VII Época - 22

Editorial

Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.

Rafael Amor

Como temíamos y veníamos alertando desde La Campana, la Plenaria del Comité confederal celebrada en Madrid el pasado 18 de enero, acabó del peor modo posible.

Tanto la decisión adoptada –desfederar al Sindicato de Transportes y Comunicaciones de Madrid (TyC) y, con ello, expulsar de la CGT a toda su afiliación, más de 5.000 compañeros/as- como los términos en que la mayoría (31 votos contra 25) del Comité confederal basó su dictamen, -renunciando antiestatutariamente a su responsabilidad y personalidad orgánica- imponen a la organización una fractura orgánica de grandes dimensiones y consecuencias imprevistas, que no sólo afectarán al sindicato de TyC de Madrid.

El único modo de intentar restañar la ruptura provocada y evitar en la medida de lo posible la sangría que se avecina, será la convocatoria en muy breve plazo de un Congreso extraordinario de la CGT que resuelva el conflicto creado en términos de democracia directa y anarcosindicalista, es decir, por los sindicatos reunidos en Congreso, cada uno con su voz y representación directa.

Ante el estupor de algunos de los miembros de la Plenaria, al menos tres Territoriales (Cataluña, Aragón y MCLMEx) de las 6 que se computaron como favorables a la ‘desfederación’, se limitaron a dar por bueno y ‘ratificar’ (vocablo que cuatro días más tarde utilizará el Secretario general en su circular interna del 22 de enero, dando cuenta de lo acordado en la Plenaria) lo decidido y realizado por el Comité de MCLMEx.

Tal como expresó reiteradamente la delegación de Galicia, la decisión del Comité confederal supone un intento decisivo de modificar la estructura y principios estatutarios de la CGT, sustituyéndola por un modelo autoritario y burocrático, que para nada queremos ni defendemos. Pues esto es lo que significa avalar o ratificar -sea por la vía del silencio zorro de las tres Territoriales citadas, sea por el pronunciamiento ignorante de las demás- el inaceptable proceder llevado a cabo a lo largo de dos años por MCLMEx contra el sindicato de TyC hasta concluir en su expulsión y, en el colmo de la desfachatez, presentarla al Comité confederal como hecho consumado, del que, además, reclamaba su competencia para decidir, por encima del Comité confederal.

Más aún, la decisión de la Plenaria en este punto trata de hacer valer que la CGT pueda dejar de ser una Confederación de sindicatos (tal como indica el Art. 9 de los.estatutos) para deslizar su funcionamiento real como si se tratara de una Confederación de Confederaciones territoriales. Lo que resulta inadmisible en el marco de los estatutos de la CGT, que señalan que las Confederaciones territoriales no son más que entes puramente administrativos, de gestión y coordinación, por más que algunos bastardeen ideológicamente presentándolas, en ciertos casos, como hijuelas de las fronteras diseñadas por la imaginaría política.

Como señaló el Secretario general de Galicia al leer el acuerdo de su territorial, todo el proceso llevado a cabo por la Confederación de MCLMEx contra el Sindicato de TyC de Madrid, fue antiestatutario desde su inicio, cuando el 23 de diciembre de 2022, el SP de MCLMEx decidió́ la inhabilitación de compañeros del sindicato de TyC de Madrid y el envío de burofax a las empresas dando cuenta de esa decisión.

Tras esta primera decisión, contradictoria con los Estatutos de la CGT, se fueron tomando decisiones por parte de MCLMEx, que imponían la exclusión de toda la actividad orgánica al Sindicato de TyC (que todavía no estaba desfederado). No se les dejó participar en los comicios de la confederación. Se decretaron inhabilitaciones personales. Se creó una gestora inoperante, ajena a la afiliación del sindicato y que nunca funcionó. Se impuso el derecho de veto. Se bloquearon las cuentas de TyC y, enseguida, se le acusó de falta de pago de las cuotas. Se enviaron cartas a las empresas para comunicarles que los afectados y afectadas de TyC ya no representaban a la CGT. Y así sucesivamente, hasta consumar en diciembre de 2023 con la desfederación de todo el sindicato, antes de que se pronunciara el Comité confederal. Por otro lado, en todo el proceso, se ha impedido al Sindicato de TyC su participación en las reuniones (plenarias, plenos y congresos de MCLMEx) en las que se trataron estos temas, incluida la desfederación, de forma que no tuvo ocasión de argumentar ante sus iguales, el resto de sindicatos de la territorial, para su defensa. Es algo inaudito que la justicia burguesa reconozca este derecho y la CGT no.

En el editorial del nº 1 que dio comienzo a la VII Época de La Campana decíamos: “Desde hace demasiado tiempo, la militancia de la CGT se enfrenta a una deriva autoritaria que amenaza su continuidad como la organización anarcosindicalista que deseamos, defendemos y ejercemos cotidianamente. Una amenaza cierta, cada vez más agresiva -capitaneada por personas con importantes cargos de representación, entre ellas el propio Secretario general-, que solo la propia afiliación, insumisa a todo autoritarismo, debe y puede hacerle frente con éxito”, para lo cual, ha de impulsarse la reclamación y, en su caso, la convocatoria por si mismos (al menos 1/3 de los votos del total de la CGT) de un Congreso Extraordinario.

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