VII Época - 21

Editorial

Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.

Rafael Amor

La movilización en defensa del medio ambiente y, en particular, de los ecosistemas acuáticos (marinos y fluviales) es una decisión a la que ningún sindicato o colectivo que, como la CGT, luche por un mundo habitable y mejor, puede sustraerse sin doblegarse al régimen político-económico (capitalista y jerárquico) y a sus representaciones locales en Europa, España o Galicia, causantes de la destrucción y contaminación imparables, como ahora mismo sucede en la costa gallega.

El 8 de diciembre pasado, cuando navegaba por el corredor marítimo del atlántico frente a las costas de Portugal, al enorme mercante Toconao, fletado por la naviera danesa Maersk, se le ‘cayeron al mar” seis contenedores, al menos uno de los cuales contenía unas 1000 bolsas de 25 kilos de pellets. Un número aún no evaluado de esas bolsas, empujadas por la corriente marina y el viento, alcanzó en pocos días las costas gallegas de la provincia de Coruña. Un vecino de Corrubedo avistó las primeras bolsas (entre 40 y 60, aún sin romper) el día 13 en la playa a mar abierto de Balieiros, procediendo a recogerlas y dando aviso a las autoridades.

La marea contaminante actual se inició materialmente hace poco más de un mes, si bien el perverso engranaje que la provocó (y desencadenará las que han de seguir, como antes generó las del Mar Egeo o el Prestige) se viene gestando desde hace decenios, siempre por los mismos responsables.

Primer grillete de la cadena: La producción anual de plástico sobrepasa actualmente los 460 millones de toneladas (Tm). En este contexto y sin que nadie le pueda poner remedio, una parte menor de esos objetos (el 19%) terminan incinerados, incrementando las emisiones de gases de efecto invernadero por encima de los 1800 millones de Tm anuales. Pero casi la mitad del total (230 millones de Tm) irán a parar a ‘vertederos’ y desde aquí, en su abrumadora mayoría, fracturados o enteros, alcanzarán el mar, contaminando la cadena trófica, alterando los ecosistemas marinos y llegando incluso al organismo humano con la ingesta de pescado.

Segundo grillete de la cadena: Los pellets, ‘enriquecidos’ con variados estabilizantes químicos, son la materia prima para la fabricación de recipientes y otros utensilios de amplísimo uso, como la inyección en moldes que dan forma a las piezas de plástico utilizadas en multitud de sectores industriales (metalúrgico, alimentarios, transporte, etc).

Al derramarse al entorno natural los pellets van desmenuzándose y derivando en microplásticos de toxicidad variable (la composición no es igual en todos ellos), en todo caso de difícil o imposible rescate del medio ambiente, permaneciendo en la columna de agua o en los sedimentos hasta su biodegradación por la fuerza de la naturaleza dentro de cientos de años.

Son ya numerosos los desastres ambientales ocurridos en diferentes lugares, similares al de ahora frente a las costas gallegas. Baste con citar lo sucedido en Tarragona, donde se produce en torno al 70% del plástico de España, cuando un vertido dejó entre 90 y 100 millones de partículas en las playas catalanas. Pese a ello, por la presión de la poderosa Industria química no existe una normativa eficaz que regule su transporte o establezca protocolos de actuación en caso de catástrofe ambiental.

En el contenedor perdido del Toconao había 1050 sacos de 25 kilos de pellets, es decir, 26,2 toneladas. Pasado más de un mes, todavía se desconoce cuántas sacas pudieron haber llegado a la costa, cuántas pudieron haberse roto o están rompiéndose, ni cuantas permanecen en el mar o en el contenedor hundido a una profundidad entre 2.000 y 3.000 m.

Tras el avistamiento de sacas y pellets en Galicia, los gobiernos de la Xunta de Galicia y de España se enzarzaron en una trifulca sobre quién es responsable de qué, a la hora de limpiar las playas y evitar el desgarro de las sacas todavía en el mar. En la contienda retórica, al calor del clientelismo político y la proximidad electoral, periódicos, colectivos políticos, ecologistas institucionales y demás … se alinean con unos o con otros, acusándose mutuamente (en ambos casos con toda razón) de la incompetencia, inutilidad, ineptitud, etc. del adversario.

Tercer grillete de la cadena, La Organización Marítima Internacional (OMI), responsable máximo de la organización y normativa que rige el tráfico mercante, siempre sometida en sus decisiones a los intereses de navieras, consignatarias y consorcios financieros propietarios, señaló sobre el Atlántico una ruta de navegación para los barcos con mercancías peligrosas, a tan sólo 40 km de la costa gallega. El origen de esta agresiva decisión reside en la exigencia de las compañías de abaratar costes al representar un día menos de navegación en la ruta Gibraltar-Mar del Norte. Por esa ‘carretera’ marítima, navegaban, por ejemplo, los buques de infausta memoria en Galicia: Polycommander (1970). Urquiola (1976), Casón (1987), Mar Egeo (1992) o Prestige (2002) … y, ahora Toconao.

Cuarto grillete de la cadena: La normativa legal impuesta por la OMI, en su calculada opacidad y ambigüedad, permite a las empresas eludir toda responsabilidad en caso de ‘accidente’. Así, en el Toconao, los sacos llevaban el nombre de Bedeko Europe, una empresa polaca, que negará ser su propietario, pues han sido encargados por otra radicada en la India. El buque navega bajo bandera de conveniencia de Liberia, a disposición de la naviera danesa Maersk. Todos y cada uno de ellos alegarán que no son responsables del daño producido. A buen seguro, ganarán su impunidad en los juicios que habrán de venir. Maersk, ya tiene experiencia en estos litigios, pues mueve la sexta parte de contenedores en el mundo, de los que ‘se le caen al mar’ durante la navegación una media anual de 30 container, sin que le pase absolutamente nada ni afecte a su cuenta de beneficios.

Ante estos hechos, sólo hay un modo certero de que “Nunca máis” nos contaminen la mar y envenenen la vida: tumbar el orden Económico y Político que genera esos males, en primer lugar perdiéndole la fe y negándole el sostén. Y mientras no se tumbe definitivamente quede abierta la confrontación y declarada la desobediencia, reconociendo en cada accidente, como en el del Toconao, la mano homicida y suicida que lo provoca.

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