Parásitos

Título original: Gisaengchung

Año: 2019

Duración: 132 min.

País: Corea del Sur

Dirección: Bong Joon-ho

Guion: Bong Joon-ho, Jin Won Han

Música: Jaeil Jung

Fotografía: Kyung-Pyo Hong

Reparto: Song Kang-ho, Lee Seon-gyun, Jang Hye-jin, Cho Yeo-jeong, Choi Woo-sik, Park So-dam, Park Seo-joon, Lee Jeong-eun, Park Keun-rok, Hyun Seung-Min, Andreas Fronk, Park Myeong-hoon, Jung Hyun-jun, Ji-hye Lee, Joo-hyung Lee, Jeong Esuz, Ik-han Jung, Seong-Bong Ahn, Dong-yong Lee, Hyo-shin Pak

En 2019, una película surcoreana marcó un hito al hacerse con numerosos premios, entre ellos la Palma de Oro en el festival de Cannes o el Oscar a la mejor película, concedido por primera vez a un filme en un idioma distinto del inglés, y lograr el aplauso casi unánime de la crítica y el público internacional. El director Bong Joon-ho, que ya había alcanzado altas cotas de calidad con obras previas como Memories of Murder (2003), The Host (2006) o Snowpiercer (2013), se mantiene fiel a su estilo cáustico e inclasificable en busca de una disección certera de los aspectos más candentes de la sociedad moderna.

En Parásitos, el tema principal es la lucha de clases, el contraste entre la opulencia y la miseria, cada vez más marcado por la paulatina desaparición de la clase media. Se nos muestran dos mundos radicalmente opuestos. Por un lado, el de la familia Kim, un matrimonio con dos hijos que vive en un semisótano mugriento lleno de chinches y se dedica a todo tipo de triquiñuelas y trabajos basura para poder sobrevivir, y en el otro extremo la familia Park, de clase acomodada, formada por un conocido arquitecto, su mujer, dedicada en exclusiva a mantener impoluta su lujosa y amplia mansión con jardín, y sus dos hijos. Ambos mundos se encuentran cuando el hijo de los Kim comienza a dar clases particulares a la hija de los Park para sustituir a un amigo que se marcha del país. No tiene ninguna cualificación, pero su hermana falsifica los títulos académicos y consigue seducir a su alumna. Poco a poco, todos los miembros de la familia comienzan a trabajar en la mansión mediante una sucesión de engaños y mentiras, y lo que comienza como un pequeño timo se acaba convirtiendo en un elaborado plan con consecuencias inesperadas.

Con una puesta en escena de precisión milimétrica, que juega con los espacios y las situaciones de forma magistral, Joon-ho mezcla drama y humor buscando los límites de lo verosímil, bordeando el terror grotesco con toques de humor corrosivo, pero no llega a perder contacto con la realidad en ningún momento. Las ideas y sugerencias brotan por todas partes como apuntes certeros de crítica social, desde el “olor” de los pobres, la disposición elevada del inodoro en la casa de los Kim o la forma que tienen de asumir los roles de los ricos en cuanto se presenta la oportunidad. La película es también una curiosa mezcla de oriente y occidente, una muestra de cómo la globalización nos ha igualado a todos en la sociedad ultracapitalista actual, y eso explica el gran éxito que ha tenido en todo el mundo.

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