VII Época - 85

CARLO TRESCA, “RETRATO DE UN REBELDE” / 1

Un anarquista en el movimiento obrero norteamericano

Carlo Tresca, uno de los militantes anarquistas más combativos del movimiento obrero norteamericano, quien, antes de ser asesinado en 1943, escribió sus memorias, “Retrato de un rebelde”, había nacido en Sulmona, Italia, en 1879, en el seno de una familia de ricos terratenientes de los Abruzzos.

No obstante sus antecedentes familiares en su primera juventud se integró en grupos socialistas de su ciudad natal y a los 22 años es nombrado por sus compañeros como secretario de la Unión de Trabajadores del Ferrocarril. Editor del diario Il Germe, fue condenado a prisión por difamación, tras lo que decide emigrar. En Suiza se encuentra con Mussolini, todavía militante del partido socialista, del que sería expulsado en 1914, acusado de defender posturas nacionalistas y colaboración interclasista, incompatibles con el internacionalismo obrero y de clase preconizado por el Partido Socialista Italiano de entonces. Mussolini le reprocha a Tresca “no ser suficientemente de izquierdas”, lo que fue rechazado por el joven, que nunca compartirá los planteamientos de Mussolini, primero protofascistas, y enseguida fascistas.

Desde Suiza, el joven sindicalista ferroviario, como tantos de sus compatriotas, decide emigrar a América. Después de una breve estancia en Brasil, llega a los Estados Unidos, en un primer momento en Pittsburg donde, todavía bajo el ideario socialista, asume la redacción de Il Proletario, órgano oficial de la Federación Socialista Italiana.

Durante este período, comenzaron las discrepancias de Tresca con sus compañeros de partido, al considerar que sus planteamientos políticos y sindicales caían en un reformismo y pactismo con la patronal y las autoridades, cada vez más ineficiente e incapaz de llevar a buen término las reivindicaciones obreras, en primer lugar las de los emigrantes italianos.

Sus ideas se fueron acercando al anarquismo hasta que renunció en 1906 a la redacción de Il Proletario, y empezó a publicar el nuevo periódico La Plebe, en italiano. Al año siguiente, rompe definitivamente y se da de baja en la Federación Socialista Italiana, trasladando la sede de La Plebe a Pittsburg para atraer a los mineros del carbón y demás obreros italianos del oeste de Pensilvania. Sus ideas provocaron un sinfín de multas, encarcelamientos y un intento de asesinato.

En 1912 será invitado por la Industrial Worker of the World (IWW, Trabajadores Industriales del Mundo), a Lawrence, Massachussets, para atraer a los trabajadores italianos en la campaña de petición de libertad para los líderes huelguistas Joseph Ettor y Arturo Giovannitti, acusados falsamente de asesinato. Tresca se traslada a Lawrence para intervenir como un organizador más de la exitosa huelga del ramo textil declarada en la ciudad, cuando los huelguistas lograron alcanzar sus objetivos reivindicativos.

En ese mismo año y el siguiente, Tresca protagonizará también un importante papel en la preparación y realización de la famosa huelga de Paterson, historiada en el libro “Crónica de la guerra de Paterson” por su amigo John Reed.

Siguiendo el ejemplo de sus compañeros del textil de Lawrence, la huelga de la seda de Paterson, Nueva Jersey, comenzó en febrero de 1913 y finalizó cinco meses después, el 28 de julio. Fue un paro laboral de los trabajadores de las fábricas de seda de Paterson, la mayoría de ellos inmigrantes originarios del sur y este de Europa, en reivindicación de la jornada de ocho horas y la mejora de las condiciones de trabajo. En el transcurso de la huelga, fueron arrestados casi 2000 huelguistas, incluidos los líderes de la IWW, entre ellos, Carlos Tresca. Dos personas fueron asesinadas. El transeúnte Valentino Modestibno, asesinado el 17 de abril a tiros por un guardia privado y el trabajador en huelga Vicenzo Madonna, asesinado a tiros por un rompe-huelgas, sicario de la patronal, el 29 de junio. La huelga, finalmente, fracasó, una vez que los fabricantes no accedieron a las demandas de los huelguistas. En el curso de esta movilización, Carlos Tresca conoció a la luchadora social Elizabeth Gurley Flynn, militante muy notable que será durante mucho tiempo su compañera, quien durante la huelga, había montado conjuntamente con la anarquista Emma Goldman, un grandioso espectáculo en favor de los huelguistas en Greenwich Village. (continuará).

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