VII Época - 95

GEORGETTE KOKOCZINSKI (1907 – 1936)

Enfermera y miliciana internacional asesinada por el fascismo

Pronto se cumplirán 90 años del levantamiento militar franquista contra la II República, que provocaría el inicio de la revolución social española (allí donde la reacción obrera y cívica logró en el primer momento frenar el golpe de estado) y, enseguida, la guerra civil (1936-1939) y posterior dictadura franquista. Recordamos la figura de la miliciana internacional, Georgette Kokoczinski, asesinada por los fascistas tras ser hecha prisionera en el frente de Aragón.

Georgette, había nacido en Versalles en 1907 en el seno de una familia de clase media. Su padre murió joven y su madre se volvió a casar con una persona víctima del alcoholismo, que terminaría enfrentándose con la jovencita Georgette, que, con quince años, decide abandonar la casa familiar e irse a París. Allí fue acogida por una pareja anarquista, André Colomer y su compañera, Madeleine, quienes la introdujeron en las ideas libertarias. A partir de 1925, con dieciocho años, se juntó en unión libre con el anarquista Fernand Fortin, quien en la comuna de Loches había fundado el centro “Éducation Sociale”, en el que Georgette se integrará como miembro, empezando a intervenir en mítines y festivales libertarios.

Tres años después de la experiencia militante en Loches, la joven Georgette regresó a París. Atraída por el mundo del espectáculo y de la poesía, participaba como artista en los clubs, cafés, cabarets y centros artísticos del barrio Montmartre. En alusión a la luminosa flor amarilla de la acacia, evocadora ancestral del sol y la amigable ternura, adoptó el nombre artístico de “Mimosa”, formando  parte de un grupo de animación que amenizaba las reuniones y los festivales libertarios de la región parisiense con canciones, poesías y obras de teatro. También frecuentaba las reuniones libertarias de la “La Revue Anarchiste”, cuyo gerente era su compañero Fortin, lo que no le impidió obtener el diploma de enfermería.

En 1931 se casó con el periodista socialista de origen polaco Miecsejslaw Kokoczinski, que estaba adherido a la XIV Sector parisiense de la Sección Francesa de la Internacional Obrera. A partir de este momento comenzó a frecuentar círculos socialistas de extrema izquierda, pero sin dejar de mantener relaciones muy estrechas y activas con el movimiento anarquista y los grupos libertarios.

En agosto de 1936 participó en París en un mitin en apoyo de la Revolución española, que la decidió a implicarse más directamente. Apenas veinte días después, el 18 de septiembre atravesó la frontera española, enrolándose en las columnas milicianas del Grupo Internacional de la anarquista Columna Durruti. Fue enviada al frente de Aragón con las militantes anarquistas alemanas Augusta Marx y Madeleine Gierth, donde se hicieron cargo de servicios de enfermería y de cantina.

Georgette morirá de una forma sobrecogedora el 17 de octubre de 1936 tras el asalto y ocupación por los franquistas del edificio en que, juntamente con otras enfermeras y voluntarias del Grupo Internacional, desarrollaba su labor. Junto con ella y otras tres compañeras, incluidas Augusta Marx, Suzanne Hans y probablemente Juliette Baudart, todos los defensores españoles e internacionales fueron encontrados muertos en la contraofensiva liderada por la columna de Durruti para despejar el pueblo de Perdiguera nuevamente. La muerte de un gran número de milicianos internacionales y especialmente la de las jóvenes del grupo provocó una fuerte emoción entre los supervivientes del Grupo Internacional.

No hay constancia segura de las circunstancias de su muerte. Según la manifestación de un testigo de los hechos, tras ser capturada por las tropas franquistas, fue objeto de una serie de disparos indiscriminados, incluso cuando ya yacía sin vida, tras lo cual los facciosos quemaron su cadáver en un granero. Sin embargo, otro testigo recuerda el hecho de forma diferente. Georgete y su compañera enfermera Augusta Marx, tras ser capturada fueron desnudadas y destripadas, y aún vivas, habían sido expuestas en la primera línea del frente para ser rematadas en medio de la refriega. Tenía 29 años.

Georgette escribió un diario que fue encontrado después de su muerte. En sus páginas, Georgette describió su corta aventura española, en unas palabras conmovedoras, en las que supo reflejar, no sólo su propio compromiso como voluntaria en la contienda, sino también el de sus compañeros anarquistas. “El destino está lanzado, yo también voy al frente. No creo que vuelva, pero no importa, mi vida siempre ha sido amarga y la felicidad no existe. La felicidad no tiene rostro, no tiene escudo de armas ni colores y no pude encontrarla. Tenía tesoros de ternura, deseos que no eran el sufrimiento de los demás y no podía dar lo suficiente y no recibí nada, ¡tristeza! Enseñaré a todas estas personas furiosas que desprecian la única cosa verdadera, la única … la vida que respira, que consiste en ver florecer los capullos, el sol naciente y las estrellas en el cielo ¡La felicidad! Finalmente me voy a ir a la felicidad. Tal vez sea lo que quede de las almas extintas

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