VII Época - 19

COMUNA DE GUARAREMA (1.888 – 1.937)

La colectividad anarquista fundada por Arturo Campagnoli

Gracias a las investigaciones de Edgar Rodrigues -autor, entre otras obras, de Os Anarquistas: Trabalhadares Italianos no Brasil, y Os libertários, idéias e experiéncias anárquicas, de las que entresacamos los datos para esta Memoria genofontiana- tenemos noticia de la Comuna organizada por los anarquistas en el municipio paulista de Guararema, en Brasil.

El último tercio del siglo XIX fue extraordinariamente duro para los trabajadores de toda Europa, víctimas del desaforado afán de lucro de la burguesía industrial y el capitalismo más atroz. Como tantos otros italianos, Arturo Campagnoli, un artesano joyero, tuvo que emigrar hacia América. Desembarcó en Brasil y se quedó inicialmente en Sao Paulo.

Impulsado por sus ideales anarquistas, en 1888 compró una vieja finca considerada improductiva y llamó a sus compañeros de ideas a compartir la organización de una comuna, en la que vivir libre y solidariamente. Respondieron un grupo de españoles, franceses, rusos y algunos brasileños, aún cuando el grupo más fuerte estaba integrado por los italianos. En total, algunas decenas de personas, dispuestas a trabajar conjuntamente la tierra.

En pocos años, la experiencia da sus frutos y en la Comuna aparecen las primeras casas. El esfuerzo autogestionario preside la actividad de aquellos hombres y mujeres, que organizan colectivamente la tarea y el reparto de las cosechas.

Cuando todo parecía ir bien, una revuelta militar, encabezada por el general Deodoro Fonseca, obliga al Emperador Pedro Il a huir y exilarse con su familia en Europa. En Brasil se implanta la República, que saludada en principio como una conquista de libertad, pronto presentó hacia las clases bajas un rostro despiadado. Hacía pocos años que Pedro JI había abolido la esclavitud -lo que le enemistó con los terratenientes-, y comenzaba la proletarización de grandes masas, condenadas a la indigencia. Si contra la esclavitud los alzamientos y motines eran constantes, ahora son las revueltas obreras las que se extienden por el país.

En 1894, los anarquistas -casi todos obreros emigrantes de origen europeo, pero también brasileños- deciden convocar manifestaciones para el día 1º de Mayo, en protesta contra la dura condición de los asalariados. El 30 de abril, realizan una reunión preparatoria en la Rúa Líbero Badaró, 110, pero enterado el Cónsul italiano en Sao Paulo dio aviso a la policía, que prendió́ a todos los asistentes a la reunión. Entre los convocantes estaba Arturo Campagnoli, el promotor de la Comuna que desde hacía seis años estaba demostrando la labor constructiva y realista del comunismo libertario.

Los anarquistas brasileños fueron encarcelados en la penitenciaria de Río de Janeiro. Para los extranjeros se decretó́ la expulsión. Aunque vigilado por dos policías, al momento de subir al barco que lo iba a deportar, Campagnoli se lanzó al agua, desapareciendo por entre las pequeñas embarcaciones allí́ ancladas. Escondido, esperó a la noche, para acogerse en casa de unos amigos.

Dejó pasar el tiempo, hasta que consideró que la policía había archivado su caso -probablemente por considerar que había muerto en la fuga- y no le perseguían. Regresó a Guararema y continuó su trabajo en la Comuna y la lucha por la difusión del anarquismo entre los trabajadores brasileños e inmigrantes que llegaban desde todo Europa.

La comunidad anarquista se mantuvo activamente exitosa durante más de cuarenta años, hasta 1937, cuando la finca y todos los bienes de la comuna fueron confiscados y sus miembros dispersados por orden del dictador fascista Getúlio Vargas. En ese acto, la documentación y registros de la colectividad fueron destruidos por los agentes de la dictadura.

Además de su lucha con la tierra para sacar de sus entrañas el sustento, Arturo Campagnoli enseñaba a los indígenas nativos (cabaclas) de los alrededores a leer, orientaba a los partícipes en la Comunidad y llegó a ser «enfermero y médico» de los campesinos enfermos que no tenían dinero para pagar el clínico. Murió́ en 1944, anarquista como había vivido.

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