VII Época - 14

YO, CAPITÁN

Título original: Io capitano

Año: 2023

Duración: 121 min.

País: Italia

Dirección: Matteo Garrone

Guión: Massimo Ceccherini, Matteo Garrone, Massimo Gaudioso, Andrea Tagliaferri

Reparto: Seydou Sarr, Moustapha Fall, Issaka Sawagodo, Hichem Yacoubi, Doodou Sagna, Khady Sy, Bamar Kane, Cheick Oumar Diaw

Música: Andrea Farri

Fotografía: Paolo Carnera

Yo, capitán es la nueva película de uno de los cineastas italianos más destacado de los últimos tiempos, Matteo Garrone. Dejando a un lado los barroquismos típicos de su cine, el director pone en escena esta vez una historia lineal y árida en su estilo, con un mensaje oportuno y poderoso. Garrone solo se deja llevar en un par de ocasiones, cuando la frontera de lo onírico se traspasa brevemente, pero en general se sumerge por completo en la concreción del drama migratorio.

La película narra la historia de Seydou (Seydou Sarr) y Moussa (Moustapha Fall), dos primos de 16 años que viven con sus familias en Dakar, Senegal. No viven ni la guerra ni la pobreza, pero, como cualquier adolescente, tienen sueños y un plan: abandonar su tierra, que no ofrece perspectivas, y llegar a Europa con la convicción de que pueden establecerse como músicos de rap.

A pesar de la firme oposición de sus familias, Seydou y Moussa, tras ahorrar la cantidad de dinero necesaria para el viaje, deciden escapar y, tras obtener pasaportes falsos, emprenden viaje a Libia, donde embarcarán rumbo a Italia. Pero el camino que ambos tendrán que recorrer resulta ser bastante diferente y dramático de lo que habían imaginado.

Moussa y Seydou se enfrentarán a una penosa travesía del desierto, a duras torturas en las cárceles libias y a todo tipo de humillaciones antes de llegar a Trípoli, donde el joven Seydou se encontrará, a su pesar, pilotando un barco rebosante de gente, en un intento desesperado por llevar su carga humana sana y salva a Europa.

Matteo Garrone realiza una espléndida película de denuncia que evita caer en la retórica fácil y la falsa moralina. Quizás se eche en falta al final un punto de vista político verdaderamente punzante, pero las imágenes de la película bastan para llegar directamente al corazón del espectador. Las tragedias vividas por los dos jóvenes, que sueñan con llegar a Europa para ganar dinero con su música y ayudar a su familia, están contadas con gran conciencia, haciendo hincapié en las enormes dificultades a las que tienen que enfrentarse a diario las personas que emprenden este camino.

Con la ayuda de las cautivadoras composiciones sonoras de Andrea Farri, Yo, capitán pone de manifiesto con inquietante claridad los abusos y el acoso que sufren estas personas a manos de las organizaciones criminales que dirigen lo que es un auténtico negocio de la inmigración. Lo que emerge es la actitud opresiva que deshumaniza a los emigrantes, los reduce a monedas de cambio, los tortura y los esclaviza, por dinero o por razones triviales. El sueño de Seydou (el verdadero protagonista de la película) se convierte en una pesadilla, mitigada solo por la cercanía que muestran las demás personas en su situación y su irresistible pulsión de vida.

El bello escenario del desierto se convierte en un horrible teatro y lugar de muerte. Las buenas intenciones de futuro de los dos chicos senegaleses chocan con una realidad difícil cuyos problemas, lo sabemos, no acabarán ni siquiera con su eventual llegada a Europa. Pero ellos no pueden saberlo, porque les guía una inocencia de espíritu que Garrone logra captar a la perfección, en lo que es a todos los efectos una mirada muy lúcida sobre lo contemporáneo.

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