Editorial

Con motivo de la celebración internacional del 8 de marzo, este año la CGT convoca huelga laboral en Andalucía, Cataluña y la provincia de Alicante, y declara como Jornada de acción y lucha este día en más de cien localidades de todo España en defensa de las reivindicaciones de la mujer trabajadora y la lucha por la igualdad.

La celebración del 8 de marzo como Día de la Mujer está históricamente vinculado a dos movimientos políticos e ideológicos muy diferentes entre sí, cuando no contrapuestos:

Por un lado, al movimiento feminista sufragista del siglo XIX, básicamente de raíz anglosajona, y su reclamación por los derechos políticos en pie de igualdad para las mujeres y los hombres: derecho al voto, a la participación política e institucional, a la propiedad, etc.

Por el otro, a la Declaración de la 1ª Conferencia de Mujeres Socialistas (Stuttgart, 1907) del “Día Internacional de la Mujer Trabajadora” a propuesta de Clara Zetkin y Rosa Luxemburgo, ambas destacadas militantes del marxismo revolucionario, coparticipes en la creación del Partido Comunista Alemán. La iniciativa de ambas líderes, respondía al objetivo declarado de separar a las mujeres trabajadoras de la influencia de lo que denominaban feminismo burgués, con su inherente defensa a la desigualdad económica y social propia de los regímenes capitalistas, apenas encubierta por su lema de “igualdad”, restringida al ámbito legislativo y político.

En este contexto, en 1975, la Asamblea de la ONU acordó la celebración el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer (tachando del lema, “Trabajadora”) y, dos años más tarde, como “Día Internacional de la Mujer y la Paz Internacional”. Se volvía así a los planteamientos ideológicos y doctrinarios del feminismo tradicional anglosajón y a su ideal de “igualdad”, compatible con la desigualdad económica y social inherente al régimen capitalista y su formalidad política, siempre jerárquica.

Consecuentemente a estos planteamientos, el 8 de marzo de 2011 se celebró el primer “Día Internacional de la Mujer de Naciones Unidas” y empezó a operar la entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer, conocida como ONU Mujeres. Desde esa fecha, hasta hoy, ONU Mujeres propone cada año un lema reivindicativo para la celebración de la efeméride, que es inmediatamente incorporado a las agendas políticas y propagandísticas de gran número de estados y de las grandes empresas mediáticas de la Comunicación y el Espectáculo internacionales. Los lemas en los últimos tres años fueron: 2019, “Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovemos para el cambio”; en 2020, “Soy de la Generación Igualdad: Por los derechos de las mujeres” y en 2021, “Mujeres líderes: Por un futuro igualitario en el mundo de la Covid-19”.

En abierta confrontación con estos planteamientos -hoy preeminentes en el movimiento feminista, independientemente de sus confrontaciones internas y luchas por la hegemonía y la proximidad al poder gubernamental- la CGT de Pontevedra se postula como un sindicato cuya acción se dirige a lograr una sociedad libertaria, en la que todas las personas participen tanto en la producción como en el disfrute de la riqueza social; es decir, una riqueza que ha de ser colectiva y solidariamente conseguida, y, también, colectiva y solidariamente compartida.

En consecuencia, la acción sindical y social de nuestro sindicato se rige por la lucha en pos de la igualdad económica, política y social ente todos los seres humanos. Por lo mismo: la defensa o promoción de la desigualdad social es incompatible con la filosofía, planteamientos generales y acción anarcosindicalista, propias de nuestra organización.

La CGT, como viene defendiendo el movimiento obrero desde sus orígenes, lucha contra toda humillación, servidumbre, injusticia, exclusión o discriminación, absoluta o comparativa, de la que pueda ser objeto cualquier trabajador o colectivo en razón de específicas características de sexo, raza, nacionalidad, lengua o ideas políticas o cualesquiera otras ficciones políticas dirigidas a reproducir fracturas sociales básicas y enfrentamientos artificiosos entre las víctimas del injusto sistema social.

En este sentido, la CGT de Pontevedra, hoy 8 de marzo de 2021, reitera su ideario igualitario. Proclama como principio, reivindica en su acción sindical cotidiana y practica inexcusablemente en su seno, la completa igualdad de derechos y deberes para todos los seres humanos -sea cual sea la frontera que los cerca y estigmatiza: física, étnica, racial, sexual, cultural, social- y, en consecuencia, la plena participación de todas las personas, sea cual sea su condición, en la lucha social por la libertad y la justicia y por su emancipación.

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