VII Época - 102

AGUSTÍN RUEDA

Forja de un rebelde / 1

El 14 de este mes de marzo se cumplieron 48 años del asesinato del sindicalista libertario y anarquista Agustín Rueda Sierra. Muerto a golpes por funcionarios de prisiones de la cárcel de Carabanchel (Madrid), con la complicidad necesaria si no con el protagonismo directo de la Dirección del penal y del médico, quien asistió impasible a las torturas y brutal paliza que le estaban dando al preso, con la excusa de que el prisionero se negaba a delatar a quienes estaban preparando una fuga. Cuando esto sucedía habían pasado más de dos años de la muerte del dictador Franco, ya España en plena legislatura constituyente.

Agustín Rueda había nacido el 14 de noviembre de 1952 en una barraca de la Colonia de la sociedad Minas de Potasa de Sallent de Llobregat, vinculada a la empresa “Potasas Ibéricas”, en el seno de una familia obrera inmigrante en la zona. Su madre, Soledad Sierra, era tejedora de oficio y su padre, Agustín Rueda, trabajador en las minas. Con 14 años entra a trabajar como aprendiz en una empresa auxiliar del automóvil, Metalauto, situada a 8 kilómetros de la Colonia minera, hasta que, cinco años más tarde la abandona.

En febrero de 1972 se produce una huelga y encierro de los mineros de Balsareny y Sallent, en las que el joven Agustín participa, destacando por su capacidad organizativa y decidida militancia. Durante la huelga -prohibida legalmente como todas las huelgas bajo la dictadura franquista- más de 100 mineros se encerraron en las galerías bajo tierra, con turnos de compañeros en el exterior vigilando la posible actuación de agentes policiales armados, y con el encierro de más de 300 mujeres de los mineros en la parroquia de Sallent, resistiendo intentos de desalojo por parte de las fuerzas de orden público, mientras se sucedían huelgas de solidaridad en otras empresas de la zona.

Por su activismo reivindicativo y solidario durante la huelga, Agustín Rueda será expulsado del trabajo en septiembre de ese mismo año. Dos meses después, ocurrirá un suceso que le acarreará su primer ingreso en prisión. El 17 de noviembre, en el cruce de la salida de la Colonia con la carretera, muere atropellada la madre de un compañero de Agustín, lo que los vecinos y trabajadores conocedores del suceso valoraron como una consecuencia más de la explotación y la miseria de condiciones de vida de la Colonia minera. Agustín participa en las manifestaciones que siguen a la denuncia colectiva, lo que utilizan las autoridades para ordenar a la policía que lo busque y detenga. El juez lo sentencia a pena de prisión, ingresando en la Cárcel Modelo, de donde saldrá en febrero de 1973.

Al salir de la cárcel vuelve a Sallent y trata de buscar trabajo. Sin embargo, la patronal industrial de la zona lo señala e incluye en la lista negra de la represión, por lo que solo consigue trabajos esporádicos como albañil o temporero agrícola, en campañas de vendimia y recogidas de fruta, hasta que, en 1974, con veintidós años es citado a cumplir con el servicio militar obligatorio, incorporándose en Infantería de Marina, primero en Cartagena y luego, en Ferrol. En ese periodo, mueren su madre, ciega, y su padre, tuberculoso, debilitado por la miseria y el daño sufrido en su trabajo en la mina de sal.

Tras licenciarse, Agustín Rueda regresa, una vez más a la Colonia, tratando de encontrar trabajo. Sin embargo, la persecución empresarial continúa, no quedando otra salida al joven rebelde que salir de su entorno natal. En abril de 1976, ya fallecido el dictador, pasa por primera vez a Francia. En la ciudad francesa de Perpiñán, cercana a la frontera española entra en contacto con los colectivos de exiliados que permanecen en la zona desde el final de la guerra civil en 1939. Se aloja en una estancia situada encima de la Librería Española, fundada en 1974 por el anarquista exiliado Enrich Melic, militante de la Resistencia francesa contra la ocupación alemana y miembro del grupo Defensa Interior, el organismo de lucha armada contra Franco vinculado al Movimiento Libertario (CNT-FAI-Juventudes Libertarias). Al poco tiempo de alojarse Agustín en el edificio, agentes franquistas hacen estallar en la librería La Española una bomba de gran tamaño, que destroza la casa entera. Tras el desalojo, Agustín se empleará como jornalero y recogiendo fruta en las localidades francesas de Céret y Cornellà de la Ribera. Así resiste varios meses. [continuará]

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