EZLN – EL FUEGO Y LA PALABRA

Mientras el poderoso siga siéndolo,

no hay otro caminar libre que el de caminar luchando.

PARA TODOS, ¡TODO!

PARA NOSOTROS, ¡NADA!

CHIAPAS, EL ALZAMIENTO ZAPATISTA

Breve crónica de 38 años de lucha (1983 – 2021)

1983 – 1993

Diez años preparándose en la clandestinidad

El 17 de noviembre de 1983, un reducido grupo de indígenas y mestizos, constituye en las montañas orientales del Estado de Chiapas en la Selva Lacandona del sureste mexicano, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

A lo largo de diez años, hasta 1993, el EZLN se desarrolla en la clandestinidad, en el más completo sigilo, cobijándose simbólicamente bajo una bandera negra con una estrella roja y las siglas del grupo.

1 DE ENERO DE 1994, EL PRIMER PASO

Viento de abajo, despertar inesperado …

El 1 de enero de 1994 los militantes del EZLN, entraron armados en siete municipios del Estado de Chiapas, al grito de ¡Tierra y Libertad!, acuñado en México por el anarquista Ricardo Flores Magón y adoptado por Emiliano Zapata para expresar el ideario de los campesinos pobres y de los indígenas. Ese mismo día, el México gubernamental y traidor a su pueblo, firmaba el acta de servidumbre al Capitalismo más salvaje: el Tratado de Libre Comercio Norteamericano entre México, Estados Unidos y Canadá, que el EZLN describió como una “sentencia de muerte” para los indígenas y sus comunidades.

En una sorprendente acción simultanea, los indígenas alzados del autodenominado EZLN, tomaron el primer día 7 cabeceras municipales del estado chiapaneco (San Cristóbal de las Casas, Las Margaritas, Altamirano, Oxchuc, Huixtán, Chanal y Ocosingo), declarando la guerra abierta al gobierno federal y a su ejército.

Se trataba de una guerra desigual, “en la que, por un lado, había indígenas tzotziles, tzeltales, tojolabales, choles, mames y zoques, unidos por primera vez en una insurrección y, por el otro, un ejército armado con rifles de alto poder, auxiliado por aviones, helicópteros, tanques y tanquetas; un ejército, el institucional, sorprendido por un ejército de indígenas”. Sin embargo, la abrumadora desigualdad en pertrechos, capacidad de violencia, dinero y poder de unos y otros, resultó más aparente que real a la hora de prever el futuro inmediato. Ni el más débil lo era bastante como para ser despreciado y aplastado -aunque esa fuese la primera reacción del gobierno y el ejército mexicano, tras la sorpresa inicial- ni el más fuerte lo era bastante como para lograr que los indígenas insurgentes, regresasen derrotados a su habitual infortunio de siglos.

Aquél día, la historia de Chiapas, de México y, por su ejemplo, de otros muchos lugares del mundo, cambió significativamente, pese a la represión y desnuda crueldad desplegada por los poderosos enemigos de los insurgentes.

Primera Declaración de la Selva Lacandona

La memoria se hizo aliento de fuego …

El mismo 1º de enero los zapatistas dieron a conocer su programa -conocida Primera Declaración de la Selva Lacandona, en referencia al lugar en que se habían organizado- de 10 demandas básicas, en exigencia y “lucha por trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz”.

En el editorial de El Despertador Mexicano de ese primero de enero, los zapatistas explicaron el trasfondo del levantamiento armado: “Llevamos cientos de años pidiendo y creyendo en promesas que nunca se cumplieron, siempre nos dijeron que fuéramos pacientes y que supiéramos esperar tiempos mejores. Nos recomendaros prudencia, nos prometieron que el futuro sería distinto. Y ya vimos que no, todo sigue igual o peor que como lo vivieron nuestros abuelos y nuestros padres. Nuestro pueblo sigue muriendo de hambre y de enfermedades curables, sumido en la ignorancia, en el analfabetismo, en la incultura. Y hemos comprendido que, si nosotros no peleamos, nuestros hijos volverán a pasar lo mismo. Y no es justo”.

Para caminar como hay que caminar ahora,

es decir luchando …

En los primeros días de enero se sucedieron diversos enfrentamientos armados. Los más graves se produjeron en Ocosingo, donde los zapatistas llegaron a ser sitiados por más de dos mil soldados.

El hostigamiento militar, incluidos los bombardeos en los cerros cercanos a las poblaciones y el ametrallamiento de vehículos de transporte público y el fusilamiento a pie de tapias de insurgentes prisioneros, así como la respuesta eficaz de los grupos zapatistas, causó numerosas muertes.

Estos hechos pusieron de relieve que la insurgencia zapatista -cuya base era muy mayoritariamente indígena- se habían preparado para abandonar tanto la vieja táctica popular de la protesta espontánea ante abusos intolerables del poder, como la táctica guerrillera tan utilizada por los grupos de la izquierda en Centro y Sudamérica, de golpear y retirarse.

La repercusión nacional e internacional de estos sucesos, a la par que la indignación creciente por la continuidad de los bombardeos y asaltos en La Selva y Los Altos de Chiapas, se alzó como un clamor de solidaridad que impuso al gobierno mexicano el cese de los ataques y la constitución de la Comisión Nacional de Intermediación reclamada por los zapatistas. De hecho, doce días después del inicio de la insurrección indígena, tuvo lugar en México capital una concentración de más de cien mil personas en la plaza central del Zócalo.

Comisión Nacional de Intermediación

Pronto se comprobó que el arma más poderosa de que disponían los zapatistas – muy superior al necesario, aunque escaso, armamento bélico- era la palabra.

En medio de la resonancia que le proporcionaban, por un lado, su osada iniciativa y, por el otro, la firme resistencia armada inicial, el EZLN emitió una larga serie de comunicados, señalando sus condiciones para el cese de las acciones militares, establecer el diálogo con el gobierno federal y la formación de una Comisión Nacional de Intermediación (CONAI), a efectos de mediar en la negociación entre zapatistas y gobierno, que pronto presidirá el obispo de San Cristóbal de Las Casas, Samuel Ruiz.

En febrero, comienzan las negociaciones entre el EZLN y el gobierno mexicano en San Cristóbal de Las Casas.

Las negociaciones apenas avanzan, con un presidente de México, Salinas de Gortari, a punto de finalizar su mandato, mientras los zapatistas aprovechan para mostrar a todos los visitantes nacionales e internacionales que lo deseen la realidad de sus comunidades, formas de organizarse e impulso libertador popular y, sobre todo, establecer diálogos espontáneos con todos aquellos agentes de la sociedad civil que ansiaban interpelarlos.

Segunda Declaración de la Selva Lacandona

Ante las dificultades de la negociación, el Comité Clandestino Revolucionario Indígena (Dirección político-militar zapatista) hizo pública el 10 de junio la Segunda Declaración de la Selva Lacandona, dirigida “Al pueblo de México: A los pueblos y gobiernos del mundo”, en la que llamaban a la “sociedad civil” mexicana a “logar un tránsito pacífico a la democracia mediante la organización de la Convención Nacional Democrática … y exigir la realización de elecciones libres y democráticas y luchar, sin descanso, por el respeto a la voluntad popular”.

Desde el inicio de la confrontación, los zapatistas dejaron claro -e insistirán reiteradamente en ese punto- que no cuestionaban el estado mexicano ni la forma política de la democracia, sino su perversión autoritaria y antidemocrática neo-liberal de los actuales gobernantes, que usaban de un fraudulento sistema electoral para legitimarse y usurpar la voluntad de la mayoría e imponer un insufrible desprecio a las comunidades indígenas, a las que condenaba a la pobreza, explotación brutal de sus recursos naturales y privaba a sus habitantes de todo derecho, dignidad y medios efectivos.

Estas expresiones, si bien reafirmaron el apoyo de numerosas organizaciones políticas mexicanas y grupos de otros países del mundo a la incipiente causa zapatista, no dejaron de inquietar a otros, ante el previsible fracaso de caminar por esa senda institucional, electoral y constituyente de una democracia a la postre representativa. En cualquier caso, el movimiento zapatista es sumamente complejo, lleno de paradojas y máximas de acción que no pueden reducirse a una doctrina sino más bien, como ellos mismos dicen y reconocen, a un caminar luchando en que los tropiezos son muchos pero fecundos, los errores frecuentes pero efímeros, la voluntad y el objetivo firmes pero conscientes.

Convención Nacional Democrática

Del 5 al 9 de agosto, en medio de la campaña electoral tras el cese del presidente Salinas de Gortari, se llevó a cabo la Convención Nacional Democrática, promovida por el EZLN, en el pueblo de Guadalupe Tepeyac (el primer “Aguascalientes” o espacio de encuentro político y cultural en la terminología zapatista, en alusión al estado dónde se había celebrado en 1914 la Convención de las fuerzas revolucionarias de México). Cerca de siete mil personas respondieron a la convocatoria, de modo que, a los pocos días, el EZLN anunció que no se opondría a que en el territorio por ellos controlado y declarado abiertamente rebelde, se desplegasen las cabinas y agentes electorales y pudiesen celebrar las elecciones.

Elecciones federales y estatales en México

De nuevo el fraude, de nuevo ganan los mismos, perdiendo …

El 21 de agosto se celebraron las elecciones, simultáneamente las federales mexicanas y en cada uno de los Estados, entre ellos Chiapas. Resultado: Las elecciones, por más que enseguida tildadas de fraudulentas, dan de nuevo en ambas instancias el poder al Partido Revolucionario Institucional (PRI), con Ernesto Zedillo como presidente de México y Eduardo Robledo como gobernador de Chiapas.

A las protestas por el fraude electoral siguió una segunda convocatoria de la Convención Nacional Democrática, pero que ya no logró realizar propuestas concretas, por lo que el EZLN se vio obligado a matizar su posición: “No es posible acabar con el sistema de partido de Estado con las mismas armas que lo sustentan y avalan ante la opinión pública … [En esas condiciones] cualquier intento de lucha acabará en la frustración y en la inmovilidad política o la claudicación cínica. Un gobierno de tránsito, de cambio, es necesario para la democracia … un gran frente opositor, que una a todos esos millones de mexicanos que están en contra del sistema de partido de Estado, son vistos con esperanza”.

Municipios Autónomos y Rebeldes

Tras la victoria electoral de Zedillo, formalmente continúan las negociaciones, pero en realidad los círculos más poderosos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) intrigan para hacerlas fracasar, confiados en la posibilidad de acabar con la revuelta por los medios violentos habituales, militares o paramilitares, y la consiguiente represión. El EZLN, que no ignora esta situación, en previsión de lo que pueda ocurrir, crea un Gobierno de Transición en Rebeldía del Estado de Chiapas y, en diciembre, sin disparar un solo tiro, aparecen en 30 municipios del estado, declarándolos Municipios Autónomos y Rebeldes (MAR).

AÑO I DE LA INSURGENCIA

Tercera Declaración de la Selva Lacandona

1995 se inició con la celebración del primer año de la insurgencia por varios miles de zapatistas acompañados por cientos de periodistas y personalidades de la sociedad civil mexicana e internacional, en el “Aguascalientes” de Guadalupe Tepeyac. En ese instante, 1 de enero de 1995, el EZLN anunció la Tercera Declaración de la Selva Lacandona, en la que propuso a la sociedad civil mexicana, más allá de las propias bases de apoyo zapatistas, la creación de un Movimiento de Liberación Nacional (MLN).

Se trataba de un nuevo intento de unir a las diversas fuerzas sociales y políticas de la ‘izquierda’ y la Convención Nacional Democrática creada el año anterior y también al Partido de la Revolución Democrática de Cuauhtémoc Cárdenas, en un amplio frente opositor, que aunque contuviese en su núcleo reivindicativo más firme e insoslayable las demandas de las comunidades indígenas, se propusiese como objetivo “luchar por todos los medios y en todos los niveles, por la instauración de un gobierno de transición, un nuevo constituyente, una nueva carta magna y la destrucción del sistema de partido de Estado”.

La traición del presidente de México

El que mandaba no cumplió su palabra …

A partir del 9 de febrero de 1995, Ernesto Zedillo (1994 – 2000) inicia una temible política gubernamental de “guerra sucia”, que busca dinamitar la negociación y acosar al movimiento zapatista y sus grupos de apoyo, tanto en el propio Chiapas como en el resto de México.

Con ese objetivo -¡que le fracasará!-, en primer lugar, hace públicas las identidades de los dirigentes zapatistas (hasta el momento se mantenían enmascarados tras los pasamontañas) y ordena a la policía y el ejército proceder a su detención. Por otro lado, se crean y apoyan grupos paramilitares, que muy pronto se responsabilizarán de decenas de asesinatos de campesinos sospechosos de simpatizar con los zapatistas. Además, se favorecerá económica y políticamente a caciques y notables indígenas de las comunidades y aldeas menos firmes en la rebelión, animándolos a abandonar y denunciar a los rebeldes. Por último, se impone la militarización forzada del mayor número posible de aldeas y municipios insurgentes, avanzando el ejército federal sobre el territorio rebelde de la Selva y Los Altos.

Como reconocerán los zapatistas: “En esos días, con la entrada de toda la fuerza militar del ejército federal a nuestras comunidades, cientos de comunidades se vieron obligadas a refugiarse en las montañas durante varios meses. A su regreso encontraron destruido y robado lo poco que tenían y vieron como en sus comunidades habían instalado cuarteles del ejército federal. Desde ahí se inicia la llamada guerra de baja intensidad. En distintas ocasiones, como en Taniperla o Amparo Aguatinta durante 1998, las comunidades han tenido que sufrir nuevas ofensivas militares y paramilitares, que las obligan a desplazarse durante meses y a su regreso encuentran todo destruido”.

Comisión de Concordia y Pacificación

(COCOPA)

Pese a brutalidad de la acción gubernamental y del ejército, los zapatistas en ningún momento se dieron por vencidos. Al contrario. Realizaron un llamamiento a la movilización general en todo México -decenas de miles de personas se movilizaron en numerosas ciudades y pueblos de todo el país- que logra no sólo paralizar la ofensiva militar gubernamental y la guerra abierta sino también que se constituya la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA).

Pese a la constitución de la COCOPA, el presidente Zedillo continúa intentando combinar la represión militar con un cierto simulacro de negociación. De nuevo, los zapatistas responden de modo inesperado. Organizan el 27 de agosto una Consulta Nacional (e Internacional) por la Paz y la Democracia, en la que participarán casi millón y medio de personas. La gran mayoría de los participantes en la Consulta respondieron afirmativamente a la pregunta de si debía el EZLN transformarse en una fuerza política de nuevo tipo.

En este contexto, en septiembre, se logra finalmente fijar las mesas de trabajo y los procedimientos: Mesa 1: Derechos y cultura indígenas; 2: Democracia y justicia; 3: Bienestar y Desarrollo; 4: Conciliación en Chiapas; 5: Derechos de la mujer en Chiapas; 6. Cese de hostilidades.

Cuarta Declaración de la Selva Lacandona

Nos convertimos en puentes para otros mundos …

El 1 de enero de 1966, en plena negociación y en medio de constantes acciones de hostigamiento por parte del ejército, los zapatistas celebraron simultáneamente cinco “Aguascalientes” en la Selva, el Norte y los Altos de Chiapas, en los que se dio a conocer la Cuarta Declaración de la Selva Lacandona. En ella se propone la construcción del Frente Zapatista de Liberación Nacional (FZLN), cuyas características se definían:

“… Invitamos a la sociedad civil nacional, a los sin partido, al movimiento social y ciudadano, a todos los mexicanos a construir una nueva fuerza política. Una nueva fuerza política que sea nacional. Una nueva fuerza política con base en el EZLN … Una fuerza política cuyos integrantes no desempeñen ni aspiren a desempeñar cargos de elección popular o puestos gubernamentales en cualquiera de sus niveles. Una fuerza política que no aspire a la toma del poder. Una fuerza que no sea un partido político. Una fuerza política que pueda organizar las demandas y propuestas de los ciudadanos para que el que mande, mande obedeciendo. Una fuerza política que pueda organizar la solución de los problemas colectivos aún sin la intervención de los partidos políticos y del gobierno. No necesitamos pedir permiso para ser libres. La función de gobierno es prerrogativa de la sociedad y es su derecho ejercer esa función …”.

Hacia el Congreso Nacional Indígena

A la par que la construcción de FZLN, en los primeros días de enero de 1996, los zapatistas iniciaron e impulsaron el Foro Nacional Especial de Derechos y Cultura Indígenas, en el que más de 500 representantes de por lo menos 35 pueblos indios llegaron a diversos consensos sobre sus demandas, en particular, la de considerar la “autonomía indígena” como el eje de la lucha por una nueva relación de los pueblos indios con el Estado mexicano y, con ello, convocar a la constitución del Congreso Nacional Indígena (CNI).

Autonomía indígena

Para que amanezca como es ley, en justicia

Quizá uno de los hechos más importantes de la revuelta zapatista iniciada en 1994, radica en haber puesto en el centro de su acción política, tanto la política indigenista del Estado mexicano, como la búsqueda de una nueva relación (democrática, justa y duradera) entre los indios, la nación y el estado mexicanos, que pusiese fin a siglos de desprecio, expolio, opresión, ignorancia, discriminación y pobreza.

En esa relación cobra una fuerza insospechada la posibilidad de un régimen de autonomía para las comunidades indígenas en el marco del actual Estado nacional mexicano, que lograse apuntalar el camino hacia una verdadera democracia, sólida y respetuosa, entendiendo por tal aquella que pusiese fin a las abismales desigualdades socio-culturales del pasado y el presente que, ahora mismo, el neoliberalismo mundialmente hegemónico no hace más que exacerbar. Sin embargo, ese camino se enfrenta a dificultades extraordinarias en México, sobre todo al poner encima de la mesa en todo su rigor la cuestión del Estado nacional y la heterogeneidad étnica, social y cultural en cada uno de sus territorios. En el planteamiento zapatista esa cuestión sólo puede tener solución en el marco del reconocimiento de autonomía a las comunidades indígenas y de un conjunto de derechos colectivos, que, al mismo tiempo, no afecten a la integridad nacional mexicana -¡que se reafirma!-, pues esa autonomía no supone un ejercicio de autodeterminación, al menos en los términos de independencia previstos en la legislación internacional.

1996: ACUERDOS DE SAN ANDRÉS …

… QUE NUNCA SE CUMPLIRÁN

El 16 de febrero de 1996, se firman los Acuerdos de San Andrés sobre los “derechos y cultura indígenas”, hasta el momento los únicos firmados por una representación teóricamente cualificada de ambas partes. Sin embargo, hasta el momento los sucesivos gobiernos mexicanos, inclusive el del sr. Zedillo y posteriores presidentes, se han negado a aplicarlos.

Los Acuerdos de San Andrés no resolvían todas las demandas de los indígenas levantados en armas, pero sí comprometían la resolución de algunas de las más relevantes pues “significan el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas como tales, no solo el reconocimiento de los derechos individuales, sino también de los colectivos a nivel económico, político, social y cultural” y “abarcan a todos los pueblos indígenas de México y no solo a los de Chiapas”.

Tras ignorar el gobierno de la nación los Acuerdos de San Andrés, pese a estar firmados por sus propios representantes, impulsará nuevamente la política militarista y la utilización de bandas sicarias, por lo que en los meses y años siguientes irá incrementándose la violencia y la persecución de los zapatistas.

“Las fuerzas paramilitares, entrenadas por el ejército federal, incendiaban casas, templos, escuelas, asesinaban hombres y mujeres bases de apoyo del EZLN, y todo quedaba en la impunidad”

La inusitada resistencia de las comunidades indígenas a la ofensiva militar impresiona a todo el mundo, pero impone a los zapatistas la necesidad de construir una red internacional de resistencias y romper con el temible aislamiento de su lucha. En ese contexto, el EZLN toma la iniciativa de convocar, durante el mes de julio, el I Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo (al que asistieron más de 5000 personas, de 42 países, del 27 de julio al 3 de agosto) al tiempo que no dudan en declarar rotas las negociaciones, tras comprobar que el gobierno no aplica ni uno solo de los acuerdos que firma.

Llamamiento a no participar en las elecciones

En 1997, con las negociaciones entre el gobierno y los zapatistas rotas, continuando los asesinatos a cargo de paramilitares, asaltos a casas de militantes o simpatizantes zapatistas, quema de poblados enteros, el EZLN anunció su decisión de llamar a los pueblos rebeldes a no participar en las elecciones políticas de ese año, lo que no sintió bien a la izquierda partidaria institucional, que consideraba la posibilidad de triunfar en México capital. A estas críticas, respondieron los zapatistas advirtiendo de que su postura mantenida durante los últimos cuatro años señalaba “que la política es asunto de élites y que democratizarla no significa ampliar esas élites o suplirlas por otras, sino liberar la política del secuestro en que la mantienen los políticos y llevarla hacia abajo, hacia quienes deben mandar y en quienes reside la soberanía: los ciudadanos”. El mandar obedeciendo zapatista, insistieron, implica este volteo de la política y es un proceso, no un decreto”.

“En ese mismo comunicado los rebeldes puntualizaron sus posturas con respecto al presidencialismo, al ámbito electoral, a la democracia, al voto como posibilidad de rebeldía y al voto como legitimación del autoritarismo, entre otras”.

De Chiapas a Ciudad de México

Marcha de 1111 bases de apoyo

“Un mil ciento once veces miró nuestra mirada a la soledad por fin derrotada” El 8 de septiembre partieron de Chiapas los 1111 delegados rebeldes, con destino a la ciudad de México. La marcha tenía como objetivo explicar en las ciudades y pueblos del largo camino las causas del alzamiento zapatista, la militarización de su territorio y la impunidad de las bandas armadas paramilitares en contra de las comunidades indígenas, la difusión de los Acuerdos de San Andrés incumplidos y, sobre todo, establecer contactos directos e intercambios con la sociedad civil de todas las zonas por las que pasaban, para terminar, ya en la capital, participando en el Congreso de la organización hermana del Frente Zapatista de Liberación Nacional, por ellos ideado en la Cuarta Declaración de la Selva Lacandona.

El recibimiento en la ciudad de México fue impresionante

Impunidad y crímenes de estado

A estas acciones exitosas de los zapatistas, siguieron semanas de extraordinaria v violencia gubernamental y sicaria contra ellos. En respuesta a las agresiones, crecía la movilización, pero también el número de indígenas que debían abandonar sus casas y refugiarse en poblados y lugares controlados por los zapatistas, siempre sitiadas por los paramilitares y policías de la seguridad del estado.

Esta era la situación cuando se produjo, el 22 de diciembre, una de las matanzas más brutales: La matanza de Acteal

MATANZA DE ACTEAL

Editorial de La Campana (II Época),

nº 71 del 19 01 1998

EN Chiapas los «paramilitares» asesinaron medio centenar de indefensos campesinos. Para atajar el desorden -dicen- los militares invadirán los pueblos, ocuparán el territorio y, una vez más, lograrán en nombre del orden que nada cambie, que permanezcan la injusticia y la miseria contra las que los campesinos ametrallados se habían alzado y dicho ¡No!.

Estrategia le llaman a esto, pero mienten. Aquí no hay cálculo, tan sólo el repetido y brutal programa que, en toda nación y tiempos, en miles de ocasiones, sirvió de coartada para la intervención armada y anunciar que el matarife mayor, el de verdad, está preparado para poner punto final a la partida.

El 23 de diciembre pasado, a punto de cumplirse cuatro años desde aquel 1 de enero de 1994, en que los insurgentes zapatistas decidieron ocupar varios pueblos de Chiapas, un fajo de asesinos a sueldo de las autoridades federales del PRl (el partido político que lleva gobernando México desde 1929) dio muerte a 46 campesinos indígenas inermes, la mayoría mujeres y niños, en la comunidad de Acteal, pequeño pueblo en la región de los Altos de Chiapas. Los pistoleros -que como todos los asesinos de la Ley y el estado se dan un amable nombre de camuflaje, en este caso Grupo Paz y Justicia- estuvieron disparando sus rifles de asalto durante varias horas contra la población indígena que no pudo huir ni defenderse.

Claro está que no fueron los que apretaron el gatillo -mísera mano de obra del eterno crimen organizado- los que decidieron esta matanza. Ni siquiera las autoridades locales del PRl, que contrataron los matarifes y decidieron hora, día y lugar del crimen, fueron algo más que comparsas y capataces de quienes directamente diseñaron la estrategia y son responsables primeros de la matanza. Estos andan más por lo alto de los dineros y la política mexicana y mundial. Son los que ahora, en voz de alto funcionario, les toca declarar que: «las muertes ponen de relieve que los contrainsurgentes y los insurgentes zapatistas se disputan el territorio, lo que exacerba el conflicto y obligará al estado a intervenir para imponer la paz en la zona y proteger a los ciudadanos». Son los que, por ello, ordenarán al ejército avanzar sobre los campamentos de los zapatistas y pueblos que le son afines y ocupar militarmente toda la región.

El teatrilIo de esta gendarmería que cree dominar hoy el mundo (la banda mexicana no es más que otra clónica oveja del orden), pese a su brutalidad no puede ser más aburrido. Chiapas es una rica región con millones de pobres, los más de ellos indígenas inmigrantes, apreciada por los del Dinero (allí están la mitad de los recursos hídricos de México, abundan los yacimientos de petróleo apenas explotados y es fértil región agrícola, forestal y ganadera), con la tierra propiedad de unos pocos hacendados -2.000 terratenientes se reparten la práctica totalidad del terreno explotado- que de siempre disponían de las autoridades políticas y policiales, así como de cuadrillas de matones para someter a los peones y mantenerlos atrapados en la bolsa de la miseria y la humillación permanente.

Cuando el l de enero de 1994 los zapatistas se alzaron contra esta situación, sabían que tendrían enfrente no solo a los poderosos enemigos regionales -hacendados, comunidades tradicionales, indigenistas oficiales, etc.- sino también la mole brutal del estado mexicano; ese engendro de corrupción, megalomanía y crueldad desde el que los dirigentes del Partido Institucional Revolucionario (PRl) vienen imponiendo su «dictadura imperfecta» desde hace casi 70 años y que defiende los intereses del Dinero de verdad, del gran dinero demócrata -ya no la migajería de los hacendados o de los brutales caciquillos locales-, los dineros, por ejemplo, del Libre Tratado de Libre Comercio de América del Norte entre Estados Unidos, Canadá y México y que entraba en vigor el mismo día que los mal armados insurgentes zapatistas se habían alzado.

Son los personajones de este tinglado -del Presidente de México, un tal Zedillo, para arriba- los que, tras la primera sorpresa, optaron por la «opción militar» al problema «zapatista», ya que no a la hambruna campesina e indígena de tantas cosas: alimento, salud, vida … o al anhelo de libertad y dignidad que los zapatistas representan.

La escenificación es bien conocida. Ruptura de la negociación con los zapatistas en septiembre del 96, gran despliegue del ejército en Chiapas, financiación de los grupos paramilitares como Paz y Justicia, al tiempo que se les garantiza absoluta impunidad en sus fechorías criminales … avivar la matonería del cacicazgo local. y, cuando el fruto cae, cuando Chiapas cae, cuando los campesinos caen, cuando los indígenas son asesinados, impulsar el estado de ocupación militar en los altos de Chiapas y selva Lacandona.

De este modo se quiere quebrar el grito libertario del campesino chiapaneco y, sin embargo, queda para lo venidero inmediato un caudal de vidas resistiendo.

Primeras reacciones a la masacre de Acteal

No doblegarán la rebeldía …

Tras la matanza de Acteal se produjeron en Chiapas y en todo el mundo grandes movilizaciones de repudio a la masacre y denuncia de la complicidad gubernamental. Más de 500 personas y organizaciones de los cinco continentes avalaron la creación de una Comisión Civil Internacional de Observación de los Derechos Humanos.

En noviembre de 1999, una segunda Comisión realizó una nueva visita de observación para evaluar la situación. Como resultado de estas dos Comisiones, se realizaron sendos informes que fueron entregados a todas las instituciones internacionales, desde el Parlamento Europeo y los parlamentos nacionales hasta a la Alta Comisionada por los Derechos Humanos de la ONU.

Tanto uno como otro informe, señalan la violencia gubernamental, la práctica de asesinatos, ejecuciones encubiertas, actos de tortura y violentas agresiones a los campesinos sospechosos de simpatías zapatistas, a manos de bandas paramilitares pertrechadas y amparadas por funcionarios del gobierno, militares y civiles, así como por empresarios y terratenientes con fuertes intereses económicos en la región.

De nuevo al borde de la guerra abierta

En 1998, pese a las protestas en todo el mundo por los asesinatos en Acteal, el gobierno no modifica su estrategia, continúa la ofensiva y reanuda la política de terror en los municipios zapatistas declarados por el EZLN “autónomos y rebeldes”, lo que sitúa a la región en un estado de máxima alerta, al borde de la guerra abierta.

En abril, los militares asaltan el Municipio Autónomo y Rebelde “Ricardo Flores Magón” (Taniperla). Las fuerzas de seguridad -soldados, policías, paramilitares, todos juntos- saquean las casas, destrozan los instrumentos de trabajo y amenazan a las mujeres de los huidos con violarlas si sus maridos y hermanos no se entregan. Al menos dos personas fueron asesinadas en la “operación” y se produjeron más de 20 desaparecidos.

En mayo, es asaltado el Municipio Autónomo y Rebelde “Tierra y Libertad” (Amparo Aguatinta). En junio, los municipios “Nicolás Ruiz” y “San Juan de la Libertad”. En este último lugar, durante el asalto, son asesinados 9 campesinos. En Unión Progreso, donde nadie había resistido a los militares, siete jóvenes campesinos fueron asesinados a sangre fría por la policía …

El silencio, cargado de lucha y razón

Acá, la callada dignidad, el silencio rebelde,

el gobierno de los propios …

Frente a estas agresiones, el EZLN anunció su decisión de resistir en un estratégico silencio de las armas, respondiendo a las provocaciones con actos de lucha y resistencia en los términos pacíficos a los que se había comprometido.

“Silencio, dignidad y resistencias fueron nuestras fortalezas y nuestras mejores armas. Con ellas combatimos y derrotamos a un enemigo poderoso pero falto de razón y justicia en su causa … Mientras el gobierno descubría a México y al mundo su voluntad de muerte y destrucción, los zapatistas no respondimos con violencia ni entramos a la siniestra competencia para ver quién causaba más muertes y dolores a la otra parte … los zapatistas hicimos del silencio un arma de lucha que no conocía y contra la que nada pudo hacer, y contra nuestro silencio se estrellaron una y otra vez las punzantes mentiras, las balas, las bombas, los golpes”.

… Como siempre, caminar-preguntando …

Quinta Declaración de la Selva Lacandona

El 19 de julio, el EZLN hizo pública la Quinta Declaración de la Selva Lacandona, en la que se convocó a la realización de una Consulta Nacional por el Reconocimiento de los Pueblos Indios, la celebración de una campaña en favor de una Iniciativa de Ley Indígena que recoja, siquiera sea parcialmente, los incumplidos Pactos de San Andrés. Y por el fin de la Guerra de Exterminio.

“No habrá transición a la democracia, ni reforma del Estado, ni solución real a los principales problemas de la agenda nacional, sin los pueblos indios. Con los indígenas es necesario y posible un país mejor y nuevo. Sin ellos no hay futuro alguno como Nación”.

Consulta Nacional por el Reconocimiento

de los Pueblos Indios

A ellos preguntamos, a ellos escuchamos …

La consulta anunciada en la 5ª Declaración se llevó a cabo el 21 de marzo de 1999, tras instalar el EZLN 15.000 urnas en todo México, contenía cuatro preguntas cruciales:

1.- ¿Estás de acuerdo en que los pueblos indígenas deben ser incluidos con toda su fuerza y riqueza en el proyecto nacional y tomar parte en la construcción de un México nuevo?

2.- ¿Estás de acuerdo en que los derechos indígenas deben ser reconocidos en la Constitución mexicana conforme a los Acuerdos de San Andrés y la propuesta correspondiente de la COCOPA?

3.- ¿Estás de acuerdo en que debemos alcanzar la paz verdadera por la vía del dialogo, desmilitarizando el país con el regreso de los soldados a sus cuarteles como lo establecen la Constitución y las leyes?

4.- ¿Estás de acuerdo en que el pueblo debe organizarse y exigir al gobierno que mande obedeciendo en todos los aspectos de la vida nacional?

En la consulta participarán dos millones ochocientos mil mexicanos y su éxito de organización y movilización provocó aún más al gobierno, que notaba como cada día se desacreditaba ante el pueblo mexicano. Por primera vez, el PRI comprobaba que su poder comenzaba a tambalearse seriamente.

2000 – 2001: Entre el fraude, la esperanza

y de nuevo el fraude

Durante el año 2000 continúa el asesinato de militantes, simpatizantes zapatistas y campesinos insurgentes, lo que seguramente influirá meses más tarde en el fracaso electoral del PRI. El 2 de julio Vicente Fox, candidato del Partido de Acción Nacional (PAN), gana las elecciones presidenciales. Durante el periodo electoral y en su toma de posesión promete diálogo a los zapatistas, basado en la aceptación de los Acuerdos de San Andrés.

La carta de despedida de Zedillo al pueblo de México no pudo ser más brutal. Sólo en los cuatro primeros meses del año se contabilizaron más de 40 asesinatos de campesinos rebeldes, miembros del EZLN y simpatizantes zapatistas. Con todo, el movimiento zapatista se mantiene firme y exige el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés. Bien se lo dijo el Sub-comandante Marcos al sr. Zedillo en la carta que le dirigió a modo de despedida: “Usted -sr. Zedillo- hizo todo lo que pudo para destruirnos. Nosotros sólo resistimos. Usted se va al exilio. Nosotros aquí seguimos.” … “Ud llegó al poder por la vía del crimen que, a la fecha sigue impune. Y de crímenes impunes se llenó su sexenio”.

Cuando el empresario “cristero” y antiguo empleado de la Coca Cola, Vicente Fox, anuncia su candidatura a las elecciones presidenciales que van a celebrarse en julio, hace promesa formal de solucionar el conflicto zapatista por la vía pacífica y el diálogo.

Hoy quien manda dice que quiere la paz.

Lo mismo dijo quien lo antecedió …

Nada más conocerse la victoria electoral de Vicente Fox, el EZLN respondió a la propuesta presidencial de diálogo con la demanda de tres señales que reflejaran la sincera voluntad del nuevo gobierno:

– El cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés.

– La liberación de las personas encarceladas por actividades en pro del EZLN.

– El desmantelamiento de 7 campamentos militares de las 256 posiciones militares existentes en Chiapas.

El gobierno del señor Fox respondió desmontando los siete campamentos, liberando a los presos, excepto a nueve, y anunciando un proyecto de tramitar como Ley en el Parlamento mexicano e incorporarlo a la Constitución, el proyecto de la COCOPA, redactado en 1996 por la Comisión de Concordia y Pacificación, que, a su vez, reflejaba los Acuerdos de San Andrés, suscritos años atrás entre el gobierno de Ernesto Zedillo y los zapatistas, pero nunca llevados a la práctica.

Marcha del Color de la Tierra

Con nosotros van todos los pueblos indios y

los pasos de todos los que en el mundo saben

que en el mundo caben todos los colores de la tierra …

El 5 de enero de 2001, el EZLN restablece las negociaciones con el gobierno de Vicente Fox, que una vez más había asegurado a los rebeldes que acometería la Reforma constitucional prometida. El 24 de febrero comienza la Marcha pacífica del EZLN desde San Cristóbal de Las Casas hacia la capital de México.

La multitudinaria caravana de los zapatistas, conocida en los comunicados de la insurgencia como Marcha del Color de la Tierra, tras salir en febrero de la Selva Lacandona llegará a México-capital el 11 de marzo, siendo recibida por decenas de miles de personas.

A lo largo del camino, la caravana fue acogida y homenajeada por las organizaciones indígenas de cada lugar, así como por el conjunto del movimiento social y de la izquierda mexicana.

El 2 de marzo la Marcha del Color de la Tierra, llegó a la comunidad purépecha de Nurío, donde se celebraría el Tercer Congreso Nacional Indígena, cuyos trabajos se iniciaron al día siguiente, con la asistencia de representantes de 40 pueblos indígenas de todo el país. Tras reafirmar las conclusiones y resolutivos del Consejo, la Marcha zapatista continuó su ruta.

Los traidores cumplieron con su Ley:

Una ley de derechos indígenas que no reconoce

los derechos indígenas

Tras 37 días de esperanzada Marcha a lo largo de 6.000 kilómetros, al final del camino les esperaba la traición y el insulto, bajo la forma de una sesión memorable del Parlamento en la que los políticos del partido del gobierno y del PRI, exhibieron un extremado cinismo. La historia es bien conocida.

Una vez en México-capital, los dirigentes zapatistas hablaron en el Parlamento, fiados a la promesa del recién nombrado presidente, Vicente Fox, de tramitar como Ley e incorporarlo a la Constitución, el proyecto de la Comisión de Concordia y Pacificación. Cuando ya los zapatistas se habían retirado del parlamento y aún permanecían en la capital la mayoría de sus dirigentes principales, los diputados alteraron completamente el texto de la Cocopa.

El presidente Fox, incapaz de cumplir su promesa, fue ridiculizado por sus propios partidarios, pues la Ley de Derechos Indígenas finalmente aprobada incumplía aspectos esenciales de los Acuerdos de San Andrés y los vaciaba de contenido.

Como señaló el comunicado del Comité Clandestino Revolucionario Indígena, en los días siguientes a la fechoría de los políticos: “La reforma constitucional aprobada por el Congreso de la Unión no responde en absoluto a las demandas de los pueblos indios de México, del Congreso Nacional Indígena, del EZLN, ni de la sociedad civil nacional e internacional que se movilizó en fechas recientes … Dicha reforma traiciona los Acuerdos de San Andrés … no hace sino impedir el ejercicio de los derechos indígenas …”, por lo que, “los zapatistas seguiremos en resistencia y en rebeldía”.

Las puertas del diálogo y la paz se cerraron una vez más

En abril – mayo de 2001, el EZLN tuvo que regresar a la montaña, a la clandestinidad. Un EZLN, todavía armado y nuevamente rebelde, aunque confiado a una solución pacífica al conflicto.

“Para todos fue claro -decía nuestro editorial de La Campana en aquella ocasión- que ninguna Ley, ni siquiera aquella que pudiera ser el fruto de un compromiso arrancado al poder por la decisión y el coraje de los insurgentes, “atajará realmente el destrozo de las culturas y conciencias indígenas o podrá terminar con la secular miseria y postergación del campesino, el artesano o el obrero bajo la bota del terrateniente, del cacique industrial o del político corrupto, de los amos ricachones y sus compinches de látigo, fusil y bota”. Nada de eso logrará una Ley, que en todo caso, de aprobarse en un Parlamento, ha de garantizar el derecho de unos a tener y de los más a carecer, de unos pocos a explotar y someter a todos los demás. ¡Para eso se dicta y construye la Ley como aparato de estado, judicial y penitenciario, que no como palabra viva y solidaria entre gentes libres! Bajo el imperio de la Ley es siempre la pena y la represión lo que se generaliza, en defensa del orden injusto. Esa “revolución” en Chiapas (o en cualquier otro lugar) -esto es, el fin de la pobreza y la explotación, de la sumisión y la exclusión- no llegará fiándola a una Ley imposible, sino modificando las estructuras sociales, políticas y económicas y resistiendo a los seguros ataques con los que el enemigo pretenderá anular las conquistas conseguidas.”.

2002: LA SELVA RESISTE

Acoso del estado y resistencia de libertad

Entre abril de 2001 y agosto de 2003 sucede lo que dio en llamarse el “silencio rebelde” de los zapatistas, definitivamente roto en agosto de 2003, con la iniciativa de los Caracoles, y este mismo mes de enero de 2004, con las celebraciones del décimo aniversario del alzamiento.

Una vez que en abril de 2001 los zapatistas deciden regresar a sus aldeas natales y reorganizar la rebelión en las zonas por ellos controlados en Chiapas, lo hacen en silencio, en un calculado silencio, apenas roto por los comunicados que se repiten en cada

ocasión y por la respuesta a la represión solapada pero tremendamente mortífera que sigue ejecutando en la zona el ejército y, a su amparo, los terratenientes, los políticos corruptos del lugar y los matones paramilitares a sueldo de quien corresponda. Es la “guerra silenciosa”.

Asesinato de Digna Ochoa y Plácido

El 19 de octubre, a casi un año del gobierno de Vicente Fox y consumada la traición a sus promesas electorales, fue asesinada en su despacho la abogada defensora de los derechos humanos, Digna Ochoa y Plácido. Los zapatistas, que habían guardado silencio desde el 29 de abril, dijeron: “Apenas nos hemos enterado del asesinato de Digna Ochoa y Plácido, tan largamente anunciado y tan irresponsablemente menospreciado. El crimen que manchó esta vida alcanza y sobra para estremecer la indignación a cualquier persona honesta. Cuando los luchadores sociales son eliminados, el Poder celebra fiestas, luce sus mejores galas y deja caer algunas monedas para que sus limosnas compren indiferencia. Arriba no hay más cambio que el que dicta la moda, y abajo la injusticia y la miseria se repiten en rostros y pasos. Abajo vuelve a haber dolor y rabia, pero ya no habrá impotencia”.

La guerra silenciosa …

que sufrimos todos los días desde …

En marzo de 2002, dirán los zapatistas del territorio autónomo Ricardo Flores Magón: “La guerra silenciosa, como nosotros la llamamos, no es sola la militarización, el soldado o el paramilitar, es la guerra que sufrimos calladamente todos los días, todas las horas, cada momento que vive nuestro pueblo desde hace muchos años, desde nuestros abuelos y más atrás.

“Esta guerra es la pobreza, es el olvido, es la explotación que cada día y cada minuto está violando nuestros derechos humanos y colectivos, y con esta guerra niegan nuestro futuro, nuestra dignidad, nuestra cultura e historia, por eso una guerra silenciosa, nadie la ve ni la escucha, pero duele más que los soldados, las balas y las bombas, porque está en nuestros corazones desde hace mucho tiempo y nunca se va. Fue por esa guerra que nos vimos obligados a luchar … pero la guerra silenciosa no ha sido suficiente para los malos gobiernos y para los poderosos, por eso nos condenan también a la muerte de violencia, con ella nos reprimen, nos persiguen, nos asesinan, nos masacran con sus soldados, policías y judiciales, con sus armas, tanques y aviones. Con esta guerra encarcelan y asesinan injustamente a los que luchamos por la igualdad, nos expulsan de nuestras tierras, nos queman nuestras humildes viviendas, nos destruyen la cosecha, nos niegan el alimento y la medicina”.

Silencio preñado de rebeldías …

ya no impotencia o resignación

Los rebeldes continúan organizando su autonomía

Por más que la represión y la violencia gubernamental y paramilitar arrecian, ya agotado por enésima vez el “camino de la legalidad”, el “silencio” de la Comandancia zapatista está preñado de rebeldías vivas y tenaces: las representadas por los Municipios autónomos y rebeldes, como los municipios “Ricardo Flores Magón” o “Tierra y Libertad”, que agrupan a las comunidades insurgentes y las dotan de una organización revolucionaria, al decidir no obedecer a las autoridades y administración gubernamentales, tomando en sus manos facultades, funciones y competencias que hasta ayer eran ejecutadas por zarpas ajenas al pueblo y a los indígenas.

Calendario de la resistencia

Los poderosos se unen para globalizar la muerte …

nosotros vamos a globalizar la libertad …

En la madrugada del año IX de la insurgencia indígena, más de 20.000 integrantes del EZLN y simpatizantes llegados desde todos los puntos se concentraron en la ciudad de San Cristóbal de las Casas, amados de machetes y antorchas. Tomaron la palabra miembros de la Comandancia general del EZLN, que hasta el momento y desde 2001, habían permanecido ocultos para el gobierno, el ejército y la policía, pero no para su pueblo. En sus discursos repasaron su larga lucha desde 1994, un Calendario de la Resistencia, en el que no omitieron los escollos encontrados en el camino y su insomne capacidad de resistencia, lúcida, consciente, osada, viva.

“Toda esa historia de engaños y traiciones” -dijeron- “no termina con que nos han derrotado. Nosotros como zapatistas seguimos buscando caminos para que el pueblo sea soberano y para que se cumpla lo de mandar obedeciendo, así que seguirán sabiendo de nosotros y, sobre todo, seguirán sabiendo que los zapatistas no olvidamos, que no nos rendimos y que no nos vendemos …”.

Pasada la concentración, en los días y semanas siguientes los zapatistas, en la voz del subcomandante Marcos, ratifican que “en nuestro país, la clase política mexicana (donde se incluyen todos los partidos políticos con registro y los tres poderes de la unión) traicionó la esperanza de millones de mexicanos y de miles de personas de otros países, de ver reconocidos constitucionalmente los derechos y la cultura de los pueblos indios de México … frente a todo esto, el EZLN decidió suspender totalmente cualquier contacto con el gobierno federal y los partidos políticos; y los pueblos zapatistas ratificaron hacer de la resistencia su principal forma de lucha”.

Juntas de Buen Gobierno y los cinco Caracoles

En este contexto, el EZLN anunció la muerte de los “Aguascalientes” para el 9 de agosto, el impulso a la lucha internacional “contra el neoliberalismo y por la humanidad” y su reorganización interna, a través de la creación de Juntas de Buen Gobierno y el nacimiento de los cinco Caracoles, localizados en cada uno de los lugares que anteriormente ocuparon los “Aguascalientes”: La Garrucha, Morelia, Oventic, La Realidad y Roberto Barrios

La instauración de los Caracoles, cada uno con su “Consejo de buen gobierno” está dirigida al ejercicio de la autonomía indígena y a “aplicar por los zapatistas los Acuerdos de San Andrés” por obra propia, en cada uno de los territorios rebeldes y por la vía de los hechos. Con esa perspectiva, se anuncian los actos del décimo aniversario del levantamiento zapatista y de la 1ª Declaración de la Selva Lacandona.

Declaración del EZLN en el Caracol de Oventik

Resistencia y Rebeldía por la Humanidad

Décimo aniversario del levantamiento armado

Este es el comunicado zapatista del 31 de diciembre de 2003 – 1 de enero de 2004, con motivo de celebrarse el décimo aniversario del levantamiento armado, leído en Oventik (Chiapas, México) y dirigido a los “compañeros y compañeras bases de apoyo, responsables locales y regionales, integrantes de los Concejos Autónomos, miembros de la Junta de Buen Gobierno, autoridades de salud, educación, y todos los que integran esta área de trabajo: hermanos y hermanas de la sociedad civil nacional e internacional, los que están presentes y los que no están presentes pero que de alguna manera nos acompañan y nos apoyan”.

“Hoy estamos reunidos para conmemorar el décimo aniversario del levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional porque es la parte más importante de nuestra gran historia como pueblos indígenas, porque es cuando los pueblos indígenas zapatistas que se levantaron en guerra contra el olvido, contra la discriminación, contra el saqueo de nuestras riquezas naturales, contra la explotación y opresión y contra toda clase de injusticia que desde hace más de 500 años hemos venido padeciendo los pueblos originarios de estas tierras.

Pero hoy se cumplen 10 años de que estamos en guerra, 10 años de lucha y resistencia como pueblos indígenas, porque llevamos 10 años que estamos viviendo bajo amenazas, hostigamiento y cercos militares y paramilitares que han preparado y organizado el mal gobierno contra nuestros pueblos.

Por eso todos los trabajos que se han hecho en los pueblos y municipios autónomos en la zona zapatista.

Todo ha sido en resistencia y rebeldía porque nuestros trabajos en salud, educación, comercialización y la formación de los municipios autónomos han sido golpeados por los planes y programas contrainsurgentes del mal gobierno.

A pesar de todo esto, hemos podido avanzar en nuestra lucha en los diferentes trabajos, pero gracias a la decisión y participación de los compañeros y compañeras de los pueblos y regiones, pero también en el apoyo y solidaridad de muchos hermanos y hermanas del mundo.

Durante este 2003 dimos pasos importantes en nuestra lucha: se cambiaron los nombres de Los Aguascalientes y ahora se llaman Los Caracoles y también se formaron las Juntas de Buen Gobierno que son las que tienen que gobernar a nuestros pueblos en resistencia.

También se formaron más municipios autónomos y se reorganizaron los diferentes trabajos para fortalecer nuestra resistencia, por eso les pedimos a todos los compañeros y compañeras de todas las regiones y municipios que sigan llevando adelante nuestros trabajos sin rendirnos ni vendernos con el mal gobierno.

Sólo en resistencia y en rebeldía podemos ir construyendo nuestra autonomía como pueblos indígenas, porque no esperamos de los malos gobiernos permiso para que los pueblos indígenas podamos vivir con libertad y con autonomía.

Sólo si los pueblos indígenas de Chiapas, de México y de todo el mundo, cuando tomamos en nuestras manos nuestros derechos y nuestra libertad para construir y fortalecer nuestra autonomía, no hay por qué tener miedo para hacerlo, porque estamos protegidos por las leyes y acuerdos nacionales e internacionales.

Saludamos y agradecemos el apoyo y la solidaridad de muchos miles de hermanos

y hermanas de la sociedad civil nacional e internacional, porque así hemos podido resistir y vivir durante 10 años en guerra.

Por eso les pedimos que sigan apoyando en lo que puedan, pero también les pedimos que se organicen y luchen en sus propios pueblos y naciones contra el enemigo

común, que es el proyecto y los planes del neoliberalismo.

Contra ese enemigo hay que luchar sin descanso, porque está dejando en la miseria y el olvido a muchos millones de hermanos en el mundo entero.

Es todo nuestra palabra.

¡Democracia, Libertad y Justicia!”

2005: Sexta Declaración de la Selva Lacandona

El 1 de julio de 2005, tras una consulta previa, se aprobó la propuesta presentada por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en favor de una nueva iniciativa revolucionaria de carácter nacional mexicano e internacional. En dicha consulta, con sus luces y sombras programáticas -a un lado cierta confianza en las posibilidades de la institucionalidad estatal dominante, al otro, la autonomía y emergencia protagonista de las comunidades indígenas- se escucharon los informes de la dirección zapatista y los análisis de la situación nacional e internacional, así como la propuesta realizada por el EZLN de un nuevo paso en la lucha. La propuesta fue aprobada por la práctica totalidad de las comunidades y bases de apoyo zapatista.

Para dar a conocer lo aprobado, el EZLN presentó la “Sexta Declaración de la Selva Lacandona”, redactada en momentos que “las demandas de los indígenas sólo serán posibles si el indígena se junta con los trabajadores de la ciudad y el campo”.

Porque es nuestra idea el llamar a quienes son

como nosotros y unirnos a ellos,

en todas partes donde viven y luchan …

Según esta Declaración, los zapatistas apuestan por abrir nuevos caminos a la acción insurgente de los pueblos y personas oprimidas de México y cualquier otro lugar del mundo, favorecer un mayor intercambio con otras organizaciones afines, proponer una Constitución que recoja los derechos de toda la población y aunar en un nuevo proyecto de “izquierda” a quienes rechazan los viejos y malos procederes de la política tradicional representativa, construido “desde abajo y por abajo”, pues la actual política mexicana, electoral y parlamentaria, “no sirve”, debiendo abandonar sus pretensiones de representar al pueblo oprimido o al indígena postergado.

A quien corresponda

Aquí estamos, una vez más …

El 21 de diciembre de 2012, alrededor de 40 mil miembros y simpatizantes del EZLN marcharon en silencio por cinco ciudades principales del estado de Chiapas. Fue la manifestación zapatista más numerosa en Chiapas desde 1994. Horas después de la marcha, se difundió un comunicado en forma de poema, firmado por el subcomandante Marcos, desde las montañas del sureste:

¿Escucharon?

Es el sonido de su mundo derrumbándose.

Es el del nuestro resurgiendo.

El día que fue el día era noche.

Y noche será el día que será el día.

¡Democracia!

¡Libertad!

¡Justicia!

Once nuevos Caracoles

Como una mancha sucia quedaron los cercadores …

en un territorio que contagia rebeldía …

Pese al cerco militar y paramilitar impuesto en Chiapas, la vigencia y eficacia de la reorganización interna del movimiento iniciada en 2003, se pusieron de relieve una vez más en septiembre de 2019, cuando el EZLN, en otra vuelta en la estratégica espiral del Caracol, anunció la creación de once nuevos Caracoles, que sumados a los existentes son diez y seis, más sus respectivos Municipios Autónomos en Rebeldía Zapatistas (Marez), en total suman cuarenta y tres Centros de Resistencia Autónomo y Rebeldía Zapatista.

Los nuevos Caracoles se han instaurado incluso cerca de los propios cuarteles del Ejército, desafiando claramente la pretensión gubernamental de que así podrían frenar el movimiento, con sólo amenazarlos con el despliegue de Guardia Nacional, Ejército, Fuerza Aérea y Armada, pero no otorgar la autonomía a las comunidades.

El contraste entre la vitalidad de la insurgencia de las comunidades zapatistas y su permanente llamamiento a crear una Red Internacional de Resistencia y Rebeldía con las decisiones de los gobernantes y partidos institucionales mexicanos, por más que afirmen situarse a la ‘izquierda’ y considerarse -sin más pruebas que su palabrería y ritual declarativo- adversarios del neoliberalismo, sigue siendo abrumador.

2021

Y vamos, con respeto mutuo,

a intercambiar experiencias, historias, ideas, sueños …

El EZLN y el movimiento zapatista cumplen ahora el año 37 de su resistencia; de ellos, 10 en la clandestinidad más estricta (1983 – 1993, 1 de enero 1994) y 27 en la lucha abierta y encendida contra los poderes de su tierra y contra los poderosos de todo el mundo, concertados en sus políticas neoliberales y contra la humanidad. Su voluntad, insumisión y tenaz rebeldía son tan vigentes hoy en día, como lo fueron aquél luminoso 1 de enero de 1994. No es el fin de la historia, sino el permanente comienzo de la lucha inacabable contra el poder de los que mandan sin obedecer. El caminar de una revolución que haga posible sus metas y objetivos aún no alcanzados por la humanidad, la libertad y la dignidad en un “mundo en que quepan todos los mundos, pues son muchos los mundos que en el mundo habitan”.

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