FLORA SANHUEZA REBOLLEDO

“Ellos, los asesinos, la mataron. Ella siguió viviendo …” / y 2

Continuamos en esta nueva hojita genofontiana de recuerdo y memoria libertaria la breve biografía de Flora Sanhueza Rebolledo, una mujer “luchadora y amable, indomable en sus ideales, enérgica y entregada al amor a la libertad y la justicia”.

Tras el fracaso de la huelga general revolucionaria de 1917 en España, los padres, militantes obreros anarquistas, emprendieron el exilio hacia Chile, llevando con ellos a la pequeña Flora, de apenas siete años, asentándose en la ciudad portuaria de Pisagua. En esta ciudad norteña, comienza a forjarse la personalidad social de la joven Flora, en la senda del anarquismo y el sindicalismo libertario.

Con 24 años, en 1935, decide regresar a España, pues le habían llegado noticias del auge e impulso revolucionario de los trabajadores anarquistas españoles y de la CNT. Responde al intento de golpe de estado franquista, incorporándose en Barcelona el mismo 19 de julio de 1936 a las milicias anarquistas que logran detener el alzamiento militar e, inmediatamente, acudir a Zaragoza donde los fascistas habían logrado adueñarse de la ciudad. Como miliciana de la Columna Durruti, combate en los frentes de Aragón, Castilla y Madrid.

Tras la victoria del franquismo atraviesa la frontera francesa. En Francia permanecerá, juntamente con su esposo, como prisionera en campos de concentración durante tres años, hasta que en 1942 logre salir y embarcarse hacia Chile.

De vuelta en Chile, en 1947, durante el gobierno de Gabriel González Videla, en plena campaña de persecución de anarquistas, sindicalistas y comunistas, crea el ateneo libertario “Luisa Michel” en honor de la legendaria heroína anarquista de La Comuna de París. El ateneo estaba dirigido a trabajadoras tejedoras de redes de pesca. En los primeros cuatro años, el ateneo libertario funcionó como un centro para el desarrollo cultural de estas trabajadoras, prácticamente en la clandestinidad. En 1953, siguiendo el ejemplo de la Escuela Moderna fundada en Barcelona por Ferrer y Guardia, el ateneo se convirtió en una escuela que acogía a los hijos de las mujeres trabajadoras, pasando a denominarse “Escuela Libertaria Luisa Michel”. Llegó a contar con más de 70 estudiantes, pero la persecución oficial y la represión, obligaron a cerrar la Escuela, por más que las autoridades no lograsen detener la semilla prendida de la conciencia social y el compromiso de sus alumnos y madres con la libertad.

El 11 de septiembre de 1973, un golpe de Estado en Chile, liderado por el general Pinochet, impuso una dictadura militar y neoliberal que durante 17 años cubrió los campos y ciudades de Chile de muerte, sangre y miseria.

Nada más producirse el golpe de estado, el mismo día 11 de septiembre, Flora, a sus 62 años, fue arrestada y torturada en presencia de su hijo, Héctor Palevic, también víctima del ensañamiento policial. Luego fue puesta en arresto domiciliario, falleciendo el 18 de septiembre de 1974 a causa de las torturas sufridas.

Su hijo, Héctor, testimoniará lo sucedido en el centro de prisioneros de Pisagua: “Yo estaba en tortura cuando me sacaron de ahí́ y me llevaron a un sitio baldío. Habían unos pilares altos, y había una persona al medio, colgada y un milico estaba jugando al tiro al blanco. Y yo, cuando enfoco bien, porque cuando estas mucho tiempo con vendas, te cuesta ver, te cuesta enfocar, y veo que es mi vieja (madre), que estaba con el comandante R.L., y yo le digo, mire pare, bájela y todo lo que usted quiera saber me lo pregunta, no tengo ningún problema, se lo digo todo, tráigame un café y cigarrillos…Y yo me quiebro en la forma mas jodida que puede haber, yo estaba dispuesto a decir todo, pero que no tocaran a mi vieja.” De todas formas, “nosotros le dábamos a los compañeros 3 meses de resistencia, y a los que tenían alguna responsabilidad, un poco más, pero tres meses es más que suficiente y habían pasado más de 3 meses, porque era febrero. Ahí́ ví por primera vez el verdadero rostro de la bestia, porque ya no es humano aquel que ordena y hace lo que se hizo … ordenó la violación de mi madre en mi presencia por militares en acto de servicio, muchachos menores que yo”. Un joven soldado de 19 años, Michel Nash, se niega a participar en la barbarie. Es fusilado.

A consecuencias de las heridas recibidas durante la tortura y violación múltiple, Flora Sanhueza, fue ingresada en el Hospital San Juan de Dios en Santiago de Chile, donde fallecería pocos días después. el 6 de agosto de 1974. En una tapia de barrio, bajo su efigie dibujada en la pared y su nombre, alguien escribió: “Ellos, los asesinos, la mataron. Ella siguió viviendo, como nuestro pueblo, más fuerte que las balas, más fuerte que la muerte”.

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