Editorial
Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.
Rafael Amor
Amnistía Internacional (AI) ha publicado el pasado 5 de diciembre un informe, significativamente titulado “’Es como si fuéramos seres infrahumanos’: El genocidio de Israel contra la población palestina de Gaza”. Su inapelable y expresa conclusión es que Israel está cometiendo en la Franja de Gaza un genocidio contra el pueblo palestino.
El informe -que se limita a testimoniar lo que ocurre en Gaza, sin analizar la conducta criminal de Israel en Cisjordania, Líbano, Siria u Oriente Medio- comienza con la cita textual de una alocución del exministro de Defensa israelí Yoav Gallant, en la que afirmó: “Estamos sometiendo a Gaza a un asedio total. Sin electricidad, sin comida, sin agua, sin combustible. Todo está cerrado. Luchamos contra animales humanos y actuamos en consecuencia.”. A esta cita, siguen más de 100 intervenciones de altos funcionarios, militares y autoridades israelíes. Todas ellas del mismo tenor racista y carnicero que la primera, despojadas de toda razón y humanidad.
Esta es la bestia inmunda -gobernante en Israel con el respaldo de una amplia mayoría de la ya envilecida sociedad israelí- a la que las autoridades estadounidenses, europeas y españolas apoyan, financian, pertrechan de armamento y con la que comparten retórica democrática … reconociéndole por un lado su carácter de paladín de los valores democráticos occidentales y, por el otro, persiguiendo como ‘terrorista” a todo aquella persona o colectivo que se defienda o, sencillamente, entorpezca sin resignarse el holocausto del pueblo palestino.
Pocos días después de la presentación pública del Informe de Amnistía Internacional, el 16 de diciembre, el presidente del gobierno recibió en Moncloa a la Secretaria de Amnistía Internacional, Agnés Callamard.
Sobre el contenido de esta reunión, tanto las oficinas de prensa gubernamentales como los medios de comunicación, han descartado ofrecer a la ciudadanía cualquier tipo de información de lo tratado, más allá de la vacua retórica: “defendemos la legalidad internacional … estamos comprometidos con los derechos humanos en cualquier parte del mundo”, … y el parco bla, bla, bla de despacho, que nada dice, nada comunica y de nada informa.
Sin embargo, presumiendo por nuestra parte que la Secretaria de AI fuese consecuente con el Informe que llevaba bajo el brazo, le habrá dicho al gobernante español, lo que el documento detalla: “Hace más de un año que presenciamos una carnicería total que se desarrolla ante nuestros ojos en la Franja de Gaza ocupada, sin un final a la vista. Muchos han descrito esta carnicería como el primer genocidio transmitido en directo, día tras día” para terminar preguntándole, “¿Qué ha hecho tu (su) Gobierno para impedir este genocidio? ¿Qué han hecho tus (sus) líderes políticos? ¿Qué están haciendo (ustedes) ahora?”.
Como era previsible, los medios de (in)comunicación silenciaron las posibles respuestas ofrecidas por el señor Sánchez, que, en verdad, no pudieran ser otras que:
+ Mantenemos relaciones con el Israel genocida en todos los ámbitos, económicos, políticos, comerciales, militares, diplomáticos, académicos … y así hasta que se produzca el anunciado acto final del genocidio en Gaza y el exterminio del pueblo palestino.
+ Amparamos la declaración de ‘terroristas’ para todo aquél palestino o ser humano solidario, que organizado o no, trate de defenderse de la destrucción. Todo ello en contraposición con el derecho reconocido por la Carta de Naciones Unidas y la legislación internacional que asiste a todo pueblo colonizado de rebelarse contra la sangrienta opresión del colonizador.
+ Garantizamos a las empresas españolas especialmente a las entidades financieras -como el Banco Santander, BBVA, Caixabanc y demás-, para que libre e impunemente colaboren y logren beneficios de la colonización ilegal de Palestina y sostengan el régimen de apartheid y ocupación militar de Cisjordania, lo que estaría drásticamente prohibido, incluso por la legislación española.
+ Sustentamos el comercio activo de armas con Israel. Las mismas que Israel utiliza para cometer el genocidio en Gaza, la política de apartheid en Cisjordania y los crímenes de guerra y lesa humanidad en todo Palestina y Oriente Medio.
+ Pese a declarar el ‘reconocimiento (de palabra, que no de hecho) del estado palestino”, acatamos el asedio de Gaza y la comisión por Israel de actos de piratería en las aguas que debieran ser consideradas palestinas, según la legislación internacional.
+ Respetamos -y no perseguimos, ni denunciamos, ni sancionamos- el asalto a las escuelas, matanzas en los hospitales, bloqueo de alimentos y agua potable gestionadas por la oficina para los refugiados palestinos de la ONU, UNRWA. No reclamamos la expulsión de Israel de la ONU por estos hechos y rindan cuentas penales sus responsables.
Ante este horror, ¿cuál debe ser nuestra respuesta, sindical y social,? Tal como venimos insistiendo desde La Campana, en primer lugar, intensificar las movilizaciones y actos de solidaridad con Palestina, conscientes de que la matanza que allí están llevando a cabo Israel y sus cómplices -las autoridades estatales españolas, entre ellos- se dirige contra toda la humanidad, sentando las bases ideológicas, morales e instrumentales para un futuro esclavo e indigno, en el que del agua común hagan sed … del alimento y la naturaleza, hambre … de la dignidad solidaria, muerte … de la libertad, recuerdo punible.

