LOUIS LECOIN

Militante anarquista y antimilitarista

Los libertarios actuales caminamos a hombros de compañeros y compañeras, cuya memoria hemos de honrar, no por un culto mitómano a la personalidad, sino porque el recuerdo de su compromiso fraternal, nos muestra tanto la firmeza y pujanza de sus ideales como nos ilustra sobre el valor de sus actos en el difícil y a menudo cruento y doloroso camino de lograr una sociedad en la que no quepa la explotación ni la opresión de ningún ser humano por otro. Tal es el caso de Louis Lecoin, considerado el ‘padre’ de la objeción de conciencia al servicio militar y la guerra en Francia.

Puede decirse que todo empezó en 1905. En ese año, un joven obrero de 17 años, Louis Lecoin, publica un cartel antimilitarista. El pasquín llamaba a la protesta social y la deserción de los soldados reclutados para servir a la guerra colonial en Marruecos, en la que se cometían matanzas y crueldades sin cuento, sólo para enriquecer aún más a determinados grupos empresariales franceses. El Tribunal le condenó a cinco años de cárcel, pero al segundo año, en 1907, fue ‘liberado’ con la excusa de alistarlo en el mismo Ejército que rechazaba. Al poco de su ingreso en el cuartel, la compañía en la que estaba Lecoin recibió la orden de dirigirse contra los obreros ferroviarios en huelga. Lecoin, dijo: ¡No!, negándose a servir de esquirol. Un Consejo de Guerra le condenó inicialmente a seis meses de prisión, pero, como rechazó las sucesivas nuevas incorporaciones, pasará 12 años encarcelado por insumisión, antes de ser indultado en 1920.

Louis Lecoin había nacido en 1888 en Saint-Amand-Montrond, en el seno de una familia trabajadora. Tras la escuela primaria, pudo estudiar tres años en la granja-escuela de Laumoy, de donde salió diplomado en agricultura, en la misma época, 1905, en que fue detenido por primera vez, tras hacer públicos sus ideales anarquistas, contrarios a la institucionalización estatal de la violencia y el crimen de estado que significaba toda guerra.

Nada más salir de la cárcel, en 1921 asistió al Congreso de la Confederación General del Trabajo francesa, donde hizo un discurso pacifista y por el desarme ante los dirigentes sindicales, todos ellos dispuestos a abdicar del internacionalismo y la fraternidad internacional de la clase trabajadora, que, sin embargo, todavía proclamaban los estatutos de la central sindical.

Por esas mismas fechas, inició una campaña para pedir la liberación de Émile Cottin, joven anarquista que había atentado contra el detestado jefe de gobierno, Georges Clemenceau, «manchado con la sangre de quince millones de hombres muertos a causa de la guerra». Por esta campaña, Lecoin fue encarcelado de nuevo e inició su primera huelga de hambre, que, gracias a la movilización de la opinión pública, obligó al gobierno a ceder y dejarle en libertad.

Durante la farsa del proceso en EE UU contra los anarquistas Sacco y Vanzetti, Lecoin luchó vehementemente contra su previsible ejecución. Nada más conocer el vil asesinato de ambos (23 de agosto de 1927), vestido con un uniforme de la American Legion se metió en una reunión pública del gobierno francés, gritando: «¡Viva Sacco y Vanzetti!» Fue nuevamente encarcelado y acusado de «apología de hechos calificados como criminales», a lo que respondió, “el crimen es el que ustedes han cometido”.

A punto de estallar la II Guerra Mundial publicó un Manifiesto contra la Guerra, llamando a los trabajadores de Alemania y Francia a rebelarse contra sus respectivos dirigentes, firmar la paz inmediatamente e instaurar la fraternidad de clase con la abolición de los ejércitos estatales. La difusión del manifiesto le llevó de nuevo a la cárcel durante cuatro años, no siendo liberado hasta 1943.

Nada más salir de la cárcel funda el semanario “Liberté”, con el fin de crear campaña para el reconocimiento del estatuto de objetor de conciencia, en plena guerra de Argelia. Después de cinco años de campaña e innumerables actos de solidaridad y difusión de los ideales pacifistas, se logró la liberación de los numerosos objetores encarcelados cinco años antes, por negarse a participar en la guerra colonial.

Fue el momento en que el general De Gaulle, ya jefe de gobierno, confió la redacción de un Estatuto de Objetor de Conciencia a Louis Lecoin, Nicolas Faucier y al escritor y premio Nobel Albert Camus, pero el texto quedó congelado, por lo que Lecoin, que tenía ya 74 años, decidió ponerse de nuevo en huelga de hambre. La huelga duró 22 días, hasta que el gobierno cedió y el proyecto de Ley entró a la Cámara. En 1964, Lecoin fue propuesto para el premio Nobel de la Paz, pero se negó a formar parte de esa candidatura e insistió en que fuera retirado para favorecer a Martin Luther King.

Louis Lecoin murió el 23 de junio de 1971 en París.

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