1962: HUELGA GENERAL MUNDIAL POR LA PAZ

Judith Malina y Julian Beck, por un teatro anarquista

Un estudiante en Nueva York asombraba a sus compañeros por la habilidad artística y literaria que demostraba, pero a su corta edad adolescente. Los dibujos y pinturas del jovencísimo Julian Beck, eran sinceramente admirados por sus condiscípulos, aunque el autor apenas daba importancia a su valer. El periódico estudiantil de la High School acogió sus primeros poemas y piezas, en las que se reflejaba una “marcada pasión por la vida y el deseo de concebirla como algo que uno construye por si mismo y con los demás”.

A comienzos de los años 40, el joven Beck abandonó la universidad y la vida estudiantil, para iniciar un dificultoso camino de emancipación personal. Se enfrentó a las instituciones más poderosas de la sociedad norteamericana, es decir, a aquellas que ejercían el control necesario para mantener la abrumadora desigualdad económica, la descarnada injusticia social que regía por todas partes y la asfixiante opresión colectiva. Se dispuso a trabajar de obrero en los grandes centros industriales, se presentó en los ambientes de izquierda de la capital y llegó a frecuentar la Liga de Jóvenes Comunistas, pese a que ya en esa época mantenía una posición crítica respecto del comunismo por causa del estalinismo.

En 1943 conoce a la escritora pacifista Judith Malina. La libertaria personalidad de la poetisa impresionará al joven autor y dejará en su ánimo una huella imperecedera. La amistad entre los dos artistas no se quebrará nunca, participando ambos de la que será su obra constructiva más extraordinaria: la constitución del grupo dramático libertario The Living Theatre, lo que no ocurrirá hasta 1951.

Según recogen sus biógrafos, Beck conoce en 1944 “a Tennessee Williams y Paul Goodman, otro compañero clave de luchas políticas, artísticas y culturales.

Paul se declaraba abiertamente anarquista, mientras que Julián todavía no se había convencido aunque mantenía una posición crítica respecto al comunismo por causa del estalinismo. Se sentía disgustado con la política estatal, vivía la realidad de esos tiempos horrorizado por la barbarie bélica … Cuando fue llamado a servir en el ejército, se negará alegando homosexualidad. La convicción pacifista se acentuaba en él. Por supuesto había que radicalizar la acción revolucionaria no-violenta”.

Pero quien realmente descubre para Beck el anarquismo es Judith Malina a través de un artículo de introducción al anarquismo publicado en la revista “WHY?” Desde ese momento, ambos amigos volcarán toda su energía y capacidad creadora en lo que constituirá el gran experimento: la creación en 1951 del Living Theatre, es decir la acción político-artística capaz de cambiar el mundo, desde perspectivas libertarias, pacifistas, antimilitaristas y, por tanto, en abierta confrontación con el tradicional teatro comercial e institucional, a estas alturas carente casi por completo de poesía y ningún valor humano y social transcendente.

Durante once años la compañía teatral montó numerosas obras y espectáculos que despertaron la ira de las autoridades, los grupos políticos e ideológicos de la derecha más tradicional y, sobre todo, del poderosísimo lobby industrial-militar estadounidense, en el que estaban implicados la cúpula del ejército, las administraciones presidenciales sucesivas, y los órganos ejecutivos de las multinacionales de material bélico.

Llegó el día en que los miembros del Living Theatre propusieron al movimiento pacifista y antimilitarista, conmocionado por la guerra de Vietnam y en el sudeste asiático, la celebración de un acto en que se expresara y visualizara la indignación del mundo ante las atrocidades bélicas.

Los artistas impulsaron entonces la idea de la primera Huelga General Mundial por la Paz, que se llevaría a cabo en enero de 1962, culminando en una Marcha por la Paz y contra la Guerra. Tanto la huelga como la manifestación serían la expresión de la voluntad autónoma de la gente, sinceramente abochornada por la guerra y sus crueldades. Sería un acto de acción directa mundial, no mediatizado por vanguardia o partido político alguno.

Un desafío colectivo, anónimo y libertario, anarquista y pacífico, a la Guerra y a sus personajes, al horror bélico y sus instituciones.

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