VII Época - 32

GOGLIARDO FIASCHI / y 2

Llegó la paz, pero la injusticia (y la guerra) permanecían

Todo en la vida de Gogliardo Fiaschi, fue entrega, solidaridad y tesón revolucionario por la anarquía. Su despertar a la adolescencia se celebró entre combates y partisanos insurrectos al fascismo italiano. Y llegó la Paz. No cabe duda de la grande alegría de la gente, cuando el silencio de los cañones parecía dejar atrás la pesadilla recién padecida. Pero llegaron nuevos y más sórdidos tiempos. Las relaciones de poder en cada país cambiaron, pero los nuevos amos reprodujeron las injusticias del pasado y restablecieron las desigualdades contra las que se había combatido desde las montañas partisanas. Pero en España, ni siquiera eso.

Franco había conseguido sortear la condena internacional y afianzar la brutal dictadura, con el beneplácito de las democracias triunfantes.

A Italia llegaron exiliados anarquistas españoles, describiendo las penurias que atravesaba el vencido pueblo español. Conmovido por aquellos relatos, Gogliardo Fiaschi decidió unirse a los grupos guerrilleros libertarios que trataban infructuosamente de reorganizar el movimiento anarquista, tan diezmado por la guerra, el exilio y la cárcel.

Había pasado una década desde la II Guerra Mundial, cuando Fiaschi se encontró con el guerrillero anarquista José Lluis Facerías, incorporándose al grupo que éste estaba organizando para entrar clandestinamente en España. Entre otras acciones, se pretendía dar con el traidor-soplón Aniceto Pardillo Manzanero, que había provocado el asesinato por los fascistas de varios anarquistas que habían confiado en él.

El 15 de agosto de 1957 Facerías, Luis Agustín Vicente y Gogliardo Fiaschi salieron por la mañana temprano de Tolouse (Francia), para llegar esa misma noche a la frontera. Empezaron a sospechar que algo raro ocurría, al comprobar que la vigilancia había sido extraordinariamente reforzada. Aguardaron agazapados dos días, hasta que por fin, en la noche del 17, sobre un suelo empapado por la lluvia reciente, lograron entrar en España sin ser vistos.

La demora hizo que agotaran los víveres antes de salir de la montaña, lo que les obligó a acercarse hasta el pueblo de San Juan de las Abadesas y después, el 22, a San Quirico de Basora, dónde era obligado pasar por delante del Cuartel de la Guardia Civil, guardado permanentemente por un centinela. Decidieron seguir adelante Facerías y Gogliardo, mientras que Luis Agustín se retrasó hacia la estación ferroviaria y esperó el tren, que había de llevarlo a Sabadell, para alojarse en la casa del anarquista Emilio Tena. Fue el primero en caer en la trampa. La policía irrumpió en la casa y allí mismo lo detuvo.

Mientras tanto, Facerías y Gogliardo llegaron a Barcelona. El día 29 ambos estaban alojados en una cabaña disimulada del bosque de San Medín. Aquél día, Facerías decidió acercarse a Barcelona, mientras Gogliardo debía permanecer en el bosque esperándolo. A media tarde, seis policías armados de metralletas Sten salieron al paso de Gogliardo, logrando detenerle. El detenido resistió los golpes, mientras intentaban sonsacarle dónde estaba y cuando regresaría Facerías. Lo ataron a un poste, utilizando alambre como cuerda y allí esperaron toda la noche a Facerías. Pero Facerías nunca regresaría. Esa mañana, 30 de agosto, lo asesinaron en Barcelona. Unos policías emboscados, expertos tiradores, lo habían acribillado a balazos. Aún hoy se desconoce con quien se había citado Facerías aquella mañana fatal, pero todo hace indicar que todo el grupo fue víctima de una trampa que venía cercándolo desde su salida de Toulouse.

El 12 de agosto de 1958, el Tribunal Militar condenó a los dos sobrevivientes a más de veinte años de cárcel. Durante el juicio Gogliardo tomó la palabra y ensalzó a su compañero Facerías, del que dijo que había sido vilmente asesinado. Pasado el tiempo, la dictadura española extraditó a Italia a Fiaschi. Una vez allí, las democráticas autoridades italianas hicieron suya la ley militar-fascista española y lo encerraron en la cárcel de San Giorgio di Lica y después, en octubre de 1971, en la cárcel de Lecce. Gogliardo Fiaschi sólo pudo salir de presidio en 1974, después de que el movimiento anarquista italiano protagonizase un larga campaña para conseguir su liberación.

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