VII Época - 21

ACACIA UCETA

(1925, Madrid – 2002, Madrid) 

La poeta madrileña Acacia Uceta tenía solo diez años cuando sufrió los bombardeos franquistas sobre la ciudad. Cuando las sirenas anunciaban la aproximación de los aviones, el maestro de su colegio interrumpía las clases y abría la puerta para que los niños pudieran correr a los refugios. Fue la imagen de uno de sus compañeritos muerto en la calle la que marcó de por vida a la niña Acacia Uceta, aboliendo de paso el tiempo. La dejó reflejada en este poema, escrito ante el recuerdo de aquel niño asesinado durante la guerra civil española, como pudiera haber sido escrito hoy al ver las imágenes de los niños palestinos masacrados por Israel. 

BOMBARDEO EN MADRID

Dejaron los pies al aire.

Le cubrieron con periódicos

que no empaparon la sangre.

Niño roto en el asfalto

sobre la cruz de dos calles,

desde el colegio a la muerte,

apenas vuelo que nace,

apenas alba de espiga

entre la guerra y el hambre.

Niño, ¿qué te habían dicho

en la escuela aquella tarde?

¿Qué números de inocencia

sobre la nada sumaste,

qué letras ibas uniendo,

qué eslabones enlazaste

entre tus manos de nieve

y el odio que iba a buscarte?

¿Qué saber te robaría

el juego que no jugaste:

suma infinita de ceros

la metralla por tu carne,

la metralla contra el lirio

hasta conseguir troncharle?

Contra el estruendo, el silencio

de tu risa hecha cristales.

Niño, si hubieras oído

aquel grito de tu madre,

más fuerte que las sirenas,

y que las bombas cobardes,

retumbando para siempre

sobre el ruido del combate,

lamento infinito y solo,

eterno ya en un instante…

Todo el mar enfurecido

Se hizo lágrima al llorarte.

En ti se moría un mundo

de sueños primaverales,

de minúsculos fulgores

que sólo la infancia sabe:

el mundo puro y distinto

que en tus pupilas creaste.

La tierra y el universo

podrían justificarse

si hubiera habido una fuerza

capaz de resucitarte.

Pero todo estaba inmóvil

-niño, periódico, sangre-.

Por las alas del papel,

se desovillaba el ángel.

¡Qué vergüenza en los luceros

que no podían salvarte!

En tus zapatos oscuros

la noche vino a estrellarse

igual que dos golondrinas

inmoladas en el aire.

             Encontramos este poema “Bombardeo en Madrid” en la publicación Salto Diario. Este poema forma parte del libro de Acacia Uceta, La Memoria y la sangre. Antología poética (Vanguardia Obrera, 1986).

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