LUIS CERNUDA BIDÓN

(Sevilla, 1902 – Ciudad de México, 1963)

El poeta, al proclamarse la República, la recibe con la ilusión de comprometerse con todo lo que fuera buscar una España más tolerante, libre y culta. Participa en las Misiones Pedagógicas y Culturales que organiza el gobierno de la II República para llevar las más altas expresiones de la cultura y las artes hasta las villas y pueblos rurales más empobrecidos de todo el país. Son años también de compromiso y acción cultural y social en la izquierda política. Durante la Guerra Civil participó activamente desde las trincheras culturales organizando actividades de todo tipo. Tras el avance franquista y su inminente victoria, se exilia, primero en Inglaterra y Estados Unidos, después a México, donde fallece en 1963. Nunca regresará al país que tanto añoraba, “tan dulce al recuerdo” como “ahora envenena mis sueños”, como expresa en este melancólico poema, escrito algún día, entre 1939 y 1940

UN ESPAÑOL HABLA DE SU TIERRA

Las playas, parameras 
al rubio sol durmiendo, 
los oteros, las vegas 
en paz, a solas, lejos; 
  
Los castillos, ermitas, 
cortijos y conventos, 
la vida con la historia, 
tan dulces al recuerdo, 
  
Ellos, los vencedores 
caínes sempiternos, 
de todo me arrancaron. 
me dejan el destierro. 
  
Una mano divina 
tu tierra alzó en mi cuerpo 
y allí la voz dispuso 
que hablase tu silencio. 
  
Contigo solo estaba, 
en ti sola creyendo; 
pensar tu nombre ahora 
envenena mis sueños. 
  
Amargos son los días 
de la vida, viviendo 
sólo una larga espera 
a fuerza de recuerdos. 
  
Un día, tú ya libre 
de la mentira de ellos, 
me buscarás. Entonces 
¿Qué ha de decir un muerto? 

Recogemos este poema en la edición de “La Realidad y el deseo (1924 – 1962)”, editado en por el Círculo de lectores (Barcelona, 2002).

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