VII Época - 17

Editorial

Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.

Rafael Amor

Ni siquiera la poderosa hez mediática occidental, pese a su eficaz manejo de la mentira y la propaganda envilecida, puede ya disimular y mucho menos ocultar la motivación real de los crímenes de guerra y lesa humanidad, genocidio, apartheid y atroz violencia que Israel está ejecutando contra el pueblo palestino … Contra el pueblo palestino sí, pero también contra todas las gentes y pueblos del planeta a las que la victoria final de Israel y los suyos -de producirse- nos arrebatará por muchos años toda esperanza de un presente o un futuro dignos.

¿Cuál es esa motivación real que justifica a los ojos de sus responsables la monstruosidad criminal de su conducta?

Pues horrendo es enterrar vivas bajo los escombros a miles de personas, asesinar cobardemente a cerca de 20.000 personas indefensas, acorralar a dos millones y medio de personas en un reducido espacio de apenas 50 kilómetros cuadrados, que además se bombardea sistemáticamente y es atacado por franco-tiradores, sin agua, ni luz, ni alimentos, sin medicamentos ni auxilio sanitario.

Una vez perdida toda noción moral y ética -tal como corresponde a una sociedad militarizada e imbuida de nacionalismo racista- una gran parte de los ciudadanos israelíes (la gran mayoría, según aseguran las encuestas y las elecciones políticas), llegó a considerar plausible que ahora mismo es el momento histórico propicio para la culminación del proyecto colonial sionista de apoderarse de toda la región Palestina y la expulsión definitiva del pueblo palestino de sus tierras y hogar ancestrales. El apoyo financiero y político de EE UU, Reino Unido, Canadá y la Unión Europea resultará el aval perfecto que garantizará el éxito de tan infame objetivo. La excusa fabricada del ‘terrorismo de Hamás’ y los sucesos de principios de octubre, no son más que eso, una mera ‘excusa’ para dormir conciencias y disimular servidumbres, un pretexto propagandístico para transformar un genocidio invasor en una guerra justa.

En poco más de dos meses, Israel ha devastado la Franja Gaza. Ha destruido más del 80 por ciento de sus edificios, incluidos hospitales, escuelas, centros de auxilio, industrias de alimentación o talleres de primera necesidad … y, con todo, su ejército sigue exigiendo y amenazando de exterminio a los gazatíes sobrevivientes, para que ‘se vayan más al sur’, aún ‘más y más cerca del paso fronterizo con Egipto de Rafah’, que permanece cerrado a cal y canto, también para la ‘ayuda humanitaria’.

¿Por qué y para qué todo este horror? ¿En verdad hay detrás de todo esto un plan, una estrategia, una razón de Estado, un cálculo, más allá del delirio homicida de un proyecto colonial en el siglo XXI sobre un territorio, Palestina, que contiene una población de millones de personas, dispuesta a defenderse y a no cejar pese al sufrimiento que se le infringe? Sí. Claro que sí, que hay en todo esto estrategia y razón cínica por parte de las autoridades israelíes y sus aliados. “La razón engendra monstruos”, como escribió Goya sobre uno de sus Desastres de la Guerra.

En primer lugar, la decisión de Israel es empujar a los habitantes de Gaza (“al Sur”) hacia la frontera con Egipto y forzar su entrada masiva en este país hacia la península del Sinaí. Una vez allí, convertir este territorio en el mayor campo de refugiados del planeta (una nueva Gaza, de plástico, lona y chabolas), ‘asistido’ bajo el paraguas ‘humanitario’ de ONG’s, con financiación sobre todo de EE UU, UK y la Unión Europea.

Hasta el momento, Egipto se está resistiendo a este ‘proyecto’, pues ello le implicaría, por un lado, un gasto que no puede asumir (a no ser que alguien se haga cargo de la deuda) y, por el otro, la pérdida de facto de un territorio que, aunque prácticamente desértico, no deja de tener una importancia geoestratégica fundamental, entre el paso de Suez y el golfo de Aqaba, entre el Mar Rojo y el Mediterráneo.

Para convencer a Egipto de la posibilidad de esta ‘solución final y genocida para el pueblo palestino de Gaza”, existe ya un plan conjunto de EE UU e Israel (‘filtrado’ por la Cámara de representantes y el Congreso de EE UU), por el cual, los gazatíes, una vez ‘instalados’ en el campo de concentración del Sinaí, serían traslados en sucesivas deportaciones, en primera instancia, a Egipto (1 millón), Turquía (500.000), Iraq (250.000) y Yemen (250.000). Toda la operación estaría financiada por el propio EE UU y sus aliados de la OTAN, teniendo en cuenta que esos cuatro países ya obtienen importantes ayudas económicas de EE UU y resultan víctimas fáciles de presiones financieras, que apenas puedan resistir.

Frente a este aciago destino, está el pueblo palestino resistiendo tenazmente. No le ahorran ningún castigo ni sufrimiento y por más que ahora mismo está siendo vencido por la fuerza de unas armas y una vesania impune a las que no puede hacer frente, tampoco será derrotado, si es que en todas partes nos levantamos, impugnamos, boicoteamos y nos enfrentamos abiertamente a aquellas empresas, políticos o propagandistas que en nuestro solar apoyan a sus asesinos.

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