CONTROVERSIAS ENTRE AMIGOS

Cuestiones de suma (o poca) importancia

Antípodo y Odopitán son dos amigos anarcosindicalistas y campaneros. Cada lunes los encontramos en el local del sindicato pontevedrés enzarzados en fraternales discusiones.

Odopitán – Estarás enterado conforme hace unos días, pocos cientos de manifestantes irrumpieron en el interior del Capitolio de Washington y durante algunas horas lograron detener la certificación por el Congreso de EE UU del resultado de las elecciones, reconociendo como ganador al candidato Joe Biden, con 81,2 millones de votos (51,3%) y como perdedor, con 74,2 millones de votos (46,8%), a Donald Trump.

Antípodo – Si, claro, ¿Por qué lo preguntas? Sólo en este siglo XXI se cuentan por decenas los asaltos, manifestaciones y golpes de estado, frustrados o victoriosos, ante sedes gubernamentales y congresos en multitud de países.

Odopitán – No son comparables. Al fin y al cabo, EE UU es el país más poderoso del planeta en el que no se había producido un hecho semejante.

Antípodo – Lo que hasta ahora nunca había sucedido es que la policía del Capitolio, en clara connivencia con los manifestantes, apenas opusiese resistencia. En otras ocasiones, no se anduvieron con tanto miramiento y delicadeza, tal como sucedió durante las marchas antirracistas por la muerte del joven George Floyd a mediados de 2020.

Odopitán – También es ésta la primera vez que un Presidente hace un llamamiento a sus partidarios para que retrasasen la certificación oficial de la victoria electoral de su adversario político.

Antípodo – Por supuesto nunca dos episodios históricos son exactamente iguales. Pero si se trata de comparar los hechos sucedidos con otros similares, el acaecido en Washington apenas representa algo más que una pequeña algarada, respecto a lo que a día de hoy sucede en el continente africano (Libia, Sáhara, Madagascar, Mali, Sudán, Niger, Congo …), Oriente próximo y medio (Palestina-Israel, Iraq, Siria, Afganistán, Líbano, Yemen …), Asia (Birmania, Bangladesh, Cachemira …), América latina (Honduras, Guatemala, Venezuela, Haití …), Europa (Ucrania, Bielorrusia) …

Odopitán – Insisto. No se trata de comparar entre sí sucesos que no son equiparables, ni por las circunstancias en que se producen, ni por el carácter de sus protagonistas, ni por su simbolismo ni por sus consecuencias históricas.

Antípodo – ¿A qué simbolismo y consecuencias te refieres?

Odopitán – EE UU es la democracia más poderosa del mundo, de modo que los sucesos del día de Reyes están siendo valorados por muchos analistas y políticos del mundo como un verdadero pulso a la Democracia, como un ataque a su Templo mundialmente más emblemático: El Capitolio de EE UU, sede de las dos Cámaras del Congreso.

Antípodo – ¡Santa Bárbara, bendita! La “Democracia” estadounidense -¡no lo olvides!- representativa y capitalista, tiene su verdadero Templo no en el Capitolio de Washington, sino en los despachos de Wall Street, donde en verdad se concentra el corazón financiero del capitalismo yanqui y se da culto al Dinero, esa “gangrena que corroe la sangre de los pueblos del mundo”. El régimen político de EE UU es efectivamente una “Democracia”, responsable de guerras, expolios y masacres sin cuento ni cuenta en los cinco continentes.

Odopitán – Una democracia imperfecta, a fin de cuentas. Si EE UU fuese una democracia verdadera no cometería esas atrocidades que tu comentas … ni sus gigantescas corporaciones industriales y financieras serían tan poderosas y destructivas como lo son actualmente, ni su ejército dispondría de amenazantes Bases militares en todo el planeta, como las que hay en España, desde donde salieron bombarderos para asesinar por miles en Iraq, Siria o Libia …

Antípodo – Esto si que no me lo esperaba de ti. Acaso, ¿te dedicas ahora al macabro juego de la divinización de la palabra “Democracia” eliminándole todo carácter histórico y realidad actual que pueda empañar su ideal “perfección”?

Odopitán – No podemos juzgar la Democracia única y exclusivamente por su realidad histórica concreta y, mucho menos, por su debilidad actual frente al poder económico. La Democracia puede ser una forma de Estado mucho más noble que la que hoy representan la administración norteamericana y Donald Trump.

Antípodo – Cuán confundido estás, amigo mio. Capitalismo y Democracia representativa -como las que actualmente rigen en EE UU, la Unión Europea, etc- son términos histórica y orgánicamente inseparables, tanto en sus fechorías como en sus progresos, si es que alguno le corresponde.

Odopitán – Quizá sea posible luchar por una Democracia no capitalista. Me refiero a la posibilidad de una Democracia virtuosa -un verdadero gobierno (cracia) del pueblo y por el pueblo (demos)- que todavía no existe ni ha existido en ninguna parte, pero por la que merece la pena luchar.

Antípodo – Considero que sería mucho más honrado por tu parte y menos confuso, si renuncias a prostituir ese ideal que dices defender, tildándolo de “Democracia” con todo lo que hoy significa: Una verdadera y desoladora dictadura de las grandes corporaciones económicas. Nada te autoriza a ignorar que las “Democracias” modernas y el régimen económico capitalista, son hermanos nacidos siameses (a finales del siglo XVIII y a lo largo del XIX y XX), cuyos cuerpos permanecen severamente unidos por la fuerza de las armas (¡Ay, del que se atreva a quebrar la columna vertebral compartida!), por más que China logre, momentáneamente, armonizar la competencia capitalista entre sus empresas, con el rigor totalitario de su régimen político de Partido único.

Odopitán – Ya son las once de la noche y empezó el toque de queda …

Antípodo – Toque de queda democrático, decidido por los representantes electos en base a sus prerrogativas constitucionales …

Odopitán – Hasta la semana que viene … ¡Salud

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