VII Época - 14

Editorial

Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.

Rafael Amor

En poco más de un mes, el ejército de Israel -la institución más apoyada y apreciada por la sociedad colonialista israelí, en virtud de su brutal historial de atrocidades contra el pueblo palestino- ha sobrepasado cuanto cabía imaginar en cuanto a barbarie y crueldad contra una población absolutamente indefensa, que apenas nada puede hacer para defenderse o guarecerse de la vesania de sus asesinos.

Sin embargo, por más que duela decirlo y resulte casi imposible comprenderlo, lo peor en muertes y sinvivir para el pueblo palestino y, con él, para la comunidad humana entera, está todavía por venir. Y ello, por dos razones principales.

En primer lugar, porque la abrumadora mayoría de la sociedad israelí (gobiernos, ejército, administración estatal y cómplice cuerpo ciudadano electoral) comparte el convencimiento de que a estas alturas ya sólo la “Victoria total” -el exterminio definitivo y expulsión de sus tierras del pueblo palestino- podrá disimular ante la Historia y ante si misma el horror de los crímenes de lesa humanidad y apartheid que comete cada día, que viene cometiendo desde 1948 y hasta hoy.

En segundo lugar, porque, contra toda evidencia, un gran número de agentes activos de la sociedad israelí están persuadidos de que tienen al alcance de la mano esa “Victoria”, que culmine con éxito el proyecto colonial sionista sobre Palestina. Les reafirma en este insensato convencimiento, tanto el patrocinio, financiación y excusa de la operación por EE UU y la Unión Europea, como el silencio más o menos encanallecido de las oligarquías árabes o el dejar-hacer de Rusia y China. Por todo ello, la hez criminal de Israel apuesta a que ahora mismo -hoy- sea el momento de lograr:

  • La liquidación histórica de la “solución de los dos estados en Palestina, uno judío y otro árabe”. En consecuencia, la instalación en todo el territorio de Palestina (actual Israel, más la Franja de Gaza, la Cisjordania ocupada, Jerusalén y altos del Golán) del solo Estado judío, generalizando la ‘limpieza étnica’

  • La anulación de la ley universal del Derecho al Retorno, respecto de los millones de refugiados palestinos, expulsados de sus hogares en 1948, 1967 y sucesivos ‘desastres’

  • En lo inmediato, hacer de la Franja de Gaza un lugar apenas habitado e invivible (sin gazatíes, huyendo por cientos de miles hacía un exilio desconocido), al que, como en los territorios palestinos invadidos en 1967 y siguientes ‘guerras’ proseguirá la colonización judía, cada vez más agresiva.

  • La desaparición de facto de la Jerusalén árabe-palestina y ampliación de la colonización de la Cisjordania ocupada, impulsando nuevas colonias judías ‘ilegales’, que encarcelen a más de tres millones de palestinos en cientos de islotes aislados entre si, condenados al apartheid más infame.

  • Esto es, el genocidio del pueblo palestino

Sin embargo, afirmamos que lo peor está por venir, por la amarga evidencia de que Israel, por más empeño y crímenes de lesa humanidad que logre ejecutar, no podrá matar a más de dos millones de personas en Gaza, ni enterrar en vida a cientos de miles de personas bajo los cascotes de sus propias viviendas, ni culminar la limpieza étnica en la Franja y Cisjordania ocupada, ni encontrar en la vecindad desiertos accesibles o reservas alambradas lo suficientemente amplias e inhóspitas como para alojar a la muchedumbre palestina, a la que se pretende expulsar de su hogar.

A estas alturas, ni siquiera Israel o Estados Unidos o la Unión Europea -ni todos ellos juntos- tienen ya la posibilidad histórica, por más que lo intenten, de consumar con éxito el proyecto colonial sionista en Palestina. Y eso, por más que esta sea la voluntad de los más enloquecidos gobernantes de Israel, y por más que cuenten con el aplauso silente o electoral de sus más envilecidos y democráticos ciudadanos e incluso se valgan del apoyo de toda la hez mundial de las Industrias mediáticas de la (In)comunicación, la Propaganda y el Espectáculo.

Toda colonización fue siempre violenta: Congo, Argelia, Vietnam, Sudán, Afganistán, Oriente Medio, Palestina … Y también hubo de serlo la lucha anticolonial y de liberación … Y con ello, el horror de la historia y el imperio de la infamia, pero también, la lucha eterna por la libertad y la justicia.

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