VII Época - 30

Editorial

Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.

Rafael Amor

En la Unión Europea y España, tanto la legislación de extranjería como las políticas de inmigración y su aplicación por los ministerios correspondientes, están ahora mismo construyendo impunemente la normalidad de la muerte y el sufrimiento provocados. El trato que el estado español da a los extranjeros pobres, tanto en la homicida frontera como en el interior del país, está enseñoreado por el desprecio racial, la xenofobia y la violencia extrema.

Sin que los sindicatos y el débil movimiento social solidario hagamos todo lo que nos corresponde en el compromiso histórico, libre y conscientemente asumido en la teoría pero no en la práctica, para detener esta sangría sobre miles de personas que en ningún caso podrán defenderse ni recurrir con éxito colectivo a la violencia institucional de la que son víctimas. Unas personas cuya única culpa -si alguna tienen- es la de tratar de huir del infierno de la guerra, la explotación laboral y la opresión política en sus naciones, confiando en que el norte al que esperan llegar les ofrecerá una oportunidad.

Haciendo gala de un absoluto desprecio a toda solidaridad humana, el esfuerzo mayor de la clase política española y de los medios periodísticos que difunden su tétrica ideología, se dirige precisamente a narcotizar a la sociedad española, al punto de que lleguemos a admitir con indiferencia y normalidad esta atroz violencia de estado, sin exigir responsabilidad alguna a sus autores, ni cuestionar su proceder, ni combatir las instituciones que la hacen posible. Del éxito alcanzado por el estado y sus secuaces en esta materia, ofrecen una penosa evidencia los sucesos de esta última semana.

6 marzo – Una embarcación de inmigrantes en ruta hacia Canarias fue localizada al sur de la isla del Hierro con cuatro fallecidos a bordo y 15 supervivientes, uno de los cuales falleció nada más llegar a tierra.

6 marzo – Un centenar de migrantes inician una huelga de hambre en tres centros de acogida estatales de Madrid y Cádiz para protestar contra las dificultades de pedir asilo en España. La primera huelga de hambre la han iniciado 28 migrantes en un albergue dependiente del Ministerio de Inclusión, Migraciones y Seguridad Social, gestionado por Cruz Roja en San Fernando de Henares (Madrid). Al día siguiente, se unieron a la huelga otra veintena de migrantes alojados en Mejorada del Campo. La tercera huelga de hambre se inició en Chiclana (Cádiz), interviniendo medio centenar de personas, en su mayoría subsaharianos, llegadas a Canarias en patera o cayuco.

12 marzo – Un mercante en ruta hacia las Palmas, el MV Ken Giant, avistó a unos 140 kilómetros al sur de Gran Canarias un cayuco a la deriva con decenas de inmigrantes que agitaban los brazos desesperados, tras pasar doce días en la nave averiada a la intemperie con mala mar. La embarcación llegó a puerto, auxiliada por Salvamento marítimo con siete cadáveres y 38 supervivientes, quienes han contado que cinco ocupantes más perecieron durante la travesía y sus cuerpos fueron arrojados al mar.

14 marzo – Muere un migrante en el CIE de San Fernando de Henares (Madrid), tras la huelga de hambre iniciada el 6 de marzo en protesta por el humillante y lesivo desprecio del que son objeto los migrantes solicitantes de asilo y refugio, tras pasar meses sin ser recibidos ni lograr la primera cita -ni siquiera atienden a las innúmeras llamadas de teléfono- para presentar formalmente su solicitud, lo que se les exige sin arrostrar la amenaza de ser expulsados del país y devueltos a algún lugar del África.

El joven, Shad Karim, tenía 22 años, era marroquí y había llegado en 2023 en patera a Tenerife. Con sus compañeros había mantenido la huelga de hambre desde el 6 de marzo hasta el día 11 por el inicio del Ramadán. Tras encontrarse mal, el día 13 solicitó asistencia médica, pero apenas fue atendido ofreciéndole una receta de omeprazol, que ni siquiera podía comprar al no tener dinero alguno. Tras regresar por propio pie al alojamiento, estuvo quejándose durante horas del fuerte dolor de estómago hasta que ya de madrugada empezó a convulsionar. Fue entonces cuando el personal de Cruz Roja llamó al 112, pero nada más llegar los servicios sanitarios de Emergencias, con una ambulancia sin servicios de reanimación, el muchacho entró en parada cardiorrespiratoria, falleciendo al poco.

Un documento de una de las trabajadoras de Cruz Roja en el centro evidencia que, aunque el personal de la organización percibió que el chico requería atención “urgente” y le “costaba mucho moverse”, ningún miembro de la organización acompañó al joven al médico pese a la barrera idiomática. La misma opinión sobre posibles malas prácticas de Cruz Roja en la gestión del CIE expresaron los amigos del joven: “No nos hacían caso, pese a nuestros avisos. Fue desesperante. No le acompañaron al médico. Cuando se puso mucho peor, no había nadie de Cruz Roja. No nos respondieron hasta que ya era tarde”.

15 marzo – Al menos 60 personas murieron en un naufragio en el Mediterráneo central, según relataron los supervivientes rescatados por el Ocean Viking, la nave humanitaria de SOS Mediterranée, una vez refugiados en el puerto italiano de Ancona. Los 25 supervivientes del naufragio se encontraban en una situación de “extrema vulnerabilidad física y mental”, después de que el bote en el que viajaban, que partió de la localidad libia de Zauiya, pasara cerca de una semana a la deriva en el mar antes de ser auxiliado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *