VII Época - 116

EJEMPLARIDAD SOLIDARIA Y MUERTE

Un episodio de la magna e inacabada lucha por la libertad

Es esta una historia terrible de lucha, solidaridad y muerte. Es una de tantas y tantas páginas de dolor que esconde la historia inacabada de la anarquía y el movimiento obrero español contra el franquismo, pero en la que late mucho de lo mejor que el ideal libertario encierra. En aquella ocasión, un grupo de hombres, en condiciones extremas, escribe a sangre un permanente canto a la solidaridad. No fue un simple gesto heroico, fue una decisión fieramente mantenida durante diez de acoso y penalidades. La cuenta Cipriano Damiano en su libro “La resistencia libertaria. La lucha anarcosindicalista bajo el franquismo (1939-1970)” y nosotros la apretamos y reducimos.

José Zarco Martín, natural de Granada, era carpintero ebanista. Desde muy joven participa en las luchas obreras bajo la dictadura del general Primo de Rivera y en la República. Detenido con frecuencia, lograba escaparse y mantener su lucha por la organización anarcosindicalista de los trabajadores desde la clandestinidad.

La sublevación del general Franco en 1936 le sorprende en Granada, que pronto cae en manos de las tropas fascistas. Agotada toda posibilidad de resistencia en esta ciudad, José Zarco logra huir con otros muchos anarquistas hacia la zona republicana y se integra, primero en la Columna miliciana de Francisco Maroto, luego como comandante de batallón y posteriormente como Mayor de la 147 Brigada Mixta.

Dice Cipriano Damiano: «Cuando Francisco Maroto organizó su columna para poner cerco a Granada, tuvo en Zarco a uno de sus mejores auxiliares. Tanto Maroto como Zarzo se distinguieron en esta ocasión por su extraordinaria capacidad de maniobra para cruzar las líneas enemigas. Muchos hombres debían su vida a esta circunstancia de valor e inteligencia, al poder ser evacuados a zona republicana gracias a estos dos militantes».

La caída definitiva de la República le sorprende en el frente. Cae prisionero y es trasladado a la cárcel, en Jaén. Al igual que la gran mayoría de los comprometidos activamente en la lucha contra el fascismo, sabe que está condenado a muerte y en cualquier momento, lo llevarán de la celda a algún paredón o cuneta para ser fusilado. Por lo que, con varios de sus colaboradores encerrados en la misma prisión, organiza la fuga, en lo que era experto desde los tiempos de la clandestinidad en los períodos anteriores. Sólo hay un medio de huir: reducir por las bravas a la guardia del interior de la prisión, apoderarse de sus armas cortas y abrirse camino hasta la salida de la cárcel.

En un acto desesperado lo consiguen, pero en la refriega, ya en la salida, Zarco recibe un tiro en la espalda que tiene salida por el vientre. Los compañeros lo recogen, cruzan la ciudad y se internan en el monte, perseguidos de cerca por la Guardia Civil. Zarco sufre terribles dolores, pero los evadidos en una caminata que no tiene descanso, día y noche, se turnan para ayudarlo. Cruzan la provincia de Jaén, sin comer y apenas dormir, intentando alcanzar las montañas de Granada. «Tras diez días –dice Cipriano Damiano- de penosa marcha, alcanzan las estribaciones de la sierra de Baza llevando en turnos a Zarco en hombros … Con los pies sangrando tras atravesar cien kilómetros de campo, los hombres se derrumban; el herido está gravísimo, en el suelo, suplicando ser rematado».

El grupo no hace caso de la petición de Zarco y emprende de nuevo la huida, perseguidos a muy corta distancia por la Guardia Civil. Comienzan los disparos y Zarco, entre gritos de dolor, insiste en que acaben con su sufrimiento y huyan. La Guardia Civil cerca a los hombres y el tiroteo se generaliza.

Aquel grupo de evadidos, que había llevado en hombros a Zarco durante una caminata increíble, decide no entregarse e intentar levantar el cerco como sea. «La herida de Zarco es mortal y uno de sus amigos le dispara con disimulo. El resto del grupo, sorteará el acoso en un increíble esfuerzo de voluntad y decisión». Algunos sobrevivirán y alcanzarán durante años la libertad de luchar contra el fascismo desde la guerrilla en los montes de Granada.

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