VII Época - 27

DAVID MARIÑO

Contra los que esquilmaban el mar y contra los que bendecían el expolio

El 18 de julio de 1936, fecha en que los militares se alzaron en armas contra la república y empezó la guerra civil y dictadura nacional-católica de Franco, David  Mariño era presidente del Sindicato marinero de la CNT de la villa portuaria de Portosín, en la ría de Muros-Noia (Galicia).

Había nacido en 1898 en una pequeña aldea a pocos kilómetros de Portosín, en el ayuntamiento de Noia. Muy joven tuvo que abandonar la escuela para ayudar económicamente a la familia, enrolándose en las pequeñas lanchas dedicadas a la pesca de bajura. Ya nunca abandonaría el oficio de la mar, incluso cuando tuvo que emigrar y afincarse en EE.UU. A los 30 años regresó a Portosín  y, con una pequeña embarcación familiar, se dedicó una vez más a la pesca en aguas de la ría, mientras su mujer trabajaba de costurera y, ocasionalmente, vendía la pesca en el malecón de la plaza de abastos de Noia.

En esta época, en los años 30, el enfrentamiento entre los marineros más conscientes y los armadores por el empleo de dinamita, se radicalizó. Los armadores, sólo preocupándose del dinero inmediato, imponían el uso de explosivos en la pesca, mientras los marineros y pescadores del «xeito» intentaban impedirlo. Fue precisamente esa lucha la que llevó a los marineros de Portosín a organizarse en la CNT que, en otros lugares, defendía la misma cuestión. Este Sindicato de Pescadores fue fundado por David Mariño ayudado por los marineros y mineros de la vecinas explotaciones de San Finx, ya afiliados a la central anarquista.

Cuenta X. Agrafoxo en su libro  «1937: La guerra civil en Lousame e Noia» que pocos días antes del alzamiento, David Mariño, en representación de la organización anarcosindicalista de la que era presidente, había denunciado e impuesto una multa de 500 pts a dos armadores por pescar con dinamita, 10 que el sindicato cenetista perseguía. Era un episodio más de la larga lucha de los marineros por defender el mar -su pan y su pena- del expolio y destrucción que generaba la rapacidad de los propietarios de los barcos, que sólo pensaban en hacer dinero sin importarle que los bancos de peces desapareciesen y legar a sus hijos un mar quemado, yermo y asolado.

Inmediatamente de conocerse en la villa marinera el alzamiento franquista Mariño y otros intentaron requisar las armas que había en el pueblo para intentar abortar el golpe fascista. Se fueron junto el cura de la parroquia y David le dijo: «No vengo a hacer mal a nadie. Sólo vengo a coger las armas» y el sacerdote se las entregó sin protesta alguna.

Nada más hacerse con el control de la comarca las bandas falangistas, el 12 de agosto, los dos armadores dinamiteros se declararon de Falange y denunciaron ante la Guardia Civil la multa que les había impuesto la directiva del sindicato y las amenazas que David Mariño les dirigió caso de seguir faenando con dinamita. Fruto de esta denuncia fue el inmediato encarcelamiento de algunos de los marineros y trabajadores cenetistas participantes en la reunión, aunque no se pudo localizar a David Mariño que, intuyendo la crueldad de sus enemigos, se había escondido.

Durante meses David, amparado por su familia, logró permanecer oculto. Pero todo se aceleró cuando el cura de Boa -aquél que nada había objetado al entregar su arma- se presentó ante la Guardia Civil para acusar directamente a David de la «requisa y allanamiento de la parroquia». A los pocos meses de esta acusación, Mariño era localizado por delación de una persona «amiga de la casa» que quiso cobrar la recompensa -dos mil pesetas- que un periódico gallego aseguraba que se ofrecían a los delatores de huidos.

Pocos días más tarde, el 27 de julio de 1937, un Consejo de Guerra condena al «significado sindicalista» a muerte, acusándole de «participar en una reunión en la que se acordó asesinar a varias personas de significación derechista -las amenazas a los armadores- y practicando después en forma violenta con un grupo de gente armada requisa de armas, llegando a incautarse de varias -la declaración del cura.», El 11 de octubre David Mariño era fusilado ante el paredón del cementerio de Boisaca, en Santiago de Compostela.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *