabilitación Joe (Paul Raci), un veterano de guerra sordo curtido pero amable que lee los labios y que se convierte en una especie de figura paterna sustituta para Ruben mientras se reconstruye como hombre sordo. La interacción entre la firme sabiduría de Joe y la rabia y desesperación de Ruben hace avanzar la película con naturalidad, sin subrayados excesivos.

La película no solo aborda temáticamente cuestiones de sonido y su ausencia. El lenguaje formal que crea, sus recalibraciones y distorsiones acústicas permiten al director y guionista, con bastante ingenio, manipular la narrativa a través de puntos de vista cambiantes en lo que respecta a la audición. El sonido se convierte en un personaje más, tal vez el más importante, y su planteamiento innovador sin duda dará mucho que hablar y abrirá nuevos caminos. El sonido del metal es un ambicioso melodrama que solo cae ocasionalmente en el terreno de la sensiblería, ofrece una interpretación sobresaliente de su protagonista y aporta algo nuevo sin caer en el artificio.

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