VII Época - 48

EL ANARQUISTA PLOTINO RHODAKANATY

De Grecia a México, el ideal y la acción constructiva

El anarquista griego Rhodakanaty representa uno de los más extraordinarios y primeros ejemplos de militancia ácrata internacionalista. Su entrega al ideal -así denominaban el conjunto de ideas, sueños, solidaridades y esperanzas en un mundo mejor, una vez trastocado por la revolución el actual, injusto y cruel- fue extraordinaria, acorde al espíritu romántico y lúcidamente exaltado de que hizo gala durante su azarosa vida.

En el mes de febrero de 1861 desembarcó en México. Venía huyendo de las fuerzas imperiales que le habían condenado por participar en las luchas por la liberación de su propio país y, posteriormente, por la independencia de Hungría del Imperio Austriaco.

Discípulo del filósofo y sociólogo francés Proudhom, pero también muy influido
por las tesis del socialista utópico Charles Fourier, al poco de desembarcar intentó organizar a los campesinos mexicanos según las ideas adquiridas en Europa sobre el mutualismo y cooperativismo proudhonianos y el diseño del Falansterio (modelo de organización comunal) por Fourier. Señala Ángel J. Cappelletti que Rhodakanaty, como Pedro Kropotkin más tarde, «confiaba en el alma naturalmente comunalista y ácrata de los pueblos del mundo y en el calpul veía la base sólida que el pasado aborigen brindaba al futuro socialista».

Su ensayo de colonias agrarias resultó un grave fiasco, que no le desanimó. Al contrario, pronto se dio cuenta que el fracaso era más el fruto de la imposición de ideas y modelos foráneos que de una pretendida incapacidad o resistencia de los campesinos mexicanos a organizarse solidariamente. Inmediatamente se lanzó a la propaganda, oral y escrita, de las ideas de autoorganización y defensa de la actividad autogestionaria. Ya en 1861, el mismo año de su desembarco en México, había escrito una Cartilla socialista, especie de catecismo elemental de la escuela de Charles Fourier, para ser distribuida en su nuevo país.

A los dos años de su llegada a México, en 1863, organizó el primer grupo de estudiantes anarquistas, que poco más tarde incorporarían a su filosofía y comportamiento las tesis libertarias de Bakunin. De este pequeño grupo, conocido como Grupo de Estudiantes Socialistas, salieron los principales líderes agrarios, sindicales y socialistas de México. Allí se formaron, entre otros, el dirigente campesino Francisco Zalacosta, Santiago Villanueva, organizador del movimiento obrero mexicano y el propagandista libertario Hermenegildo Villavicencio.

En 1868, el primer grupo de estudiantes decide crear, con su maestro, una organización declaradamente anarquista y a la que dieron el nombre de La Social. Esta organización, a la que siguió́ la primera Sociedad particular de socorros mutuos y la refundación de la Sociedad mutua del Ramo de Sastrería, pronto se vio envuelta en las luchas sindicales más radicales, en favor de la reducción de la jornada, la mejora de las condiciones generales del trabajo y el aumento de los salarios. Pronto todos los jóvenes del grupo acogieron las ideas de Bakunin y organizaron los primeros núcleos obreros afiliados a la Asociación Internacional de Trabaj adores (AIT), transformando las primeras sociedades de socorro mutuo en sociedades de resistencia.

Rhodakanaty nunca se dijo bakuninista, pero sí lo fueron los más de sus discípulos y miembros más jóvenes del grupo que organizó. Su filosofía se avenía más bien con la idea constructiva de los primeros anarquistas, la pasión por la armonía con la naturaleza, un cierto panteísmo casi religioso, en absoluto eclesiástico y el rechazo a la violencia como partera de la historia y el cambio social. En este sentido Rhodakanaty era contrario a la organización de grupos revolucionarios armados, cifrando sus esperanzas de cambio en la propaganda, la autogestión y la transformación de las bases sociales desde abajo, lenta pero inexorablemente. Rhodakanaty se adelantó en muchas cosas, ideas y actitudes a sus propios discípulos más activos, que pronto dejaron a un lado aquellas tesis del maestro, llamados por luchas más desesperadas y aparentemente urgentes.

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