VII Época - 32

GREGORIO OLIVÁN

“El Cortejo” es uno de los romances que el anarquista Gregorio Oliván escribió con motivo de la derrota de 1939, cuando decenas de miles de personas huían de la barbarie franquista hacia Francia, atravesando los Pirineos bajo las bombas y descargas fusileras del ejército fascista. También ahora, cientos de miles, millones de gregorios, atraviesan fronteras, huyen, se acurrucan entre bombardeos, hambres y agonías sin cuento. Como aquella del 36-39, también ahora se trata de una inmensa guerra civil, de instituciones y militares brutales que asesinan a los pueblos, a las gentes hermanas, a los palestinos o sudaneses o saharauis nuestros.

EL CORTEJO …

El tiempo se me hace, hermano, 
de metros de carretera.
Yo quisiera detenerme
a descansar en la piedra 
esta carga sacrosanta
que en mis brazos cabecea. 

– Mi niña, duerme que duerme;
duerme, que duerme, mi nena! 

No desgarren los cañones 
tu sueño de blancas velas. 
Los violadores del viento 
que en la noche runrunean 
y con gargajos de bombas 
profanan la carretera, 
que no te despierten, hija! 

Sigue durmiendo sin penas. 
Tu padre, corre que corre, 
contra su pecho te aprieta. 
Nada podrán contra tí 
los asesinos de escuelas, 
vampiros de sangre niña, 
monstruos de siete cabezas. 
Nada contra tí podrán, 
porque tu padre te lleva, 
arrancada de la muerte, 
donde la vida florezca, 
sin flores ensangrentadas, 
para las niñas pequeñas. 

– Duerme que duerme, hija mía! 
Duerme que duerme … mi nena! 

Los fascistas ya están lejos. 
Es nuestra la carretera!
Si todo me lo quitaron 
este tesoro me queda; 
que los traidores no tienen
hijas tan hijas como ésta
pues, si sus hembras parieron, 
fue … “con la ayuda extranjera”! 

Cortejo de los vencidos 
que va por la noche a tientas 
buscando, para alumbrarse, 
pedazos de sus estrellas. 
Seres que tienen el alma 
perdida entre las tinieblas! 
Una batería de faros
en el cielo raya incierta
con pupilas amarillas
de amarillas calaveras.
Los ojos de los chacales,
no lejanos les acosan. 

Recogemos este poema de Gregorio Oliván (Romances de la derrota, 1939, incluido en el título Romancero de la Libertad) en la edición facsimilar de Poesía Ácrata, 1936-1939, realizada por Edicións El Vaixell Blanca, del Ateneu Enciclopèdic Popular, Barcelona, 1986.

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