PROPUESTA: PROYECTAR EL DOCUMENTAL “JENIN, JENIN”

Motivo: Israel ordenó el secuestro del film

Una juez israelí ordenó retirar e incautarse de todas las copias existentes del documental “Jenin, Jenin” y prohibir su difusión y exhibición en todo Israel. Además, condenó al director del film, Mohammed Bakri, a pagar una multa de unos 50.000 euros.

“Jenin, Jenin” se rodó en abril de 2002 durante la campaña que el ejército israelí llevó a cabo en el gran campo de refugiados palestinos de Jenín, situado en la Cisjordania ocupada, y que causó decenas de muertos y centenares de heridos, arrasando completamente amplias extensiones de la ciudad. Durante la “operación” los mandos del ejército israelí impidieron la entrada de periodistas, de activistas de derechos humanos y de una misión de la ONU, y, en consecuencia, el campo de refugiados permaneció aislado del resto del mundo durante varios días, mientras su población era masacrada y sus casas destruidas. Sin embargo, Mohammed Bakri logró colarse en Jenin con una cámara y preguntar a los residentes palestinos sobre lo que estaba sucediendo, lo que dio origen al documental.

El film fue estrenado aquél mismo año 2002, tras lograr sortear un primer intento de prohibición, impulsado por el gobierno y las autoridades militares israelíes. La visión en el film de las escenas reales de la operación bélica permite comprobar cómo el ejército israelí cometió deliberadamente crímenes de guerra, sin más excusa que la saña y la crueldad represiva, afectando incluso a la población civil palestina desarmada. La consideración de lo realizado en Yenin por el ejército israelí como “crímenes de guerra” fue corroborado por entidades como Amnistía Internacional e incluso los Informes de la propia ONU, consistiendo en homicidios ilegales y trato degradante a detenidos, torturas y detenciones arbitrarias, uso desproporcionado de la fuerza, uso de escudos humanos, bloqueo y ataques a la asistencia médica, bloqueo del abastecimiento en agua y alimentos, destrucción y daños causados a las infraestructuras civiles, viviendas y propiedades.

Por supuesto ninguna de las autoridades y militares israelíes que participaron en estos hechos -algunos incluso aparecen fugazmente y pueden ser reconocidos en la filmación- tuvo que rendir cuentas ante la justicia por los crímenes cometidos, mientras que el director Mohammed Bakri, que documentó lo ocurrido, ha sido el que ha tenido que pagar, no solo con esta sentencia, sino durante las casi dos décadas en las que se le ha perseguido sin descanso.

En base a estos hechos, es por lo que propongo desde estas páginas de nuestro semanario La Campana al Comité local de CGT-Pontevedra para que trate de presentar, difundir y exhibir este documental, en cuantas salas de proyección o locales sociales y educativos de nuestra ciudad se lo permitan. Será el modo de boicotear la decisión de la juez israelí, denunciar el impune crimen que a plena luz se comete contra el pueblo palestino y podamos gritar con orgullo y dignidad al gobierno de este país: ¡No es en nuestro nombre que amparas y colaboras en este crimen, en este expolio del pueblo palestino!

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