CENTRO SOCIAL OCUPADO “LA ROSA NERA”
Símbolo de protesta y comunidad libre en Creta
El edificio conocido como “Rosa Nera” se levanta en el emplazamiento de una fortaleza militar veneciano, en lo alto de una colina, sobre el antiguo puerto cretense de Chania (Caena). Desde su construcción el edificio ha estado siempre en manos de los poderosos, ajenos a las necesidades de los vecinos. Así, durante la ocupación alemana en la II Guerra Mundial, los nazis situaron allí la Komantatura y la Gestapo, en cuyos sótanos fueron torturados y asesinados cientos de miembros de la resistencia griega.
En 1985, el gobierno cretense adjudicó el edificio, vacío desde muchos años atrás, a la Universidad Politécnica de Creta, la cual lo siguió manteniendo en un estado de abandono y de deterioro durante unos veinte años más. Hasta que, en junio del 2004, el edificio cobró nueva vida al ser ocupado por un grupo de anarquistas, que lo rebautizaron como “Rosa Nera” (Rosa Negra), transformándolo en un centro social vibrante y de gran carga política.
El colectivo se dispuso a recuperar un espacio público para la comunidad, abierto a todo tipo de actividades culturales y de debate social. Se preparó un pequeño teatro, sala de conferencias, guardería, biblioteca, … que serían testigos durante quince años de campañas contra la OTAN y el militarismo, difundido el antifascismo, ejercido en defensa de las tierras de los agricultores, contra la gentrificación, practicando la solidaridad con las personas migrantes y siempre vinculados a otras ocupaciones y luchas sociales que se producían en Grecia.
Desde el principio, la apertura del colectivo hacia la población de la ciudad consiguió́ despertar una ola de simpatía y de apoyo popular que nunca desfalleció, aunque finalmente fuese vencido. El periodo de ocupación estuvo marcado desde el inicio por una serie de batallas legales y enfrentamientos con las autoridades locales, que los activistas, con el apoyo vecinal, afrontaron con rigor, tenacidad y acierto indudables.
Basilis Digalakis, rector de la universidad y persona cercana al partido de centro derecha Nea Democratia, queriendo impulsar su propia carrera política, decidió ofrecer a las empresas más prominentes del turismo el edificio que ocupaba Rosa Nera, al objeto de convertirlo en un complejo hotelero de lujo, en una ciudad ya saturada de hoteles y donde cientos de habitantes propietarios de Canea ponen sus viviendas en alquiler turístico, siendo aún más complicado para las trabajadoras vivir en el lugar.
Un primer intento de desalojo forzoso se produjo en 2017, que pudo ser evitado gracias a la resistencia ofrecida por los ocupantes. Después de varios intentos fallidos de desalojo, abortados siempre por la resistencia de los ocupantes y la solidaridad del pueblo de Chania, el asalto pretendidamente definitivo no se produjo hasta el 5 de septiembre de 2020, de la mano de un importante contingente de fuerzas especiales antidisturbios transportadas desde otras ciudades.
La manifestación de solidaridad y de protesta pese a que llenó las calles de Chania con unos 2000 participantes no fue suficiente para echar atrás el desalojo. Todo parecía indicar que, tras 16 años de intenso activismo, la experiencia de Rosa Nera había tocado definitivamente a su fin, ¡Pero, no fue así!
Nueve meses después del desalojo, Rosa Nera volvería a la vida el 5 de junio de 2021. Tras un acto de fuerza pacífico pero multitudinario, pese a la represión de la policía y agentes judiciales, se produjo la ‘reconquista’ del edificio,. Como señala el comunicado del momento “De momento la re-ocupación aguanta y un edificio colindante también ha sido ocupado… el futuro es incierto, pero ya se ha conseguido una bella victoria. La esperanza, como las flores se cosecha tras sembrarla y cuidarla”
Sin embargo, la alegría se tiñó de repente de luto. Cuando esa noche estaban los activistas celebrando la victoria, uno de los protagonistas de la ocupación y más activos militantes, Marc Tomsin, sufrió un fatal accidente. Tres días más tarde, los cantos de A las Barricadas y de Bella Ciao resonaron con fuerza en su funeral.
Sin embargo, los empresarios, las autoridades universitarias, los políticos enfangados en el poder local y cretense, pocos meses después volvieron a utilizar la justicia y la Ley para consumar el desalojo y poner fin a la hermosa aventura de la Rosa Nera. A mayor burla, el nuevo complejo hotelero, adoptó el nombre de “Rosa Nera” que durante quince años había simbolizado el enfrentamiento a la especulación urbanística.
