AMNISTÍA INTERNACIONAL, DENUNCIA:

Marruecos reprime violentamente a los saharauis que luchan por su libertad

En su último Informe, Amnistía Internacional (AI) denuncia la provocación, intimidación y hostigamiento sistemático que llevan a cabo las autoridades marroquíes contra los defensores saharauis de los derechos humanos, por el simple hecho de expresar de forma pacífica sus opiniones. Al mismo tiempo, las autoridades marroquíes usaron la excusa de “la pandemia para reprimir la disidencia aprobando legislación restrictiva e incoar procesamientos” arbitrarios, en el territorio ocupado del Sáhara Occidental.

Con todo, el Informe de AI no recoge más que algunos casos del amplio catálogo de violencias, agresiones, torturas y condenas brutales sufridas por la población saharaui en los cuarteles, comisarías y cárceles marroquíes.

De los múltiples casos de saharauis defensores de los derechos humanos que han sufrido la represión, AI cita el de los periodistas Ibrahim Amrikli y Essabi Yahdih.

Ibrahim fue detenido en mayo en El Aaiún, capital del Sáhara Occidental, y durante más de dos días fue interrogado por su trabajo para una organización de derechos humanos saharaui. Durante el interrogatorio fue golpeado e insultado “reiteradamente”, hasta que los torturadores lograron que ‘firmase un papel” que incluía una ‘confesión’ de cargos falsos, en la que la víctima reconocía haber arrojado piedras contra agentes.

Respecto a Essabi Yahdih, fundador de Algargarat Media, fue detenido en julio en El Aaiún “arbitrariamente” cuando se personó en la comisaría para obtener un certificado administrativo. Permaneció recluido durante 10 horas. En ese periodo, fue amenazado por sus agresores con su “detención, violación y asesinato”.

En el Informe, AI recuerda también a los presos de Gdeim Izik: Las autoridades marroquíes “continuaron manteniendo recluidos en prisiones de Ait Melloul, Bouzarkarn, Kenitra y Tiflet2, a 19 activistas saharauis condenados en 2013 y 2017 en juicios sin garantías y en los que los detenidos afirmaron haber sufrido torturas”.

Con todo, el Informe de AI no recoge otros muchos casos de la amplia relación de violencias llevadas a cabo en 2020 por Marruecos en el territorio ocupado: represión de manifestaciones, acoso a destacadas activistas, como Aminetu Haidar, El Ghalia Djimi o Sultana Jaya y su familia; detenciones, secuestros con amenazas y vejaciones, sentencias condenatorias, malos tratos a los presos saharauis. Entre las sentencias, destacan la de Khatri Faraji Dadda, a 20 años de prisión, y la del estudiante Husein Bachir, entregado por España a Marruecos a pesar de haber pedido asilo político, a 12 años. Un caso especialmente dramático fue el de la niña de 12 años Hayat Moulay Ahmed Sidiya, detenida en la escuela, en El Aaiún, y sometida a torturas, como cantar el himno marroquí, arrodillarse y besar la imagen del Rey de Marruecos y recibir golpes, todo ello por llevar en su bata blanca dibujada una pequeña bandera saharaui.

Fuente: Informe AI 2020 y Archivo La Campana

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