A cada asesinato, una excusa falsa del criminal

¿Qué excusa para ejecutar impunemente el genocidio del pueblo palestino?

Hace apenas una semana, el 30 de mayo, la policía israelí de Jerusalén asesinó a tiros a un hombre palestino con autismo. La víctima se dirigía, como todas las mañanas, al centro de educación especial donde recibía atención, cuando se topó con agentes de la militarizada policía israelí, siempre dispuestos a humillar a los habitantes palestinos de la ciudad y, a la menor oportunidad, dispararles y matarles. Es la ley del sicario, valiente por la impunidad que le otorga su patrón, el Estado de Israel, pero temeroso y cobarde, de gatillo fácil, ante la rabia, superadora del miedo, que puede despertar su conducta en las gentes palestinas. Así asesinaron estos policías a Iyad Hallak, palestino de 32 años, vecino de Jerusalén en el barrio árabe de Wadi Joz, a quien le había sido reconocida una discapacidad permanente, incapaz de hacer daño a nadie y que pasaba, desarmado y distraído, encerrado en la fortaleza de su autismo, camino del centro donde le atendían. Según los asesinos, el hombre trató de huir cuando le dieron el ¡alto! y, con tal excusa (a posteriori), le descerrajaron diez tiros, todos ellos alojados en el cuerpo del infeliz.

Se suma este asesinato a la larga lista de crímenes de sangre cometidos por el Estado de Israel contra el pueblo palestino.

Tras el anuncio del nuevo gobierno israelí de Benjamín Netanyahu -apoyado por el presidente de EE UU, Donald Trump, y secundado por el silencio cómplice de la Unión Europea y sus gobiernos, entre ellos el español- conforme anexionará a Israel a partir de julio los asentamientos judíos y el valle del Jordán de Cisjordania, bajo ocupación militar desde hace casi 53 años, se han registrado incidentes violentos en la última semana. Un palestino fue abatido a tiros el 29 de mayo por los soldados israelíes en el campo de refugiados de Ramala. La excusa para el asesinato fue, en este caso, que el joven árabe había intentado embestir a los patrulleros israelíes con un vehículo. Cuatro días antes, otro palestino resultó gravemente herido de bala en Jerusalén Este. La excusa, en este caso, fue que la víctima había tratado de atacar al policía israelí con un cuchillo, que nadie vio salvo el informe oficial.

Excusas y más excusas, falsedad tras falsedad, y todo ello para esconder la raíz y causa de este crimen interminable que viene ejecutando el estado israelí desde hace más de 70 años, con la complicidad obscena de EE UU y la Unión Europea.

¿Qué crimen es éste, por otra parte tan bien conocido, por más que impune?: El despojo del pueblo palestino, la limpieza étnica y expulsión del territorio palestino de sus ancestrales habitantes (la agencia de la ONU, ACNUR, cifra en más de cinco millones los refugiados palestinos, expulsados de sus hogares por Israel), la ocupación militar de Cisjordania, el asedio de Gaza, convertido en el mayor campo de concentración y cárcel sin techo del mundo (más de dos millones), la construcción del Muro de la Vergüenza, la imposición del régimen racista de apartheid al conjunto del pueblo palestino y, claro está, las decenas y centenas de miles de cadáveres que guardan los nombres de Sabra y Chatila, Septiembre Negro, Deir Yasin, Gaza, …

Hace ya 72 años que ocurrió la Nakba (catástrofe, en la lengua palestina), esto es el asesinato de miles de personas palestinas, la destrucción de sus pueblos y aldeas, la expulsión y exilio de aproximadamente 750.000 personas, el robo de territorio por la fuerza de las armas y el inicio de la colonización sionista del pueblo palestino. Desde aquellos días de 1948, el recién creado estado de Israel, bajo la doctrina nacionalista del sionismo, viene humillando con su brutalidad a la humanidad entera, por más que el genocidio lo sufra, prácticamente en solitario pero con un coraje infinito, el pueblo palestino.

La fecha del 5 de junio, está grabada a sangre y fuego en la memoria viva del pueblo palestina. Ese día, hace 53 años, Israel ocupaba militarmente Cisjordania, Jerusalén Este, la Franja de Gaza y los Altos del Golán sirios. Desde entonces y hasta hoy, el territorio palestino de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este vive subyugado por el régimen de ocupación militar más largo de la historia moderna, que viene vulnerando, sistemática y ferozmente, todo sentido de justicia y humanidad.

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