VII Época - 109

ANARQUISTAS CONTRA EL MURO

Anarquistas israelíes y palestinos juntos por la ablición de las fronteras

Todo era especialmente brutal y triste para los palestinos en aquella época, a comienzos del siglo XXI. Como lo venía siendo desde 1948 y como lo sigue siendo hoy. Millones de palestinos vivían por entonces, como ahora, bajo la ley marcial y ocupación israelí en condiciones inhumanas. Pero pese a todo, pese al enorme sufrimiento -asesinatos, matanzas, destrucción sistemática de sus olivares y huertas, arrestos y encarcelamientos sin causa, demolición de las casas  …- la tenaz resistencia de las gentes palestinas a ser despojadas de su país, tierra y destino continuaba heroica.

Apenas iniciado el siglo, en marzo de 2003, nacía en Israel y en el territorio ocupado de Palestina, el colectivo Anarquistas contra el Muro, dispuestos a luchar, codo con codo israelíes y palestinos unidos en la misma geografía, contra el Muro de la vergüenza y segregación racial que continuaba levantando el gobierno israelí sobre el territorio, apropiándose un 10% más de la Cisjordania palestina ya ocupada.

Desde el primer momento de su constitución, Anarquistas contra el Muro declaró que aunque no resultara imprescindible declararse abiertamente anarquista para unirse en él, bastando con respetar los principios y formas de acción y organización propiamente libertarios, la gran mayoría de los inscritos así se declararon desde el inicio. Todos ellos se comprometieron a realizar unidos actos de acción directa no-violenta y desobediencia civil resistente a la ocupación militar y colonizadora del estado israelí en todo el territorio. No tardarán en poner en práctica su radical voluntad anarquista -abolicionista de fronteras y opresiones- ofreciéndose incluso como escudos humanos frente a la amenaza de las armas, vehículos militares y buldozers sionistas. Especialmente contundente fue la primera declaración de los anarquistas israelíes -que, en no pocas ocasiones, se autonombraban también como “Judíos contra los Guetos”- detallando su oposición a las políticas y retórica militarista del propio Estado israelí, cuyo objetivo final no era otro que “hacer la vida tan aterradora para la gente palestina que ya no les quede otra opción que: salir huyendo y no regresar jamás”.

Ya en el mismo mes de su constitución, en la primavera de 2003, el grupo decidió concentrar fundamentalmente su actividad en la resistencia contra la construcción del muro del apartheid en la misma área en la que había nacido, en el campamento cisjordano de Mas’ha. Fue en esta área, en la que por primera vez israelíes y palestinos se encontraron hombro con hombro en acciones de resistencia a la ocupación, estableciendo un primer campo coordinador de la lucha que se avecinaba, en las zonas próximas de Salem, Anin y Zabube.

Inicialmente, buscaron realizar acciones puramente simbólicas, que sirvieran como detonantes que invitaran a participar en la acción directa a la comunidad de las poblaciones donde se construía el Muro. El objetivo se logró́ y en los primeros meses del año hubo manifestaciones casi todos los días contra el Muro del Apartheid, sin lograr paralizar aquella colosal agresión. Manifestaciones que se extendieron casi a diario en sectores de la capital israelí, en Tel Aviv, pero también en las aldeas de Bil’in, al oeste de Ramallah, Al-Ma’asara y Ertas, al sur de Belén y de Beit Ummar, al norte de Hebrón.

Sin embargo, esas primeras acciones no-violentas fueron respondidas por el ejército israelí con extrema violencia, dirigida en un primer momento contra los insurgentes palestinos, pero a medida que la resistencia civil se iba haciendo mayor y el número de anarquistas israelíes se iba fortaleciendo -alcanzando un número superior al centenar de miembros, en los primeros meses-, no dudaron en dirigir sus armas y violencia contra los libertarios hebreos israelíes. En los siguientes meses, decenas de miembros hebreos israelíes de Anarquistas contra el Muro del Apartheid y la Segregación racista, fueron detenidos, golpeados, hostigados y torturados en el interior opaco de los cuarteles y, en su caso, condenados judicialmente a diversas penas y multas. Otros fueron víctimas graves de los disparos de las patrullas militares. Gil Na’amati, en diciembre de 2003, Itay Levinsky, en marzo de 2004, Matan Cohen, en febrero de 2006, Limor Goldstein, abogado del grupo al que, en agosto de 2006, asesinó un agente de la policía fronteriza israelí en el Líbano disparándole directamente en la cabeza. (Continuará)

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