CONTROVERSIAS ENTRE AMIGOS

Cuestiones de suma (o poca) importancia

Antípodo y Odopitán son dos amigos anarcosindicalistas y campaneros. Cada lunes los encontramos en el local del sindicato pontevedrés enzarzados en fraternales discusiones. 

Odopitán – Hola, Antípodo. Ya está muy cerca el día en que recibiremos en Vigo a la avanzadilla zapatista que inaugurará la gran gira europea de sus compañeros.

Antípodo – Por ello estoy muy preocupado. Estamos en la segunda semana de junio y la “Asemblea Galega Xira pola Vida”, que tiene la responsabilidad de la invitación y organización del encuentro, sigue sin concretar cuestiones fundamentales como fechas, actos, programa, objetivos …

Odopitán – Sin entrar a valorar de que lado recae la responsabilidad, lo cierto es que la comunicación entre ambas orillas del Atlántico no es todo lo fluida que exige la ocasión. Quizá se espera demasiado de la improvisación y que, llegado el momento, todos los problemas se resolverán por si mismos, espontáneamente.

Antípodo – Quizá la incertidumbre de ahora esté siendo calculada y, si acaso, provocada u organizada más o menos deliberadamente.

Odopitán – Me parece muy grave lo que insinúas. No puedo imaginar que el movimiento zapatista pretenda utilizar en esta gira esos procedimientos propios del tacticismo político y, mucho menos, que contemple en su estrategia política internacional, prácticas y usos tan impropios de un movimiento revolucionario y de emancipación.

Antípodo – No, no. No va tan lejos mi suspicacia. Pero sí que aprecio en el comportamiento de algunos, la pretensión, objetivamente paralizante y apenas sutil, de controlar hasta el detalle lo que a la postre será un espectáculo del que estarán pendientes mil ojos.

Odopitán – Evidentemente, esa cuestión ha de preocuparles a los zapatistas enormemente. No veo nada negativo en ello, aunque genere un aparente desconcierto. No en vano llevan meses preparando la gira con diversos interlocutores.

Antípodo – No creo equivocarme mucho, si considero que las comunidades indígenas zapatistas, en una situación de cerco militar y amenaza constante en su territorio de Chiapas, consideren la oportunidad de romper su aislamiento y apelar a la solidaridad internacional, despertando el interés de los grandes medios de comunicación.

Odopitán – Insisto. Que las grandes corporaciones mediáticas se hagan eco de este acontecimiento, nos interesa a todos. En gran medida, el éxito de la gira europea zapatista dependerá de ello.

Antípodo – Has puesto la daga en el centro de la herida. A mi modo de ver, las cosas en este asunto se deberían afrontar desde una perspectiva y posición muy distintas a las que sugieres. No mediré la importancia histórica de este Encuentro, por lo que recojan o dejen de recoger las Corporaciones empresariales mediáticas. Antes bien, considero que cuanto mayor sea la importancia, ejemplaridad, valor y trascendencia transformadora y revolucionaria de un movimiento social -por ejemplo, el zapatista-, tanto mayor será la hostilidad que le mostrarán los poderosos empresarios de la Industria de la Comunicación y el Espectáculo. Sin olvidar que la manifestación extrema de esa hostilidad es el silencio y el desprecio y, en su ausencia, la criminalización, la exclusión, incriminación perversa y represión.

Odopitán – Quizá tengas razón en términos generales, pero no considero que sea de aplicación a lo que nos traemos entre manos: el encuentro a este lado del Atlántico con un movimiento social tenaz y revolucionario en su lucha local por la libertad, autonomía y dignidad de las comunidades indígenas mexicanas y en su lucha continental e internacional contra el neoliberalismo y la dictadura planetaria del capitalismo.

Antípodo – Efectivamente, eso es justamente lo que, tanto tu como yo, al igual que el resto de los compañeros de la Asamblea galega creada para esta ocasión, deseamos traernos entre manos y ninguna otra cosa. Dicho con claridad: deseamos recibir a unas personas -la delegación zapatista- que encarnan y ostentan la luminosa ejemplaridad de una lucha social que a todos debiera comprometer; el combate contra las poderosas fuerzas e intereses -siempre de los mismos y siempre al servicio de los mismos- que amargan la vida a cientos, incluso miles, de millones de personas en todo lugar y continente.

Odopitán – Pues eso es exactamente lo que nos traemos entre manos.

Antípodo – ¡Ojalá sea como dices! Pero todo está siendo bastante confuso. La incertidumbre, la comunicación poco fluida sin razón aparente que lo justifique y, sobre todo, la insistencia en aspectos concretos y características singulares de los integrantes de la delegación. Tal parece que vayamos a recibir a símbolos más que a personas de carne y hueso, a figuras alegóricas corporativas que a representantes de una voluntad y de una lucha admirable y sostenida desde hace más de treinta años contra el estado mexicano, en primer lugar, y coetáneamente contra el capitalismo neoliberal.

Odopitán – ¿Te refieres al hecho de que signifiquen, publiciten y exhiban con orgullo que en la delegación están tanto hombres como mujeres y un/a otroa, ¡como ellos le nombran!, todas ellas al fin y al cabo personas concretas de carne y hueso?

Antípodo – No nos hagamos trampas a nosotros mismos. No acudiremos al puerto de Vigo a recibir a siete personas por el hecho de ser quienes particularmente son y del modo en que lo son y se comportan. Vamos a recibir a una delegación del EZLN mexicano, representante de unas comunidades insurgentes, empeñadas en una lucha en la que, como ellos dicen, caben, participan y debe haber todas las ‘diversidades’, individuales y colectivas, que quepa imaginar.

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