MOLLIE STEIMER, MILITANTE ANARCOSINDICALISTA / 1

Perseguida, presa y deportada en EE UU, bajo el capitalismo.

Perseguida, presa y deportada en Rusia, bajo el comunismo

El 25 de octubre de 1918, cinco personas, miembros del grupo anarquista Frayhayt (Libertad, en lengua yiddish) permanecían encadenados en la Sala de un Tribunal de Nueva York. En pie y en silencio, esperaban la sentencia que se les impondría por haber repartido octavillas en fábricas y talleres, llamando a la movilización contra la guerra y la intervención militar de EE UU en la guerra civil rusa en apoyo de la contra-revolución zarista y nacionalista.

Cuando el juez dictó su sentencia, nadie de los presentes dio crédito a lo que oía: 20 años de cárcel para los hombres y 15 años para la mujer, culpable de haber entrado en los aseos de una fábrica y desde el ventanuco que daba al taller, arrojar los panfletos.

Dos meses antes, el 25 de agosto, seis miembros del grupo habían sido detenidos en el amplio piso que compartían en el distrito de Harlem y utilizaban como lugar donde celebrar las asambleas del grupo, editar un periódico, Der Shturm (La tormenta) y confeccionar las octavillas, panfletos y anuncios informativos de las actividades del grupo.

Nada más ingresar en comisaría, los detenidos fueron golpeados con brutal saña, hasta el punto de que uno de ellos, Jacob Schwartz, hubo de ser trasladado al Hospital cercano de Bellevue, donde moriría pocos días después a consecuencia de los golpes recibidos.

Entre los cinco sobrevivientes a la paliza, todos ellos judíos de origen ruso emigrados a EE UU, se encontraba una joven mujer, de apenas 21 años, Mollie Steimer.

Nacida en Rusia, emigró con su familia a Nueva York, cuando tenía 15 años, encontrando pronto trabajo en una fábrica textil, entrando en contacto con los diferentes grupos sindicalistas y obreros anarquistas de la inmigración europea, muchos de ellos, como ella misma, judíos procedentes de Rusia y Centro-Europa.

Con diecinueve años ingresó en la agrupación Libertad (Frayhayt, en lengua hebrea), integrada por judíos anarquistas, alojándose en la 5 East 104th Street de Harlem donde el grupo celebraba sus asambleas. Allí fue detenida con los cinco compañeros convivientes e, inmediatamente, con todos ellos, juzgada y condenada.

Tras conocerse la sentencia, mucha gente en los EE UU quedó horrorizada. Los sindicalistas y libertarios que seguían en libertad, decidieron entonces organizar un Comité de Defensa para intentar que los liberasen, aún a sabiendas de que, si lo lograban, todos los reos serían condenados a la deportación a su lugar de origen. Se formó una agrupación, la League of Amnesty of Political Prisoners (Liga por la amnistía de los presos políticos) y se publicó el cuaderno “¿Es un crimen opinar?”, ampliamente difundido en los medios obreros y entre la intelectualidad más crítica y honrada de todo el país.

La intensa movilización tuvo éxito. Unas semanas después, todos los miembros del grupo fueron puestos en libertad bajo fianza a la espera de los resultados de su apelación. Sin embargo, la persecución no cejó en ningún momento. Durante los meses siguientes, Mollie Steimer fue detenida siete veces, pero liberada siempre sin cargos después de pasar por varias prisiones. Finalmente, el 30 de octubre de 1919, la detuvieron de nuevo para ser llevada ante el Tribunal Supremo, que confirmó su condena de 1918, ordenando su traslado a la prisión de Ciudad Jefferson, en Missouri.

Este es el periodo en el que el fiscal general A. Mitchell Palmer, empleó la Ley de Sedición para iniciar una campaña en todo el país contra los sindicalistas, anarquistas y sus organizaciones. Una de las causas más abominables de esta persecución, lo representa el asesinato de estado de los anarquistas Sacco y Vanzetti, condenados a muerte en 1921 y ejecutados en 1927. Al amparo de esta Ley, se impuso a Mollie Steimer la deportación a Rusia, así como a los otros cuatro miembros del grupo Frayhayt y a otras 245 personas, entre ellos, Emma Goldman y Alexander Berkman.

Mollie Steimer, deportada a Rusia en Estonia, llegó a Moscú a finales de 1921. Al poco tiempo de su llegada a Rusia, conoció la noticia de que sus compañeros Alexander Berkman y Emma Goldman había sido a su vez deportados por el gobierno bolchevique fuera de la Unión Soviética. Se había iniciado ya la represión comunista de los anarquistas y revolucionarios rusos tras el levantamiento de los marineros de Kronstadt. Molli Steimer pronto se convertirá en objetivo de la policía secreta leninista. [Continuará]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *