VII Época - 17

SABOTAJE

Título original: How to Blow Up a Pipeline

Año: 2022

Duración: 99 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Daniel Goldhaber

Guion: Ariela Barer, Jordan Sjol, Daniel Goldhaber. Libro: Andreas Malm

Reparto: Ariela Barer, Kristine Froseth, Sasha Lane, Lukas Gage, Forest Goodluck Marcus Scribner, Jake Weary, Irene Bedard

Música: Gavin Brivik

Fotografía: Tehillah De Castro

Un grupo de jóvenes activistas se reúne en una casa solitaria del desierto de Texas. Proceden de distintas regiones de Estados Unidos y han planeado un atentado contra un oleoducto. Quieren detonar bombas en dos lugares distintos para interrumpir el suministro de petróleo durante un tiempo. Consideran que el acto de sabotaje está moralmente justificado para denunciar y combatir la dependencia de los combustibles fósiles, perjudicial para el medio ambiente. La iniciadora Xochitl (Ariela Barer) desarrolló la idea porque el activismo medioambiental por medios legales ya no era suficiente para ella.

El grupo incluye también al padre de familia Dwayne (Jake Weary), cuyas tierras fueron confiscadas para la construcción del oleoducto. El activista indígena Michael (Forrest Goodluck) es el responsable de la peligrosa elaboración de las bombas en Texas, que acaba provocando una explosión prematura. Cualquier error puede tener consecuencias fatales para todo el grupo. Ocurren más percances y Alisha (Jayme Lawson) y Logan (Lukas Gage) resultan gravemente heridos.

El thriller de ficción puesto en escena por el director estadounidense Daniel Goldhaber resulta interesante en dos aspectos. Por su tema, la radicalización de un grupo de jóvenes activistas ecologistas para quienes la protesta pacífica no parece suficientemente eficaz, es de gran actualidad. Por otro lado, el ataque meticulosamente planeado a un oleoducto tejano se cuenta como una película de atracos en la que el espectador es arrastrado junto a los personajes paso a paso mientras preparan y ejecutan su misión. La película se basa en el libro manifiesto titulado «Cómo volar un oleoducto», de Andreas Malm, que sostiene que el sabotaje es una forma moralmente justificada e incluso necesaria de activismo climático.

Goldhaber, autor del guión junto a Ariela Barer y Jordan Sjol, se abstiene de juzgar a los personajes de la película. Su película recuerda al thriller similar The East, de 2012, sobre un agente encubierto que desarrolla simpatías por un grupo de ecoterroristas. Goldhaber utiliza flashbacks para arrojar luz sobre cómo los individuos se unieron para su campaña de sabotaje y cómo se radicalizaron. Theo (Sasha Lane), por ejemplo, que padece leucemia, creció cerca de una refinería que presumiblemente le causó la enfermedad. Estos flashbacks explican la determinación de los miembros del grupo y arrojan algo de luz sobre sus personalidades. Sin embargo, en la ejecución del plan predomina un tono de naturalidad, al tiempo que su despreocupación juvenil marca el ambiente. La divertida pareja formada por Rowan y Logan hace temer incluso que les falte la seriedad necesaria en el momento crucial.

La película sigue al detalle cómo se montan los explosivos y se instalan en el oleoducto. Esto crea una tensión que se mantiene durante todo el metraje sin decaer en ningún momento: el material explosivo podría estallar antes de tiempo, alguien podría aparecer cerca, podrían dejar rastro sin darse cuenta.

La víspera del atentado, los jóvenes discuten si sus acciones son terroristas o si la historia les dará la razón. ¿Está moralmente justificado, o incluso es necesario, llevar a cabo actos de sabotaje contra una industria perjudicial para el clima? Todos son conscientes de que la policía federal acabará dándoles caza, pero están dispuestos a asumir las consecuencias porque consideran que la situación actual requiere ir más allá de la protesta pacífica. Goldhaber se abstiene de juzgarles y permite al espectador decidir qué siente por ellos, pero no teme dar la impresión de que respalda sus ideas.

El resultado fusiona un cine técnicamente competente con un tema controvertido de urgente actualidad de una forma cada vez menos frecuente en el cine comercial de nuestros días. Sabotaje no va a cambiar el mundo, pero si algunas personas se paran a reflexionar al salir del cine, ya habrá conseguido algo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *