VII Época - 79

JOAQUINA DORADO PITA

Una joven anarquista coruñesa en la Barcelona revolucionaria / 2

En la anterior hojita genofontiana (La Campana, VII Época, nº 78) relatábamos el momento en que la joven coruñesa Joaquina Dorado Pita, con 17 años, había llegado con su familia emigrante a Barcelona. Era el año 1934, tercero de la II República española.

Como decíamos, nada más empezar a trabajar en un taller de tapicería, en su primer año barcelonés, se afilió al Sindicato Único del Ramo de la Madera de CNT, “cuya filosofía libertaria y planteamientos anarcosindicalistas ya compartía con su propia familia y vecinos marineros de Coruña, mayoritariamente afiliados en la poderosa Federación de la Industria Pesquera de la CNT de Galicia”. Según el historiador social Ricard de Vargas, “sensibilizada con los sufrimientos y luchas de la clase obrera y marinera coruñesa, sabemos que de adolescente ya apoyó diferentes huelgas de pescadores”.

En el curso de las asambleas y reuniones del sindicato cenetista barcelonés, Joaquina conoció al carpintero anarquista Manuel Hernández Rodríguez, Carabuco, que en ese momento -recién salido de la cárcel acusado de ‘actos de sabotaje’ en talleres de carpintería y ebanistería durante la huelga del ramo de enero de 1934- ocupaba la presidencia del Sindicato. El encuentro, entre la joven gallega y el veterano dirigente obrero sevillano, hijo de una familia anarquista andaluza, entregado a la lucha anarcosindicalista desde la adolescencia, por lo que había sufrido represión, violencia policial y penas de años cárcel, tendrá un profundo significado en la centenaria biografía militante de Joaquina.

En 1935 y primeros meses de 1936, Joaquina participa muy activamente, tanto en las luchas sindicales de su ramo, en las que destaca como organizadora capaz y decidida en defensa de sus compañeras y compañeros, como en las luchas sociales y labor de difusión de los ideales anarquistas en el seno de las Juventudes Libertarias del barrio de Poble Sec.

El 19 de julio de 1936, nada más producirse el levantamiento fascista, Joaquina se incorpora a la lucha por la revolución social -que no en defensa de una república, que se oponía frontalmente a los anhelos transformadores de la clase obrera y de la CNT- formando parte del comité de defensa de las Juventudes Libertarias de Pueblo Seco. Hace frente en las calles de Barcelona a los militares sublevados, situándose en la barricada de la ronda de Sant Pau-Paralelo, que logró frenar el avance del escuadrón salido del cuartel de caballería de la calle de Tarragona.

Durante ese verano, revolucionario y esperanzador, con diecinueve años, Joaquina participará en la realización de la Revolución Social española de 1936:

En primer lugar, como decimos, enfrentándose a los militares, hasta frustrar en Barcelona y todo Cataluña el golpe de estado fascista.

En segundo lugar, una vez dominados y desarmados los cuarteles en rebeldía, apoyando la Constitución del Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña, que en los meses venideros, hasta octubre de 1934, representará el verdadero gobierno de Cataluña, dispuestos -en medio de graves dificultades, incluso internas- a impulsar (al menos no detener) la Revolución social obrera, a través de las colectivizaciones y comunas.

En tercer término, participando activamente en la colectivización por los trabajadores de la industria maderera, haciéndose cargo la clase obrera asalariada de la continuidad de los talleres, empresas y de la producción fabril maderera, en régimen de autogestión y apoyo mutuo. Cuando se crea, en el otoño de 1936, la Federación de las Industrias Socializadas de la Construcción, Madera y Decoración, Joaquina se incorpora a esta revolucionaria organización como secretaria de Manuel Hernández. Cuando Manuel se tenga que incorporar al ejército combatiente, será ella quien ocupe el puesto de presidenta, convirtiéndose en la primera mujer que ocupe un cargo de responsabilidad en esta organización revolucionaria.

Durante los sucesos de mayo de 1937 en Barcelona y Cataluña, en los que se resolvió el enfrentamiento entre las organizaciones anarquistas (no solo, también del POUM) y los comunistas agentes de Stalin, Joaquina Pita combatió a los estalinistas en las barricadas, formando parte del grupo libertario “Luz y Cultura”.

En 1939, amenazada de muerte por el franquismo victorioso, hubo de exiliarse a Francia, donde pasó por tres campos de concentración, pero esta ya será materia de la próxima entrega de Genofonte.

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