VII Época - 20

REDADA EN MARRUECOS CONTRA MIGRANTES

Hallados cuatro cadáveres de jóvenes migrantes en las cercanías de Melilla

En la noche de Fin de año, el ejército marroquí desplegó una serie de operaciones de control de inmigrantes con afán de tránsito hacia España y la Unión Europea. En ese contexto, se produce el ‘hallazgo’ de cuatro cadáveres de migrantes, en las proximidades de la frontera con Melilla.

Las redadas policiaco-militares marroquíes contra los inmigrantes se saldaron en una sola noche -la de fin de año- con más de 1.100 detenidos en localidades norteñas de M’diq (antigua Rincón) y Fnideq (antigua Castillejos) y Nador, la primera cercana a Ceuta y las segundas a Melilla.

En ese contexto, la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH)-Nador denuncia el hallazgo de cuatro cadáveres de migrantes en Beni-Enzar, localidad situada en las proximidades de la frontera con Melilla. Los cuerpos están en la morgue del hospital de Nador, esperando determinar sus causas de muerte y su identificación y sus muertes se produjeron la mañana de este domingo, 31 de diciembre de 2023.

La implicación y responsabilidad de los gobiernos de la Unión Europea (UE) y de España en estos hechos es indudable, mayor si cabe desde la aprobación por la UE el 20 de diciembre pasado, bajo la presidencia del gobierno español, del Pacto Europeo de Migración y Asilo (PEMA), denunciado por más de 60 organizaciones defensoras de los Derechos Humanos como un Pacto indigno, que traerá más muertes, más torturas y más crímenes impunes en aquellos países, como Marruecos, con los que la Unión Europea acordó a cambio de dinero la ‘externalización’ del ‘control del flujo migratorio’ hacia sus fronteras.

La estrategia prevista en el Pacto Europeo de Migración y Asilo, fielmente seguida y ejecutada por el gobierno de coalición español, PSOE-Sumar, se estructura en tres pasos, a cada cual más indigno y homicida. Primero, militarizar, dotar de tecnología punta y recursos económicos a los países de origen y tránsito migrante -véase Níger, Senegal, Mali- para frenar la ruta migratoria (en la práctica, sea como sea y a costa de lo que sea). Segundo, si las personas migrantes consiguen llegar a la frontera física de la UE, que los países fronterizos como Marruecos, Túnez y Turquía los repriman, violenten e impidan el ‘salto’ de migrantes a un país europeo (en la práctica, valiéndose para ello de cualquier método por brutal que sea y mortífero que resulte). Tercero, si logran entrar a Europa, generar mecanismos de devoluciones mediante tratados con los países de origen y tránsito; hacerles la vida lo más complicada posible en Centros de Internamiento o similares; redadas discriminatorias por el aspecto o características físico-biológicas identitarias, deportaciones masivas en ‘caliente’ o con opacidad.

Lo sucedido en el norte marroquí fronterizo con España en este fin de año es la consecuencia y tiene su origen y justificación ‘legal’ (pero no ética, ni en justicia, ni en dignidad humana) como coartada para la impunidad, en este Pacto Europeo de Migración y Asilo y en el inaceptable contubernio en este asunto, rayano en el servilismo, del gobierno español con la dictadura marroquí y con la hez política europea, representante del racismo y la xenofobia más infames.

Como es habitual en estos casos, todavía no hay información oficial marroquí sobre estas muertes, aunque ciertas fuentes policiales apuntan a una posible caída ‘accidental’ de los cuatro jóvenes por un acantilado. Por su parte, la AMDH-Nador ha recalcado que “por más que se desconocen las causas, las muertes de los cuatro jóvenes migrantes en Beni-Enzar llegan cuando las autoridades operaron redadas el viernes y sábado contra los migrantes” y cuando “en los últimos días del año 2023 casi 30 jóvenes y menores habían sido arrestados y deportados en condiciones inhumanas a Casablanca”, a unos 600 kilómetros de Nador y Melilla. Lo habitual en este tipo de batidas militares-policiacas contra los inmigrantes en Marruecos -también en Argelia o Túnez- es que se realicen con una violencia extrema por parte de los militares y que los detenidos sean a menudo trasladados forzosamente a cientos de kilómetros al sur a grandes ciudades, a zonas desérticas e, incluso, a la frontera con Argelia. En esta ocasión, los perseguidos no son ciudadanos subsaharianos, sino un gran número de nacionales marroquíes.

A lo largo del año 2023, cerca de 700 migrantes han muerto o desaparecido cuando intentaban llegar por vía marítima desde África a las Islas Canarias, una cifra que ya supera los fallecidos en estas circunstancias durante todo el año 2022, según indican las estadísticas actualizadas a diario por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

La ruta africana – Canarias es además la tercera con más migrantes víctimas de todas las existentes en África con excepción de las que cruzan el Mediterráneo: desde 2014 han fallecido en travesías hacia Canarias al menos 3.722 personas. Debemos tener en cuenta que esas travesías de días o incluso semanas, en barcos a menudo no equipados con suficientes alimentos y agua, con frecuencia diseñados y aptos para una actividad meramente costera, han causado cientos de muertes a los migrantes a menudo por hambre o deshidratación, indica OIM, que afirma que las cifras registradas por sus programas estadísticos son conservadoras y en realidad podrían ser mucho mayores. Con todo, esa cifra cercana a los 4.000 fallecidos solo es superada en la región por los 6.084 que perecieron al intentar cruzar el desierto del Sáhara y alcanzar las zonas de costas en las que poder embarcar. En estas rutas africanas no mediterráneas han muerto o desaparecido en estos 10 años casi 14.000 personas, lo que las convierte en las segundas más peligrosas del planeta, únicamente detrás de las del Mediterráneo, con más de 28.000 fallecidos en el mismo periodo.

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