CONTROVERSIAS ENTRE AMIGOS

Cuestiones de suma (o poca) importancia

Antípodo y Odopitán son dos amigos anarcosindicalistas y campaneros. Cada lunes los encontramos en el local del sindicato pontevedrés enzarzados en fraternales discusiones.

Odopitán – El último número de la revista de CGT, “Libre Pensamiento” (nº 105, 220/2021) incluye un dossier en torno a “Sexo y poder” en el que se da cabida a “distintos enfoques” sobre esta cuestión, en la convicción de que “todavía es posible encontrar puntos de acuerdo que eviten una desastrosa fragmentación en el movimiento feminista”.

Antípodo – Ya sabes que no partícipo de los postulados y criterios de ese movimiento, pues no comparto su discurso doctrinario por variado que aparente ser, ni defiendo sus objetivos declarados, ni aprecio en lo más mínimo sus planteamientos políticos.

Odopitán – Si, lo se. Ya hemos hablado de esa cuestión en otras ocasiones. Sin embargo, me atrevo a pensar que no te puede ser indiferente el destino de ese movimiento, otrora de emancipación, sobre todo cuando se cierne sobre él la amenaza de autodestrucción.

Antípodo – Siento contradecirte. A mi modesto entender, el movimiento feminista actual cosecha las consecuencias de sus propias decisiones. Es suya -suya y de nadie más- la responsabilidad de considerar que el acceso al poder político, lograr mayorías parlamentarias y tintar con su presencia el gobierno, pondrá en sus manos la posibilidad de la justicia y mayor igualdad para las mujeres y el fin de su postergación y subordinación social. Ni el gobierno, ni el parlamento tienen entre sus funciones llevar la justicia, el buen sentido, el bienestar o la felicidad de la sociedad. Mas bien, su función histórica es la contraria.

Odopitán – Al menos en un aspecto pareces tener razón. La declaración del actual gobierno de coalición definiéndose a sí mismo como el abanderado el feminismo, capaz de transformar en Leyes e incorporar al Código Penal las reclamaciones más firmes de las mujeres, no parece haber atenuado ni apaciguado el agrio debate entre las distintas corrientes feministas.

Antípodo – Cuando se opta por el poder y se le anhela con cualquier motivo o excusa, no cabe otro destino que enzarzarse en las luchas por el poder mismo, pasando incluso a segundo plano, las razones de fondo de las discrepancias que pudiera haber entre los aspirantes. El poder no es nunca un mero instrumento y, mucho menos, una sencilla herramienta que sigue pasivamente la voluntad de quien lo ostenta.

Odopitán – Esas discrepancias, como tu las denominas, están poniendo de manifiesto un duro enfrentamiento por ver qué grupo, tendencia y corriente hegemoniza el discurso gubernamental y de la mayoría parlamentaria, capaz de aprobar leyes. Es más, no faltan voces que alertan de la deriva punitivista y el carácter profundamente reaccionario de algunos de los proyectos gubernamentales que postulan otros colectivos feministas, como el Anteproyecto de Ley Orgánica de la Libertad Sexual o el proyecto de Ley trans.

Antípodo – En todos los gabinetes del poder político, por supuesto también en la España de hoy, hegemonizar el discurso gubernamental representa también la oportunidad de acceder a los puestos clave de la burocracia y la administración ministerial, al reparto y control de fondos públicos, a la fidelización de los miembros del grupo, al marchamo electoral, el acceso a los sistemas públicos de enseñanza, asistencial e incluso sanitario, etc, etc.

Odopitán – No tengo la impresión de que esas motivaciones espurias fundamenten las actuales controversias que animan las polémicas entre los distintos feminismos.

Antípodo – No digo eso. Sé muy bien que las discusiones de los teólogos bizantinos en torno al sexo de los ángeles, podían iniciarse por una curiosidad intelectual aparentemente inocente. Pero también me enseñaron en el instituto que esas polémicas cambiaban completamente de carácter y sentido en cuanto se trasladaban al Código y el guardián del Código, bajo la atenta mirada del emperador, disponía del poder delegado de degollar, encerrar o apropiarse de sus bienes de todo aquél que osase discrepar de la Verdad oficial, en torno al no-sexo de los espíritus puros.

Odopitán – No comprendo a que viene tal comparación

Antípodo – No te hagas el ingenuo. La cuestión central ahora mismo, en España, es que el movimiento feminista -en el 99% de sus facciones y el 100% de las que tienen acceso al debate público, académico y mediático- optó por transferir al Código Penal y Leyes respectivas -Ley de Igualdad, Ley de libertades sexuales, Ley LGTBI, Ley Trans, estás últimas en tramitación- sus particulares concepciones en torno al sexo, la sexualidad, identidad personal de género, la igualdad en términos corporativos o sectoriales, etc. Una vez que han optado por esa vía, no cabe otro destino que el de la lucha cainita por el poder al que aspiran de modo cada vez más ostentoso, cada uno por sí y para sí.

Odopitán – ¿Cómo puedes decir semejante cosa?

Antípodo – El movimiento feminista, al menos en España, ha optado desde hace años por respetar y participar en la pervivencia global del orden económico capitalista y de gobernanza estatal hoy hegemónicos, sin ponerlos en cuestión.

Odopitán – ¿Acaso no confías en la sinceridad del enfrentamiento del conjunto del movimiento feminista con el capitalismo patriarcal y las instituciones políticas que lo representan? No me contestes ahora, que es ya muy tarde y todavía no hemos salido de este castigo divino que nos ha caído encima en forma de políticas rigoristas, cada vez menos sanitarias y más abusivas. Seguiremos la próxima semana.

Antípodo – Te esperaré.

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