ANTONIO LOREDO
(Vigo, 1879 – Logroño, 1916; entre medias Argentina y Uruguay)
Cuando la idea y la formación crítica nutren la acción / 2
Como decíamos en la hojita genofontiana de la semana pasada, Antonio Loredo, nacido en la ciudad de Vigo, en 1879, emigró a Argentina hacia 1900, donde desarrollará una intensa actividad sindicalista y social anarquista, primero en Argentina y Uruguay y después en España, hasta su muerte en 1916, en la capital riojana, Logroño.
Ya en 1903, con 24 años, apenas dos años después de llegar desde Galicia como emigrante a Argentina, aparece como un militante anarquista destacado en el Sindicato de Peluqueros de Buenos Aires, adherido en la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) fundada dos años antes. En su seno desarrolló una incansable labor organizativa y de propaganda de la Idea. De hecho, su nombre aparece publicado por primera vez en julio de 1903 en el diario La Protesta, portavoz de la FORA, solicitando la publicación de una nota de invitación a un acto en el local de la Unión Cocheros de Buenos Aires de homenaje al anarquista italiano Gaetano Bresci. Bresci, tres años antes, había atentado contra la vida del rey de Italia Umberto I, responsable directo de la matanza en Milán en 1898 de noventa personas. Masacre ejecutada sobre una multitud desarmada que reclamaba dignidad y pan, cuyo precio había subido abusivamente por orden del gobierno. El rey Humberto I no dudó en condecorar al general Beccaris, responsable de la masacre, y Gaetano Bresci, tomó la decisión de no dejar impune tan brutal afrenta.
A partir de ese año, Loredo defenderá la necesidad de la lucha colectiva frontal contra la opresión y la ominosa desigualdad. Considerando que el enfrentamiento entre el mundo del trabajo y el Capital debería ser siempre llevado a cabo colectivamente y empleando todos los recursos al alcance de la pasión transformadora y revolucionaria. Defendiendo este planteamiento de la acción sindicalista finalista, escribe en La Protesta, La Organización Obrera, El Látigo del Carrero (Órgano defensor del Gremio de Conductores de Carros). En ellos, Loredo defiende apasionadamente los métodos de la acción directa, desde el boicot y el sabotaje hasta la huelga general. Es probablemente el inspirador de las publicaciones gremiales El Barbero y luego de El Obrero Peluquero (Órgano defensor del Gremio de los Peluqueros). Este gremio tenía un local propio donde además funcionaban una Biblioteca Obrera y una Peluquería Obrera que atendía gratuitamente después de las 20 horas a cambio de una colaboración voluntaria destinada a sostener la edición del periódico y la biblioteca.
En 1904, en el contexto de una huelga de los zapateros, la policía realizó una serie de detenciones. Entre los más de 40 obreros presos se encontraba Loredo, quien resultó condenado a 30 días de prisión, acusado de propagar “ideas subversivas” y aconsejar el “incendio y la destrucción”. Desde la prisión, el encarcelado va publicando su experiencia en La Protesta, mientras la FORA promueve una importante velada para recaudar fondos para los presos y sus familias en el salón del Orfeón Español.
Una vez en libertad, Loredo aparece como miembro activo del Grupo anarquista “Nueva Luz”, cuyos militantes compartían la consideración de la actividad cultural crítica e integral, libre de dogmas, supersticiones y jerarquías, como una de las principales herramientas -junto con la acción directa, reivindicativa y autoorganizada en el seno del movimiento sindical y obrero- para lograr la emancipación humana y el fin de la opresión y explotación de unos seres humanos sobre otros.
La labor desarrollada en este sentido en el barrio porteño de Villa Crespo, por el grupo Nueva Luz en su local de la calle Gurruchaga 41 fue intensa y fecunda. Así, el grupo editará un periódico con ese mismo nombre, Nueva Luz. Lleva a cabo actividades en el salón obrero, donde funcionan una biblioteca, un grupo de teatro y declamación de poesía, que representa obras de concienciación social. Se realizan veladas artísticas, conferencias seguidas de debates ideológicos y actos de solidaridad en favor de los militantes obreros libertarios y sindicalistas presos y de ayuda a sus familias y de las deportados. Como en el anterior local del gremio de los peluqueros, Antonio Loredo publica por entonces en la última página de La Protesta, que se ha instalado en este local su Peluquería “Germinal”, ofreciendo también cortes a domicilio. Además, el local servía como sede para otros gremios, además del de los peluqueros, como por ejemplo, la Sociedad de Zapateros, donde realizaban sus asambleas y debates. (continuará)
