CONTROVERSIAS ENTRE AMIGOS

Cuestiones de suma (o poca) importancia

Antípodo y Odopitán son dos amigos anarcosindicalistas y campaneros. Cada lunes los encontramos en el local del sindicato pontevedrés enzarzados en fraternales discusiones.

Odopitán – Hola, Antípodo. Hoy me despertaron con una inesperada y grata noticia. Una encuesta reciente llevada a cabo en EE UU, realizada por un gabinete de gran prestigio en este tipo de investigaciones, concluyó que un 47% de los norteamericanos preferían el socialismo al capitalismo vigente.

Antípodo – Dudo tan poco de la veracidad de la encuesta, como de su irrelevancia. Además, mi júbilo y alegría las reservo para hechos y situaciones de mayor relieve.

Odopitán – ¿Cómo puede parecerte irrelevante y ni siquiera alegrarte un poquito que una proporción tan alta de la población del país capitalista por excelencia manifieste su disgusto con el capitalismo y su preferencia por el socialismo?

Antípodo – No sólo considero irrelevantes los datos. También banales, mentirosos e insignificantes, pues nada significan respecto del verdadero compromiso y fuerte complicidad de los trabajadores con el régimen que ‘no prefieren’ y, por la contra, la nula voluntad y disposición para logra el que aseguran ‘preferir’.

Odopitán – Sin embargo, ese sordo malestar frente al capitalismo ha de ser real, por más que sea verdad, que en torno a él no logra articularse una intensa movilización anticapitalista.

Antípodo – No te hagas ilusiones Ninguna encuesta permite comprender la sociedad que investiga. Son simples herramientas y procedimientos para construir o reafirmar la realidad a la medida e intereses de aquellos que las financian y promueven.

Odopitán – No. No apuntan tan alto. Las encuestas se limitan a proveer una imagen fija, puntual, referida a un momento concreto, de las actitudes más comunes o de los motivos que empujan a determinados sectores de la población encuestada, cuantificados en términos estadísticos, a adoptar tal o cual comportamiento.

Antípodo – Te equivocas, amigo mío. No apunta la sociología aplicada -y las encuestas son un apartado de esta disciplina- a objetivos tan precarios como los que señalas. Antes bien, además de ser una herramienta útil a los efectos de que los poderosos elaboren sus estrategias de seducción y comerciales y con ellas evaluar la eficiencia de sus políticas públicas y privadas, lo es también para moldear e influir sobre la conciencia social al objeto de que ésta interprete los deseos, anhelos, sentimientos e inquietudes generales del modo correcto, esto es, del modo que está mandado.

Odopitán – Un cuchillo no mata, si no hay una mano que lo esgrime. Además, es útil para otras muchas cosas y fines buenos. Del mismo modo, una mera encuesta, no moldea la sociedad, si no hay algún interés y una fuerza que la utilice con ese objetivo.

Antípodo – La comparación no es razonable. El cuchillo es un objeto diseñado para cortar y clavar. Sin embargo, ¿cual es la razón causal de las encuestas, cuando se dice que su objetivo es el conocimiento (de tal o cual hecho social) mientras que lo que en realidad logran es un saber vacío, un entendimiento cegato, meramente instrumental para sostener la ignorancia y la inacción social o, en cualquier caso, dirigir los deseos del prójimo hacia donde la naturaleza no los encamina?

Odopitán – Ahora no te comprendo. ¿Cómo puede haber un ‘saber vacío’ o un ‘entendimiento ciego`? ¿Un ‘saber’ sin otro valor que su utilidad para ‘sostener la ignorancia?

Antípodo – ¿De que otro modo calificarías tu, pongo por ejemplo, el ‘saber’ que transmite la noticia que has ofrecido al principio sobre la población estadounidense?

Odopitán – Efectivamente, con esa encuesta nunca podremos conocer que entendían los entrevistados por socialismo o por capitalismo.

Antípodo – Claro que no. Pero sí que podemos reconocer el interés espurio de sus responsables a la hora de imponer, una vez concluida la encuesta y a través de los datos por ella ofrecidos, el significado social de ambos términos.

Odopitán – No te sigo

Antípodo – Quizá no me esté expresando bien. Se trata del control por el poder del lenguaje. Un poder representado, en este caso, por el sector empresarial, académico y de los CIS estatales de turno, así como por los medios de comunicación que enseguida han de hacerse eco de la difusión de datos cifrados, incorporando, claro está, el lenguaje y los vocablos objeto de las preguntas, en el significado que les atribuye el encuestador y no, evidentemente, el variopinto que pudieran haberle otorgado los encuestados.

Odopitán – Es razonable pensar que sí las grandes corporaciones Mediáticas decidieron difundir esta encuesta, no lo hicieron para afirmar que la mitad de los estadounidenses se habían manifestado por la socialización de los medios de producción y disolución de la propiedad privada. De todos modos, ni siquiera los socialistas de hoy día se identificarían con esa doctrina.

Antípodo – A eso me refería. Tanto el vocablo ‘capitalismo’ como el de ‘socialismo’ se formularon por los encuestadores como conceptos vacíos a los que el entrevistado, ilusoriamente, cree aportar alguna significación, pero a los que, al asignarle un valor numérico, serán los propios medios de Comunicación y (In o Desin)Formación de Masas, los que, finalmente, decidirán el significado que de cada uno de ellos ha de prevalecer. Todo ello en perfecta sintonía con los poderes establecidos.

Odopitán – Llega el toque de queda, como siempre, en mala hora. Aquí hemos de detener la conversación. Quedamos emplazados para la próxima semana.

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