Editorial
Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.
Rafael Amor
El estado y la sociedad israelí ya no necesitan justificarse ni disimular su horrenda conducta para con el pueblo palestino, como YA NO LO HACEN sus cómplices necesarios (EE UU y la Unión Europea, incluida el gobierno español), pues consideran que les BASTA con exhibir su poder criminal para doblegar cualquier conciencia y rescoldo de dignidad que pudiera haber en cualquier parte.
Es la ostentación urbi et orbi de la gloria infame de los Estados y las Autoridades políticas occidentales en su más nítida expresión: la capacidad y la voluntad impune de perpetrar un genocidio en Gaza sobre dos millones de personas, previamente encarceladas y despojadas de todo recurso y refugio posible … sólo con piedras y voluntad, cohetes de palenque y arraigo, razón y resolución insumisa frente a tanques, aviones, drones, ejecuciones sumarias, torturas y cárceles y jueces ladrones. El genocidio y el terror como noticia sufrible, como ficción para el consumo propio, como realidad para el otro, criminalizado.
Sin embargo, pese a esta abyecta e insoportable pretensión de Israel y de sus patrocinadores, decenas de miles de personas hemos participado durante este fin de semana en manifestaciones y actos de solidaridad con Palestina, en más de cincuenta ciudades españolas. Decenas de organizaciones y colectivos nos hemos sumado a las convocatorias de la Red Solidaria contra la Ocupación de Palestina (Rescop), al igual que lo habíamos hecho a principios de octubre.
El estado y la sociedad israelí –ya no reconocible en su inhumanidad actual- no cejan en su delirio genocida de provocar la expulsión definitiva de los indefensos habitantes de Palestina de su raíz y país. Y quizá lo consigan, como Hitler y los suyos consiguieron imponer su “solución final” al pueblo judío en Europa, pero sin que, en este caso, ninguna heroica Resistencia ni lúcida nación se les enfrente, salvo la del propio pueblo palestino.
Cuenta para ello la sociedad israelí y su Estado, con la complicidad necesaria de los gobiernos de las poderosas democracias occidentales, regidoras imperiales sobre multitud de naciones, incluida la suya … Pero no solo con ellos, pues al fín y al cabo, los personajones que encarnan esos gobiernos [los Biden-Trump, los Macron-Le Pen, los Sánchez-Feijoo, las Meloni-Schlein, los Netanyahu-Laipiz …] son tan sólo obedientes agentes locales y ocasionales del régimen estatal capitalista, en cuya naturaleza y condición la guerra, el crimen y explotación ocupan un lugar central.
Por sólo situarnos en este país, el exhaustivo informe del Centre Delàs “La banca armada y su corresponsabilidad en el genocidio en Gaza”, señala el papel que desempeña la banca española en el genocidio del pueblo palestino, así como en las múltiples guerras que siembran de muertos el planeta. En el informe se puede observar con detalle “el papel de los grandes bancos en la financiación de la industria de armas: Boeing, Rolls Royce, Oshkosh, Leonardo o Rheinmetall, entre otras muchas compañías, reciben miles de millones de euros de, principalmente, el Banco de Santander y BBVA, seguidos a distancia de Caixabank, Ibercaja y la Banca March, por citar a los más conocidos entre un total de 12 entidades financieras españolas.”
Así, por ejemplo, la producción y el mantenimiento de los aviones F-15 y F-35 empleados en la campaña de bombardeos sobre los hospitales, escuelas y edificios de viviendas de Gaza, Líbano y el Yemen, ha sido financiada con más de 1.400 millones de dólares por el Santander, 1100 millones el BBVA y 110 millones por CaixaBank. O también, por ejemplo, el BBVA ha financiado con 1.300 millones, Santander con 1.200 y Caixabank con 110, a las empresas que han exportado bombas guiadas utilizadas por el ejército israelí en las masacres en Jabalia el 9 o el 31 de octubre, donde los bombardeos destruyeron más de 20 edificios y asesinaron al menos a cien personas, sin contar las personas desaparecidas, enterradas vivos bajo los escombros.
Basten estos ejemplos, para reconocer quien en verdad susurra a los oídos de los gobernantes españoles las órdenes que debe ejecutar en relación a la impunidad de Israel en el colosal crimen que está llevando a cabo, haciendo todo lo posible para que la sociedad española -al igual que el resto de las europeas- perciba el genocidio como la normalidad sufrible, como una mera noticia a la que los medios de comunicación -en su papel de crear la narcosis social- desproveen de causa o responsabilidad alguna.
Ante semejante régimen político y tamaño horror, ¿que nos cabe hacer? En primer lugar, intensificar las movilizaciones y actos que sitúen a los que dicen representarnos -en virtud de un presunto mandato electoral- frente a la verdad de los hechos y su responsabilidad en el genocidio que se está llevando a cabo. En segundo lugar, resistir y no colaborar en su ignominia, organizando la Resistencia necesaria, tal como muchos de nuestros antepasados hicieron contra los responsables de otro genocidio.

