VII Época - 35

Editorial

Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.

Rafael Amor

El hambre, la miseria, la barbarie homicida y la devastación avanzan inexorables en el mundo. Ahora mismo, más de 800 millones de personas permanecen amenazadas de una muerte cierta de hambre o en la agonía de una larga desnutrición y desamparo forzados.

Entretanto, las autoridades de la Unión Europea (también el gobierno español) y de EE UU, quienes son los auténticos responsables de tamaña desgracia, entonan cada día desde los medios de comunicación, cínicas loas a la ‘paz’, o a la ‘defensa de los derechos humanos’, al mismo tiempo que sus empresas y ejércitos, unas veces valiéndose de autoridades locales sicarias y otras directamente, explotan inmisericordes y saquean los países de sus víctimas y cierran, selectiva y controladamente, sus fronteras a golpes de fusil y naufragios calculados.

Países de los que cientos de miles de personas y familias intentan huir, en busca de la vida mejor que les aseguran podrán disfrutar en Europa o EE UU. No en vano, conocen de primera mano y en sus carnes el ‘poderío’ de sus empresas y gobiernos. No en vano, sino por experiencia de sufrimiento, saben muy bien que el hambre, la miseria y la violencia que sufren, no tiene nada que ver con la capacidad de producción de alimentos, agrícola y ganadera de sus países, sino con un sistema económico mundial en el que tiene que haber excedentes de comida y de seres humanos, guerras locales y violentos estados, para que el negocio siga engrosando los bolsillos privados de aquellos que les esquilman.

En España, como en el resto de los países europeos, el debate político y social sobre estos hechos está secuestrado por la clase política, valiéndose para ello de los medios de (in) comunicación y del espectáculo. Por más que el horror se haga presente, se escamotea y disuelve en el apartado de noticias efímeras, en la sección de sucesos que no merecen la atención de la sobornada tertulianería vigente.

En inmensos territorios de los cinco continentes, a millones de personas se les hace ver que no tienen otra salida que migrar y, por supuesto, la obligación de renunciar a intentar siquiera luchar o subvertir el sistema político y económico que les oprime, expolia y mata. Pues quien lo intente será inmediatamente acusado y perseguido como ‘terrorista’, ya no por la chusma gobernante de su propio país, sino por las potencias occidentales hegemónicas, EE UU y la UE, controladores de la ‘legislación’ en esta materia.

Esta que sigue es una breve reseña del resultado real de tan desmedido cinismo, ocurrida en las últimas semanas, la frontera marítima del sur de Europa. Un resultado, en verdad inocultable para quien no renuncie a ver, oír y sentir:

13 de abril – Hallan cuatro cadáveres en una embarcación a la deriva en Cartagena, cuando un grupo de personas de origen norteafricano que murieron mientras trataban de alcanzar el litoral. a once millas de la costa murciana.

Mediados de abril – A mediados de mes, un cayuco llegó a las costas de Brasil con nueve cadáveres a bordo. El Gobierno brasileño sospecha que la patera extraviada llevaba al menos 25 africanos a Canarias que murieron de hambre y sed. A mitad de mes, la Organización Internacional de Migraciones (OIM) trasladó al gobierno de España un informe que refleja un aumento de un 20% en el número de personas que han desaparecido al tratar de llegar a Canarias desde África en lo que va de año, 200 personas más que el mismo periodo del año pasado.

17 de abril – Unos cuarenta cadáveres de emigrantes subsaharianos, en trance de descomposición, fueron hallados en varias playas de Mauritania. Una veintena de cuerpos sin vida fueron hallados a 120 kilómetros al oeste de Nuakchot. Los demás fueron localizados en el puerto de la capital mauritana. Los cuerpos han sido enterrados en fosas comunes, pues no hay datos sobre su nacionalidad, su procedencia, ni las circunstancias del naufragio, por más que se asegura que se trataba de emigrantes subsaharianos que habían intentado llegar a las costas españolas.

20 de abril – Supervivientes de un cayuco rescatado en aguas próximas a la isla canaria de El Hierro confirman que habían arrojado varios cadáveres al mar, en número todavía desconocido, antes de ser ellos mismos rescatados por la nave de la guardamar Urania, de Salvamento Marítimo.

30 de abril – 51 personas desaparecidas y nueve sobrevivientes en un cayuco semihundido a unos 110 km de la isla de El Hierro, es la fría estadística del naufragio de una nave con 60 inmigrantes, que había partido hacía nueve días en rumbo hacia las islas Canarias desde la costa de Senegal.

 

El trasiego, con todo, no cesa, al igual que la matanza. Entre el 1 de enero y el 15 de abril arribaron a las islas 14.115 personas, frente a las 2.376 del mismo periodo del año anterior, lo que supone un 491% más. Lo hicieron en 212 embarcaciones, frente a las 56 de 2023. Según los datos del colectivo solidario, Caminando Fronteras, en cuatro meses de 2024 han fallecido al menos 1.500 personas en la ruta marítima africana-canaria, teniendo constancia de 22 cayucos mauritanos perdidos en la Ruta Atlántica. En 2023, la ruta que conecta Senegal con Canarias, especialmente con Tenerife y El Hierro, acabó con la vida de 3.176 personas en 55 tragedias diferentes.

¿Hasta cuándo y por qué hemos de tolerar esta inhumanidad? …

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