VII Época - 28

Editorial

Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.

Rafael Amor

SOBRE la piel de este nuevo siglo, ya pasado su segundo decenio, se mantienen abiertas numerosas heridas: guerras, miseria atroz de millones de seres humanos, ruindad del orden político-económico dominante …  Son heridas estructurales, históricamente regidas por la omnipresente desigualdad social, fatídicamente provocada por la acción del autoritarismo (en la actualidad básicamente representado por el modelo de organización estatal, jerárquico y disciplinado por la violencia) y de la usurpación privada de la riqueza socialmente producida (actualmente representada por el capitalismo).

Se trata de ulceraciones sobre el cuerpo social nunca jamás ocasionales o inconexas, pese a la apariencia que nos surge en la mente al tiempo que se las nombra: Palestina, Congo, Sahel, Haití, Ucrania, Bangladés … las rutas migratorias, hijas de la desesperación y las homicidas fronteras, como la ruta africana-islas Canarias, que esta semana pasada se ha cobrado al menos 26 vidas y un indefinido número de desaparecidos, pero cuya cifra se aproxima a los 200.

Todos y cada uno de estos dolientes sustantivos están absolutamente relacionados entre sí. Todos y cada uno de ellos -ruta migratoria africano/canaria o Palestina, el Sahel o río Bravo- obedecen a la misma ley, al mismo agente depredador y catastrófico que pervierte internacionalmente el esfuerzo y la inteligencia humanas, en aras de defender un régimen político-económico inservible para bueno, pues  ya la gangrena se extiende por el cuerpo enfermo de la sociedad humana planetaria, delimitando una siniestra geografía, la de la explotación y opresión, que abarca cada vez un mayor número de países y poblaciones.

La ruta migratoria entre la costa africana y España -principalmente la que une los países costeros del África Occidental con las islas Canarias- es una de esas heridas, cuya causa, origen e incidencia compromete de modo nítido en su responsabilidad a los gobiernos y parlamentos españoles. Es el estado español, con sus leyes de Extranjería y políticas de frontera, quien configura una dramática y cruenta realidad, basada en el desprecio a todo ser humano necesitado. Una realidad que, por registrar semejante mortandad evitable, en ella naufraga todo sentido de la justicia y la solidaridad humana.

La ruta migratoria África-Canarias está considerada una de las más peligrosas del mundo, con una tasa de mortalidad en los últimos años de una víctima por cada veinte supervivientes, el doble que la del mar Mediterráneo.

En esta ocasión, al menos 26 migrantes que partieron en dirección a España desde Senegal murieron este miércoles, 28 de febrero, después de que la embarcación en la que viajaban naufragara en la costa de Saint-Louis, en el noroeste del país africano, según informaron los servicios de emergencia. La embarcación partió desde Joal-Fadiouth, una localidad de Senegal situada al sureste de Dakar, rumbo a las islas Canarias.

Dado el alto número de desaparecidos, las operaciones de rescate siguen activas, especialmente en la frontera costera entre Senegal y Mauritania, donde se encuentra la ciudad de Saint-Louis, en cuyas proximidades se produjo el naufragio.

Los testimonios de los pocos sobrevivientes que han logrado ser rescatados, señalan que más de 200 personas habían subido a bordo y se encuentran desaparecidas tras el naufragio, probablemente bajo el agua. Según señalan, el cayuco, sobrecargo de tripulantes, se dirigía hacia las islas Canarias y cuando ya se encontraba en alta mar, lejos de la costa, los responsables y pilotos de navegación se vieron obligadas a cambiar el rumbo ante el mal tiempo y fuerte oleaje, tratando de regresar hacia la costa africana más cercana, hacia el puerto senegalés de Saint Louis.

Sólo en este mes de enero arribaron a las Canarias, sobre todo a las islas del Hierro y Gran Canarias, 7270 migrantes en 110 pateras y cayucos. Una cantidad muy similar a la registrada durante todo el primer semestre de 2023. según datos publicado por el Ministerio del Interior. Los migrantes proceden de todo África. De Senegal por la inestabilidad política que ahora mismo está sufriendo, con su población cada vez más enfrentada a la casta política gobernante y apenas esperanzada en que la inercia electoral resuelva los gravísimos problemas sociales, de miseria y desatención. De Mauritania, que se ha convertido en el punto de salida del 83% de los migrantes que ansían llegar a Canarias (paso para ellos, hacia la península Ibérica y Europa), entre ellos, centenares de naturales de Mali y otras naciones del Sahel, que escapan del país que lleva en guerra y conflictos armados una década, sumidos en la miseria y desatención más atroz, cuando no es la hambruna y la desnutrición severa la que se lleva por delante cientos de vidas cada día.

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