VII Época - 29

STEPHEN SPENDER

(n. 1909, Londres – m. 1995, Londres)

Stephen Spender se alistó en 1936 en las Brigadas Internacionales para combatir en España contra el fascismo. En algún lugar de la geografía esteparia española Spender escribió́ esta rigurosa elegía, en la que el cobarde es mera sombra de un destino inexorable, asesinado pese a la huida, ya que toda huida conduce a la bala. Todo el pesimismo de la insensata guerra se concentra en este canto fúnebre, pero también, en pocas ocasiones el humanismo y la solidaridad se hicieron eco de lo inexcusable como en este pequeño poema del gran poeta inglés.

EL COBARDE

Bajo los olivos, del suelo
nace esta flor, que es una herida.
Es más sabio ignorar esto
que el fuego crepuscular de los héroes
agitando banderas en las costas del mundo.
Estos pétalos de sangre no tienen más nombre
que la vergüenza sin nombre del cobarde.

Aquí́ murió́ uno, no como soldado
de plomo, sino de los círculos plúmbeos del terror.

Su instante final dio vida
a una cruda verdad reveladora:
vio que el buque insignia en el muelle,
el fervor de su madre, el beso de su novia,
el blanco acompañamiento de espuma,
conducen a la bala y a esto.

Carne, hueso, músculo, ojos,
edificando su noble torre de mentiras,
esparcidas en la fría brisa,
con falsas promesas le engañaron.
Todo el brillo imaginado en un instante
se tomó este presente fijo y continuo
bajo los olivos grises.

No hay ninguna excusa para la excusa.

Solo el amor puede contar, que vierta

aquí́ sus inútiles consuelos.


Para poblar esta soledad y

traer la paz a su fantasma,
la compasión y el amor

no se atreven a ausentarse

al menos en lo que dure una vida.

Este poema ha sido recogido del libro Un país donde lucía el sol (Poesía inglesa de la Guerra Civil española), selección, traducción y notas de Bernd Dietz, editado en la colección de poesía Hiparión, Madrid 1981.

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