VII Época - 28

NACIDO EN GAZA

Título original: Nacido en Gaza

Año: 2014

Duración: 78 min.

País: España

Dirección: Hernán Zin

Guion: Hernán Zin

Reparto: Documental

Fotografía: Hernán Zin

En julio de 2014, las imágenes de un ataque aéreo en una playa de Gaza en el que murieron cuatro niños que jugaban al fútbol se difundieron por todo el mundo, lo que llevó al director argentino Hernán Zin a volar a Gaza para rodar un documental sobre la difícil situación de los niños palestinos. El resultado es Nacido en Gaza, un registro inevitablemente impactante y deprimente de la inhumanidad y brutalidad del hombre cuya principal virtud es contar una historia que debe contarse una y otra vez.

La película se rodó con solo una cámara, casi sin presupuesto, y da la sensación de haber sido montada a toda prisa, sin demasiada sutileza ni profundidad, pero este es el precio que hay que pagar por su sorprendente inmediatez y claridad.

Zin cuenta las historias de 10 niños de tan solo 6 años, entre ellos Mohamed, que busca entre montones de basura cosas para vender; Udai, que vio morir a su hermano mayor; Mahmud, hijo de un granjero cuyas tierras han quedado inutilizadas y cuyos camellos y corderos han sido víctimas de los bombardeos; Rajaf, cuyo padre murió mientras intentaba salvar vidas en su ambulancia; y Sondos, una niña con el estómago herido.

Los niños hablan con franqueza y desgarro sobre sus experiencias, relatando los efectos de la guerra en sus vidas, pero sin ser conscientes o incapaces de explicar adecuadamente sus causas. «No tenemos misiles ni tanques», explica un niño. «Cultivamos verduras, no bombas», afirma Mahmud.

Tres meses después, tras el alto el fuego de agosto de 2014, Zin vuelve a recoger las historias de los niños. La ayuda prometida no ha llegado. Rajaf y sus amigos rinden un conmovedor homenaje a su padre muerto rociando su tumba con agua de una botella de plástico. Motasem ve ahora el fantasma de su hermano muerto por las noches y sufre estrés postraumático: necesita ayuda psicológica, que no va a recibir.

No hay debate político directo de ningún tipo, presumiblemente porque la política carece de sentido para estos niños, ni voz en off: Zin ha optado por silenciar las voces de los adultos y dejar que las palabras de los niños y las imágenes hablen por sí solas. Las estadísticas se imprimen sin rodeos en la pantalla, las frías cifras detrás de los horrores, incluidas las que se refieren al número de niños muertos y heridos. Las repetidas tomas aéreas de esta película, en general de buen aspecto, revelan la espantosa devastación causada por los ataques, incluso en el hospital de la ONU donde Sondos es paciente.

Aunque obviamente Nacido en Gaza no examina la situación actual en 2023, sí ilustra las experiencias del pueblo palestino (especialmente de su población más joven y numerosa) y las secuelas de la guerra. Ver la película en 2023 significa, trágicamente, que gran parte de lo que los espectadores ven en la pantalla ha desaparecido, diezmado por la ofensiva que comenzó en octubre. Es difícil no preguntarse cuántas de las personas que aparecen en pantalla han muerto en esta nueva vuelta de tuerca del genocidio que se viene perpetrando en esa parte del mundo desde hace 75 años, alcanzando en esta ocasión niveles atroces de inhumanidad y violencia.

La descorazonadora conclusión queda claramente definida por las palabras de Rajaf: «Me gustaría entrar en la resistencia y hacer justicia a mi padre». Porque tras la devastación ya no se podrán sembrar verduras en los campos de Gaza, lo único que brotará, con una fuerza cada vez mayor, será el odio.

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