EDOARDO MASSARI, “BALENO”, ANARQUISTA Y ECOLOGISTA
Su cadáver apareció en la celda a la que le habían arrojado: ¡Suicidio! – dijeron. Y el certificado forense les fue útil a quienes le habían condenado solo por defender la vida, el paisaje y la belleza de la montaña
Edoardo Massari, anarquista de la ciudad de Ivrea, situada en el Piamonte italiano, fue arrestado juntamente con otros dos compañeros, María Soledad Rosas y Silvano Pellisero, el 5 de marzo de 1988 bajo la acusación de pertenecer al grupo ecologista de los «Lupi Grigi» (Lobos Grises), el colectivo piamontés que, ante la inmensidad de los desastres naturales y sociales provocados por el capitalismo actual, y para impedir la consumación de la destrucción del planeta y los lugares de vida, venía optando por el sabotaje contra materiales e instalaciones pero incruento respecto de las personas. Su firma y emblema, había aparecido al pie de algunos comunicados reivindicando sabotajes contra la línea en construcción del tren de Alta Velocidad en el valle de Susa.
Veintitrés tres días después de su detención su cadáver se encontró en una celda de la cárcel turinesa de la Vallette. Tenía 35 años. El informe de las autoridades penitenciarias, sentenció: Suicidio.
Edoardo, al igual que María Soledad Rosas y Silvano, se había declarado desde el momento de la detención ajeno a la acusación que le formularon, pero actuó en su contra el haber sufrido en 1983 seis meses de cárcel bajo la acusación de fabricar explosivos con la intención de utilizarlos contra las maquinarias que estaban destrozando el monte, los acuíferos, el majestuoso hábitat y la equilibrada vida de los habitantes en la zona.
El Valle es un corredor, que se va estrechando a medida que se acerca a la frontera de Italia con Francia y por cuyo fondo y márgenes discurre el río Dora. Pese a la fuerte oposición vecinal, protagonizada incluso por numerosas corporaciones municipales de la zona, en la década de los 80 ya estaban en curso de preparación sobre el terreno los trabajos para la construcción de la Línea de Alta Velocidad Turín-Lyon. Enseguida comenzaron los sabotajes, llevados a cabo por colectivos como el de los Lobos Grises, que eran siempre de carácter demostrativo, sin que nunca provocaran daños a las personas, simbolizando la fuerte oposición por parte de los habitantes del valle contra una obra objetivamente destructiva y dañina.
Los tres compañeros anarquistas, Edoardo, Soledad y Silvano, se habían visto envueltos en este asunto, sobre todo porque nunca habían dejado de manifestar su repulsa a los proyectos destructivos que el capitalismo estaba llevando a cabo en el Valle. Desde el momento de su detención, la cárcel para ellos podía prolongarse hasta un año de prisión preventiva en espera del proceso (y de las pruebas …).
Es en este contexto que se produjo el presunto suicidio de Edoardo. Un suicidio, enseguida calificado como suicidio de estado, en realidad un homicidio ejecutado con guantes blancos. Si en verdad hubo un suicidio, su elección por Edoado solo puede comprenderse en el violento contraste que una persona que ama la libertad (y a ella y en ella se destina) puede sufrir en el momento en que esta le es negada. Es pues un suicidio que pesa y pesará sobre quienes crearon un clima de criminalización de los movimientos sociales enfrentados al descomunal daño que el capitalismo y el estado, ambos a la par, ejecutan contra las poblaciones y el medio ambiente.
En las semanas siguientes, los compañeros de Edoardo del periódico Sicilia Libertaria, en nombre de los manifestantes que durante los meses de abril y mayo, en muy distintos puntos de Italia convocaron actos de denuncia, escribieron: “el espíritu, la idea, las luchas de Edoardo están vivas y prósperas; su muerte no detendrá́ los movimientos autogestionarios … su nombre resuena en los patios, en los centros sociales, así́ como en la conciencia dolorida de todos los honestos … A nosotros nos queda la rabia por esta pérdida, por una elección que respetamos -la del suicidio- pero que nos implica directamente, como la de todos y cualquier compañero asesinado en las cárceles del estado … Edoardo no ha muerto en vano. La lucha habrá de seguir”.
